¿Qué somos? Este poco de mar, estos crustáceos, Estas islas de fósforo que llevamos dormidas. Somos, también, estas pedrezuelas impasibles Y ese niño que atesora un naufragio en su memoria. De aquí somos y esto somos. Lo demás es tristeza, ruido de nadie, mundo. Levantamos, en cada respirar, en cada poro nuestro, Un poco de estos grumos, De estas chozas con vientres olorosos a fiebre. Miramos un camino con un hombre cantando, Extendemos los ojos, Vemos un árbol, ¡un árbol solamente en la playa insaciable! Y más allá los barcos, el mar de olas eternas. Nos sentimos totales, furiosamente solos. Solos como si nada nos doliese en la frente. Somos de aquí, de este orbe rumoroso, De esta arena con olas y naranjas, De este diario morir frente a la sal, De este podrirse con caracoles y totumos, De estas paredes rotas, De estos trozos de esquifes Que siguen navegando por las calles. De este patio enlutado donde ronda la abuela, Donde mataron una casa Y aventaron sus puertas, su quicio y sus ventanas. Esto somos no más: mar que se pudre Que camina y se pudre con nosotros.
Héctor Rojas Herazo, «Aldebarán»




















