jlestat-ts:
Oscuro es el camino tantas beses recorridos, su cuerpo que cae víctima de las sustancias tóxicas a las que acostumbra y cuyo control se perdió luego de la quinta copa. Fue vino, licor, whisky, ni siquiera recuerda el culpable que ahora le nubla la visión. Pero si sabe reconocer la figura masculina que le es desconocida, que le apresa aunque es él quien le sostiene. Fue víctima aunque se creía depredador. “Shh” musita y sus manos ascienden, apresan el cuello impropio y rosan los labios ajenos con la yema de sus dígitos. Como si con aquella caricia pudiese proclamar su silencio, mas silencio que no anhela porque en voz masculina fue que encontró el hechizo que le hizo perder la poca cordura que tenía. No tiene tiempo para responder algo más porque sus carmines, ahora pálidos, son propiedad ajena cuando se dejan atrapar y permiten que, una vez más, él le guíe en el camino a lo prohibido. Se olvida que es hombre, se olvida que no lo conoce, pero sobre todo, se olvida de dónde su cuerpo yace y la multitud que les observa. Demasiado tarde para arrepentirse y es su lengua la que inicia el camino a través de comisuras impropias, es un pedido de permiso que se camufla en acciones más demandante que ( lentamente ) elevan la temperatura y se deja desvanecer junto a su aliento, que ya no le pertenece.
La música ya no era más que un zumbido lejano, molesto en sus oídos; uno que le gustaría callar de ser posible, pues su atención había caído por completo sobre ese vampiro que de casualidad apareció en su campo de visión; olvidándose de dónde estaban, qué identidades guardaban detrás de las máscaras y lo controvertido que podría ser una vez la cordura regresara a su ser. Su boca se abre en reciprocidad, dando la bienvenida esa recién encontrada intimidad con el otro pero asegurándose de mantener el contacto superficial, ligero e incluso malditamente lento para lo que su cuerpo en realidad pedía a gritos. Encontraba más entretenido testear las aguas y tentar la paciencia ajena en lugar de saltar directo a lo que podría ser considerado el juego principal. En contra de su propia voluntad, el villano tira hacia atrás ligeramente, apenas lo suficiente para notar una sonrisa plasmada en sus comisuras mientras sus orbes buscan las contrarias--- ¿Y ahora? ---inquiere burlón en un murmullo con voz ligeramente ronca y respiración agitada, inseguro si es la propia, la ajena, o ambas. Podía jurar que sus mejillas se habían teñido de un rosáceo brillo a esas alturas, si no peor, pero esa era la oportunidad para darse media vuelta y escapar de allí, de esa escena traicionera que estaban protagonizando, mas es una decisión que no desea tomar y prefiere dejarle al otro.







