En cuanto el otro aceptó su ofrecimiento, Daeil supo que lo próximo que debían hacer era darse la vuelta y salir de ahí. Ahora sabía que la próxima vez intentaría indagar mejor sobre las misiones que se estaban planteando, de ese modo se habría podido ahorrar el momento de tensión. “Tranquilo, tranquilo, no es nada…” Comienza a explicar no sólo para calmarle sino porque realmente eso es lo que está pensando. Los fantasmas o demonios no existían, sólo árboles, animales y vientos. “Seguro se coló uno de los, no sé, ¿gatos? que hay en los alrededores. O bien una ráfaga hizo que se cerrara la puerta, pasa constantemente… Sobre todo en una noche de tormenta como la de hoy.” Aquello debería de funcionar… Y si no, entonces no tiene nada más por agregar pues es toda la lógica que arma su cerebro. Piensa que el próximo plan es retroceder y salir de ahí, pero lo tiene tan aferrado a su cuerpo que se le dificulta moverse. “Doyun…” Exhala acariciando sus manos. No había manera de controlar lo que estaba diciendo. Incluso llega a pensar que hacerle entrar en razón, al menos en el punto específico donde debía explicarle que nada de lo que ocurría era su culpa, sólo conseguiría que entrara todavía más en pánico. Resignado y sin perder la calma, logra que se deshaga el nudo que mantiene por delante sólo para que el mismo se volviera a formar en lo que el cristal estalla. Su primera reacción es girar y cubrir la cabeza del otro aún después del estruendo de sonido, como a la espera de un segundo ataque. “Oye, ¿estás bien? ¿Me escuchas? ¿No te ha ocurrido nada?” Poco a poco se aparta para corroborar el estado del otro. Después del escaneo lleva los ojos hacia el suelo, donde los trozos de vidrio habían alcanzado sus pies. “Mira, vámonos de aquí cuando antes,” le rodeó los hombros con un abrazo mientras que por delante buscó una de sus manos para que pudiera aferrarse. “Puedes mantener los ojos cerrados, yo te guiaré,” aseguró mientras se echaba a andar por donde venían. Aunque se iban alejando, el mayor miró por encima del hombro con desconfianza. No tenía explicaciones para lo ocurrido, pero ya lo averiguaría. “Doyun… ¿Doyun? Ya puedes abrir los ojos,” fue aminorando los pasos cuando se adentraron en uno de los pasillos arreglados para los de primero. “¿Recuerdas cuál era el salón donde te has estado quedando?” Pregunta con voz suave y caricias a lo largo de su espalda.
ah, ¿qué clase de ridículo estaba haciendo? no lo podía creer. pudo haber ido solo por ese pasillo y así otorgarse el mal rato solo. que doyun solo se lo había pedido para pasar un rato con él. “estoy bien.” menciona, anatomía continuaba cerca de contrario, pero mirada se mantenía fija en un punto incierto de la pared. “solo tenías que decirme que sí para engañarme un momento.” explica, pasando saliva, tampoco el otro tenía cómo saberlo. doyun era experto en inventarse mundos de fantasía. estallido del vidrio lo desconcentra de ello, intenta no aferrarse, mantener la compostura, pero siente que las cosas se han salido un poco de control, incluso él, y se encuentra avergonzado por ello. claro que eran detalles que no mencionaría en voz alta. “hm, yo...” pausa, vista decide repasar vidrios en el suelo, alzándose para inspeccionar la ventana rota; asiente una vez que se encuentra con facciones conocidas y le dedica una media sonrisa. “estoy bien, no pasó nada. quizás eso fue la presión de la lluvia contra el cristal.” intenta razonar para no quedar tan mal frente al mayor, aunque no era lo que de verdad creía, no sinceramente, pero sabía cómo sus pensamientos que involucraban fantasmas lo iban a ser sonar. humedece sus labios, permitiéndose guiar con por su compañero, aunque espiando de curioso de vez en cuando, simplemente para mirar si había algo que debía mirar más adelante. pequeña sonrisa se alza en sus comisuras cuando pasillo se ve despejado, asintiendo un par de veces. “sí, es uh— ese de ahí.” indica con el mentón, a escasos pasos de donde están se encuentra el aula donde, en teoría, debía pasar la noche. “pero, uh, esperaré a ian o a fitz aquí afuera.” explica, guardando las manos en sus bolsillos, visiblemente más tranquilo, pero sintiéndose ligeramente mal por todo el espectáculo dado. quizás debía sincerarse y explicar miedo irracional hacia los muertos, pero tal vez podría hacerlo en otro momento, donde hablarlo no le causara pesadillas. “gracias por acompañarme, aunque... no sacamos nada provechoso de eso, pero...” encoge sus hombros, sentándose en el asiento que decoraba el pasillo donde se encontraba, y alza ligeramente la mirada hacia daeil. “ya no tienes que preocuparte a partir de aquí. de verdad, uh, espero que todo esté bien— hm, ¿para nosotros?” ah, no sabía cómo explicarse sin continuar sonando algo tonto. decidió que entonces era mejor menear la cabeza en negación y dejar ir el tema. “espero que pases buena noche, hyung.”