Llegaste a mi casa, tan bella como la última vez que nos vimos, tu cabello negro azabache, lacio, una blusa un poco entallada de tu color favorito, pantalón negro de mezclilla y unos vans que denotaban uso pero pulcritud.
Te invitaba a pasar, no esperaba verte, ya que, hace mas de 5 meses no mediabamos palabra, te ofrecí una cerveza, ya que afuera hacía calor y era mi día de descanso. Platicábamos, nos poníamos al día de nuestras vidas, la tarde caia y con ello se acentuaba el calor y la bebida poco a poco iba escaseando. Entre risas y confesiones, me animaba a besarte una vez más, pero al querér tomar tu rostro, el timbre me sacaba de mi trance, era la comida que había encargado; Tu nunca viniste y mi mente volvió a jugar conmigo, como odiarte si haz sido mi recuerdo favorito. Te espero en mis sueños que en mis fantasias aun te anhelo.








