Le encantaría decir que estaba despierto cuando la puerta sonó, pero bien metido en su tercer sueño, Sam casi se cae de la cama cuando los ruidos detrás de la puerta aparecieron. Medio dormido medio despierto, consiguió llegar a la puerta y abrirla, sólo para que una ebria Astryd se colara por el espacio. La protesta del muchacho llegó en voz alta, cerrando la puerta en el acto, con miedo de que alguien más viniera con la contraria. “No, no puedes.” se quejó, pero fue inútil. La contraria ya se había adueñado de su cama. Cruzándose de brazos, Samuel intentó que su mirada demostrara su molestia, pero ella no le estaba prestando atención. Así que, con un suspiro cansado, dio un golpecito con su rodilla al pie que salía por el borde del colchón. “Astryd, vas a dejar todo lleno de tus babas. ¿Qué tal si te doy una cobija y una almohada y duermes en el pasillo?”
“Sammy por favoooor” la morena alargó aquella palabra mientras se acomodaba bein sobre la cama, alcanzó una ce las sábanas para cubrir apenas su cuerpo y le miró suplicante “Por favoooor” repitió, sus enormes ojos suplicantes observando a su compañero, sus manos aferradas a la sábana que ahora le escudaba contra el frío que recién notaba en el ambiente. Nope, no había fuerza humana que lograra sacarla de aquella cama “Puedes dormir aquí también, no me molesta y te juro que no haré nada que no quieras” aclaró, sus labios curveados exageradamente hacia abajo “Estoy muy cansada, Sammy”











