Déjame.
Déjame caer en tu pecho desnudo mientras me susurras mi canción favorita. Quiero sentir los latidos de un corazón cálido porque, cariño mío, eres la persona con más vida que jamás haya visto. Necesito notar esa sensación. Déjame acariciarte. Quiero sentir cada fino detalle de tu cuerpo, quiero leer tu piel con la llema de mis dedos; prometo romperme antes a mi misma que hacerte un solo rasguño. Déjame aferrarme a tus manos toda la vida, porque sin ellas temo que caeré en cualquier pozo oscuro, ese mismo del que me sacaste anteriormente. Déjame jugar con tu pelo enredándolo entre mis dedos. Déjame mirarte a los ojos. Quiero ver esa vida que me muestran, esa que no me importaría vivir contigo. Déjame mostrarte que una persona muerta por dentro es capaz de revivir con la sonrisa más frágil, que es la única capaz de devolver a la vida. Por favor, déjame quererte. Sé que no sé hacerlo, sé que me costará y quizás lo haga mal, pero quiero aprender.












