Mɪᴀsᴛᴇɴɪᴀ ɢʀᴀᴠɪs
En el año 1917 muere la pianista Venezolana Teresa Carreño en Nueva York luego de ser diagnosticada con una enfermedad autoinmune conocida por el nombre de Miastenia Gravis, siendo esta causa de la pérdida del control de nervios, los cuales empezaron con su cabeza, garganta y cara para finalmente terminar en sus pulmones y corazón.
Fue en el año 1865 cuando esta enfermedad fue descrita por primera vez gracias al médico inglés Thomas Willis en su aclamada obra Cerebri Anatome . Esta corresponde a un trastorno de la trasmisión neuromuscular debido a una disminución, de origen autoinmune, del número de receptores de acetilcolina en la placa motora.
Se caracteriza por debilidad y fatiga muscular fluctuante, principalmente de los músculos inervados por los pares craneales, se manifiesta durante la actividad continuada y mejora tras el reposo y la administración de drogas anticolinesterásicas. Evoluciona por lo general en forma progresiva o en brotes separados por remisiones de duración variable.
La característica principal de la miastenia gravis es una debilidad muscular que aumenta durante los períodos de actividad y disminuye después de períodos de descanso. Ciertos músculos -como los que controlan el movimiento de los ojos y los párpados, la expresión facial, la masticación, el habla y la deglución (tragar), a menudo se ven afectados por este trastorno. Los músculos que controlan la respiración y los movimientos del cuello y de las extremidades también pueden verse afectados, pero, por fortuna, con un control médico se puede controlar tal enfermedad.
Las terminaciones nerviosas poseen vesículas sinápticas de acetilcolina prestas a liberarse. El potencial de acción despolariza la terminal pre-sináptica y aumenta la concentración de calcio axoplásmico; se liberan así las moléculas de acetilcolina, de modo que se incrementa transitoriamente la concentración del neurotransmisor en los receptores postsinápticos (nicotínicos). A esto sigue la despolarización de la membrana postsináptica, el potencial de acción de la membrana muscular con aumento de la concentración rnioplasmática de calcio y, por último, la contracción muscular.
La acetilcolina es hidrolizada por la acetilcolinesterasa y se resintetiza a nivel presináptico por la colinacetiltransferasa. La etiopatogenia de la miastenia grave es autoinmune y se encuentran anticuerpos contra los receptores de acetilcolina que circulan en la sangre, así como disminución del número de receptores en las placas motoras.
Actualmente el diagnóstico de esta enfermedad suele ser tardío gracias a lo poco común y por consiguiente desconocido que es esta. Cabe mencionar que la población que más se ve afectada corresponde al género femenino, siendo el 60% de estas entre las edades de 20 y 60 años.
Herrera Lorenzo, Orestes, Infante Ferrer, José, & Casares Albernas, Fermín. (2009). Miastenia Gravis: diagnóstico y tratamiento. Revista Archivo Médico de Camagüey, 13(5)















