“Cambia la luz del atardecer atrayendo sutilmente la oscuridad”
Como cambia la noche para traer la madrugada que abre las puertas a los seres que comunican con lo imposible, queriendo dar mensajes que no son explícitos ¿Qué quieren de mí? ¿Qué buscan? No soy especial, me cofunden con alguien más.
Tal vez soy solo el producto de una mente que colapsó, una mente que intenta escaparse de la realidad vivida, de los trágicos momentos cuando Rosa empezó a ser un tormento. Quería entregarle el pétalo que siempre arrancaba de las flores de Amanda, la vecina chismosa; así Rosa sabría que le pertenecían, que entendiera que su hermosura no se comparaba con la de las demás. ¿Qué hice mal? Yo la amaba, ella me amaba. Éramos felices; teníamos sexo cuando queríamos, jugábamos bruscamente y parecía que eso le causaba placer.
Subí al ascensor, oprimí el número cuatro. Desde el momento que entré sentí que algo andaba mal, ese ascensor era muy extraño, te advertía de alguna manera lo que iba a ocurrir; espere los 37 segundos más largos; baje alterado y timbre. Rosa siempre tenía la puerta abierta cuando escuchaba que me bajaba del ascensor, sabía que odiaba esperar. Cuando noté la puerta cerrada me estresé y saqué la llave de mi pantalón violentamente ¡la maldita se cayó! Estaba desesperado, mis manos temblaban y mi cara se sentía cada vez más caliente; cuando me agache a recoger la llave mi mano temblorosa no podía agarrarla del piso, decidí respirar hondo y calmarme y ahí si la pude agarrar, era como si esa puta llave tuviera personalidad.
Abrí el portón y Rosa no tenía mi jugo servido como era de costumbre. La casa estaba desordenada y olía mal, habían ratas, cucarachas, inclusive hormigas paseándose por la vajilla, no entendía como en tan sólo una mañana podía pasar eso. Cuando fui a la nevera vi una hoja con una letra bastante peculiar y una frase que para cualquiera era una nota tierna, sin embargo para mí transmitía repudio “Disfrútalo cariño”. Empecé a caminar lentamente por el pasillo, estaba lleno de basura y bichos, no quería contaminarme de todo eso. Volteé hacia la sala,estaba limpia, organizada, todo en el lugar que pertenecía, por fin un poco de paz y ahí la vi, ¡por fin, mi amada!
Mis interrogantes empezaron a solucionarse, pero no de la manera que quería. Rosa tenía el cabello un poco despelucado, sus ojos me miraban fijamente, sus manos colgaban sin hacer fuerza, su boca estaba medianamente abierta y su cara tenía un aspecto más blanco de lo normal, tenía un adorno en su cuello que salía del techo, una butaca caída y otra nota al lado que decía “Ahora sí, creo que por fin logre excitarte como querías”.
Al ver ese escenario en donde Rosa se había ahorcado, me excite ¡lo había logrado! Jugó con mi estado de ánimo, me sentí enojado, repudiado, asqueado, confuso, triste y excitado a la vez; algo inédito para mí.
Aproveche que sus ojos me miraban fijamente y empecé a masturbarme ¡fue el mayor placer que sentí en toda mi vida! vi las estrellas en frente de mis ojos como desaparecían y dejaban su reflejo; el polen alimentando las flores; los pájaros emprendiendo su canto; morí en el caos y nací en la paz.
Sin embargo mi sosiego fue interrumpido: una mano suave me tocó el hombro, tardé unos minutos para regresar del éxtasis — ¿Qué haces Fernando? Hazlo en el baño ¡Respeta!—¡Era Rosa!