Diario de los buenos hábitos (o el mindfulness)
El otro día fui al psiquiatra, porque ya estaba muy superada por una pena que sentía me estaba transformando. Era un señor grande, muy gordo y parapléjico,en una pieza llena de cojines. Dice las S como Z y me cayó muy bien. Cuando le dije que no tenía ganas de morirme, pero que ojalá no existir en cuerpo físico una semana, me dijo que googleara mindfulness. Acá estoy, no tan medicada y leyendo sobre algo que en algún momento debe haber convencido mucho a Cecilia Bolocco o Alvaro Scaramelli.
Igual, le encuentro sentido a cualquier cosa que me obligue un poco a concentrarme. 2017 ha sido el año de querer concentrarme y no lograrlo, con diarios de vida que no pasan al segundo mes de vida, con miles de cosas sin terminar.
Como siempre, agarré un cuaderno que se supone que uso para tomar nota de mis lecturas (lo he hecho exactamente 0 veces) y le puse “diario de los buenos hábitos” a la segunda parte. Ahí anoté lo siguiente:
Por favor Rocío, portate bien
-Sin comer lácteos ni azucar (tanta)
-haciendo ejercicio
-dando besitos
-sin rascarse
-escribiendo lo que te propusiste, aunque sea un diario de buenos hábitos
-escuchando canciones lindas
-leyendo caleta
-viendo películas
-usando libretas en cosas útiles
-evitando el drama
-no perdiendo el tiempo en redes sociales
-pescando el mindfull que me dijo e doctor
-tomándome los remedois
-haciendo lo que sé que me hace bien
-NO haciendo lo que sé que me hace mal
Por supuesto, partí desviándome en mi camino y escribiendo esto. No me acuerdo de la contraseña de ninguno de los 300 blogs que he tenido. Tumblr funciona como un lugar donde guardai tonteras y cosas bonitas, como una colección de cajitas.














