Mis palabras...
Me escuchas como sintonizando la emisora que apacigua los días de invierno,
como fondo de tus veladas en soledad de artesano,
como vaivén de palabras que son arrastradas por el viento hacia los rincones donde solo las telarañas atrapan mis pensamientos y las hace vibrar con melancolía,
porque mis palabras llevan su energía y con ellas se van parte de mi vida, que no hostiga, y que se funde con el tic-tac del reloj que cuenta los segundos en tu ausencia y en la mía;
valiente cobardía susurrante entre caminos crueles y adversos,
ideas consonantes de mi voz agonizante,
sueños entre versos de total indiferencia y ecos sordos de necedades vacías.









