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rimas de Gustavo Adolfo Bécquer: rima LXV
Llegó la noche, y no encontré un asilo, ¡y tuve sed!... mis lágrimas bebí, ¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos cerré para morir! ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído de las turbas llegaba el ronco hervir, yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba desierto... para mí! (x)
· tal día como hoy: muere Gustavo Adolfo Bécquer (22 de Diciembre de 1870)
Fueron muchos los que lo comentaron en su día y también son muchos los que aún lo recuerdan hoy: el 22 de Diciembre de 1870 a las diez de la mañana, coincidiendo con un eclipse total de sol especialmente visible desde su Sevilla natal, Gustavo Adolfo Bécquer moría en su domicilio de Madrid a los 34 años, tan sólo tres meses después del fallecimiento de su hermano Valeriano.
No fue una tuberculosis la que le llevó a la tumba, aunque sí la padeció durante toda su vida, sino una pulmonía producto de viajar en la parte superior de un omnibús durante los días más fríos del mes de Diciembre. Esto agravó su estado de salud hasta tal punto que, dos días antes de morir, quemó toda su correspondencia privada, sosteniendo que sería su deshonra si cayera en malas manos.
Sus últimos pensamientos, tras largos días de agonía, fueron para sus hijos Gustavín y Jorgillo - “acordaos de mis niños” rogó a los amigos que le acompañaban junto al lecho de muerte - y también para sus hijos de la imaginación, pidiendo que trataran de publicar sus versos porque sospechaba que “muerto sería más y mejor conocido que vivo”. Sus últimas palabras antes de partir hacia la eternidad, tal día como hoy hace 147 años, fueron “todo mortal”.
· tal día como hoy: nace Julia Bécquer (5 de Diciembre de 1860)
No fue la primera Julia en la vida del poeta, pero sí la última y con la que compartió un vínculo especial desde el propio día de su nacimiento. Julia Bécquer y Coghan fue la hija de Valeriano Bécquer y, por tanto, sobrina de Gustavo Adolfo Bécquer. Nacida en Sevilla, el padrino de la niña fue el propio Gustavo, quien pidió a su hermano que la llamara Julia, en honor a su musa Julia Espín, con la que hasta el verano de ese mismo año había mantenido una relación.
Siendo la única niña en la peculiar familia que Gustavo y Valeriano formaron con los hijos de ambos al fracasar sus respectivos matrimonios, la pequeña Julita - como acostumbraban a llamarla - siempre era el blanco de las bromas del resto de niños y de mimos por parte de su padre y su tío. La propia Julia, ya en su vejez, escribió unas memorias en las que recordaba con cariño esos días de infancia vividos junto a los Bécquer, en los que no faltaban los juegos y detalles de unos padres entregados por completo a la crianza de sus hijos:
“Era por Navidades, y (Gustavo) nos traía un teatrito de cartulinas, pintado por él. Sabía que nos íbamos a entusiasmar [...] Al efecto, en una de las habitaciones más grandes se pusieron sillas en fila; encima de la mesa el teatrito, y dentro de un pequeño paramento que él se fraguó cambiaba las decoraciones y hacía andar y hablar a los personajes”.
Tras la muerte de su padre y la reconciliación de Gustavo y Casta, Julita fue enviada a vivir a Sevilla, siendo su propio tío el que la acompañó a la estación de tren instándola a que no llorara cuando, según Julia Bécquer, él no dejaba de hacerlo. Su esfuerzo por preservar la memoria de su padre y de su tío han supuesto un valiolísimo testimonio para conocer la figura de los Bécquer más allá de la leyenda romántica.
rimas de Gustavo Adolfo Bécquer: rima VI
Como la brisa que la sangre orea sobre el oscuro campo de batalla, cargada de perfumes y armonías en el silencio de la noche vaga, Símbolo del dolor y la ternura, del bardo inglés en el horrible drama, la dulce Ofelia, la razón perdida, cogiendo flores y cantando pasa. (x)
rimas de Gustavo Adolfo Bécquer: rima I
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en las sombras. Yo quisiera escribirle, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano es luchar, que no hay cifra capaz de encerrarle; y apenas, ¡oh, hermosa!, si, teniendo en mis manos las tuyas, pudiera, al oído, cantártelo a solas. (x)
· tal día como hoy: nace Julia Espín (18 de Noviembre de 1838)
La que llegaría a ser la musa reconocida tras la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, Julia Espín y Pérez de Collbrand, nació en Madrid en el otoño de 1838, siendo la segunda hija y primera niña de la familia Espín y Pérez.
Como no podía ser de otro modo habiendo nacido en el seno de una familia de inclinaciones artísticas tan marcadas - su padre era un renombrado compositor madrileño, Joaquín Espín y Guillén -, Julia sintió desde la más tierna infancia esa pasión por la música que la acompañaría durante el resto de su vida, llegando a actuar con tan sólo dieciocho años ante la reina Isabel II de España y haciendo su debut en la ópera de Milán en 1866.
Pero tal día como hoy, casi ciento ochenta años atrás, Julia Espín sólo era la recién nacida benjamina de esa familia dedicada a la música.
Gustavo Adolfo Bécquer - TV tropes
· tal día como hoy: Gustavo Adolfo Bécquer conoce a Julia Espín (otoño de 1858)
El año 1857 no había resultado ser un buen año para Gustavo Adolfo Bécquer, en absoluto. Al fracaso de su Historia de los Templos de Españase le habían sumado los graves problemas de salud que habían estado a punto de llevarle a la tumba con sólo veintiún años, por lo que al escritor le costó volver a recuperar su buen ánimo natural hasta bien entrado 1858, pero fue entonces cuando la propietaria de cierto balcón de la calle de santa Justa poblado por nidos de golondrinas entró en su vida.
Julia Espín era una joven cantante de ópera de veinte años, cuyo padre ofrecía recitales y formación musical en su propia casa, siendo en uno de los mencionados donde Gustavo y Julia se conocieron. Lo primero que les llamó la atención el uno del otro fue su pasión mutua por la música, especialmente por el compositor Frederic Chopin, de cuyo trabajo ambos eran grandes admiradores. Como suele suceder, las artes se solapan y pronto Julia se convirtió en confidente del proceso creativo de las primeras rimas de Gustavo, dedicadas a ella. Al contrario de lo que se suele pensar, la admiración mutua y el amor por el arte hicieron posible que el poeta y la cantante iniciaran una relación muy intensa y continuada en el tiempo.
También ha formado parte de la leyenda romántica que ella le rechazó al momento cuando lo cierto es que mantuvieron una relación de dos años y que él siempre significó mucho para ella, puesto que guardó celosamente los álbumes de las rimas que le escribió y los dibujos que le hizo durante toda su vida. Ella fue el gran amor de su vida y nunca la olvidó, acudiendo a su recuerdo cuando escribía el resto de las rimas y pidiendo a su hermano Valeriano que llamara a su hija como su musa: Julia.
gustavo/julia - TV tropes
· tal día como hoy: nace Tamar Novas Pita (3 de Octubre de 1986)
Actor español conocido gracias a sus trabajos con Pedro Almodóvar (”Los abrazos rotos”), Alejandro Aménabar (”Mar Adentro”, papel por el que ganó el Goya a mejor actor revelación), Tamar Novas fue el elegido por el equipo de casting de la serie “El ministerio del tiempo” para dar vida a Gustavo Adolfo Bécquer en el tercer episodio de la tercera temporada.
Tamar afrontó el reto de dar vida al poeta con mucha ilusión, recurriendo a manuscritos y dibujos originales de Bécquer en la Biblioteca Nacional y releyendo sus Cartas desde mi celda: “fue uno de los primeros autores que leí, es de lo más pop de mi generación. Así que fui a la Biblioteca Nacional a ver dibujos y material sobre él, me releí las Cartas desde mi celda, que inspiran el capítulo…”.
Es, junto a Esteban Serrador y Carlos Muñoz, uno de los actores que ha dado vida a nuestro poeta en pantalla. Si alguna vez algún director se anima con un biopic o con un nuevo capítulo de “El ministerio del tiempo” nos encantará verle de vuelta.
· tal día como hoy: muerte de Valeriano Bécquer (23 de Septiembre de 1870)
“Siempre hemos pensado en trabajar; sin embargo, hablándole yo un día, le pregunté: “Si te dieran una renta muy grande, con prohibición absoluta de pintar, ¿la aceptarías?”. Y siempre dijo que no” - Gustavo Adolfo Bécquer
Los hermanos Bécquer llevaban viviendo junto a sus respectivos hijos en Toledo cerca de un año, encontrando un hogar feliz después de los fracasos matrimoniales de ambos, cuando Valeriano cayó enfermo de una afección del hígado en verano de 1870.
Su hija Julia recordaría más tarde que hasta el momento de enfermar “no recuerdo haber visto un sólo día en cama [...] Aumentó la gravedad hasta el extremo de perder el conocimiento. Recuerdo con tristeza el mal efecto que me causaba (aún no había cumplido los diez años), cuando entraba en su habitación, verlo hablar sólo incoherencias”.
Gustavo, quien admitía ser de los dos hermanos el de carácter más débil, le veló día y noche durante su enfermedad. Desesperado al ver que Valeriano, lejos de recuperarse, empeoraba día a día escribió a su amigo Ramón Rodríguez Correa: “Querido Ramón. Encinas estuvo aquí, me dio esperanzas, pero no ha vuelto. Valeriano sigue muy mal; yo no puedo separarme de aquí porque, en yo no estando, no hace caso de nadie ni toma las cosas. Busca a Encinas y traételo cuanto antes puedas para ver qué hacemos. Adiós, tuyo, Gustavo”.
Finalmente, la mañana del domingo 23 de Septiembre de 1870, Valeriano expiró en brazos de su hermano menor, quien siempre había sido su más inseparable e íntimo amigo. Gustavo nunca superó su pérdida, muriendo él mismo tres meses después de una pulmonía, pero antes escribió una breve biografía de Valeriano en la que, al final de la misma tras enumerar sus logros en la pintura, incapaz de describir con palabras cómo era su hermano se limitó a escribir a Ramon Rodríguez Correa: “De su carácter, lo que él era, tú lo sabes”.
rimas de Gustavo Adolfo Bécquer: rima XV
Cendal flotante de leve bruma, rizada cinta de blanca espuma, rumor sonoro de arpa de oro, beso del aura, onda de luz: eso eres tú. Tú, sombra aérea, que cuantas veces voy a tocarte te desvaneces ¡como la llama, como el sonido, como la niebla, como el gemido del lago azul! En mar sin playas onda sonante, en el vacío cometa errante, largo lamento del ronco viento, ansia perpetua de algo mejor, ¡eso soy yo! Yo, que a tus ojos, en mi agonía, los ojos vuelvo de noche y día; yo, que incansable corro y demente ¡tras una sombra, tras la hija ardiente de una visión!
(x)
El Ministerio del Tiempo | Tiempo de Hechizos - Pacino le cuenta la película Titanic a Bécquer
Explíqueme su naufragio, Amelia lo mencionó, pero me gustaría saber un poco más.
Eh… fue muy duro. Muy duro. Traumático, incluso.
“Valeriano. Más que hermano, padre; y más que padre, yo mismo”
Valeriano (1833) y Gustavo (1836) fueron el segundo y tercer hijo de los ocho nacidos del matrimonio del pintor José Domínguez Bécquer y Joaquina Bastida. La temprana muerte del padre de familia, a los 36 años, sorprendió a ambos hermanos con 8 y 5 años respectivamente. Pocos años después, moriría también su madre, teniendo Valeriano y Gustavo 14 y 11 años. Dejando el matrimonio ocho niños huérfanos, la familia restante se repartió la custodia de los pequeños, siendo Valeriano y Gustavo los únicos que permanecerían juntos. Desde ese momento, se adoptaron mutuamente.
Mientras que Valeriano siempre había mostrado una disposición clara a seguir los pasos de su padre en los lienzos, la amplia biblioteca de literatura francesa de la madrina de Gustavo le abrió la puerta a un mundo nuevo y quedó enamorado de la palabra escrita. Persiguiendo sus sueños de triunfar como literato, Gustavo se mudó a Madrid en 1854, a los 18 años, dejando atrás su amada Sevilla y a su inseparable hermano Valeriano. No obstante, en 1857, Gustavo cae gravemente enfermo (había contraído la sífilis y la tuberculosis ese año) llegándose a temer seriamente por su vida. Valeriano viajó a Madrid para cuidar de él, velándole día y noche con ayuda de amigos y de la patrona. Tras meses postrado en la cama, Gustavo se recuperó, pero Valeriano prefirió permanecer a su lado en Madrid.
Ambos se admiraban profundamente, eran los más íntimos amigos y se apoyaban mutuamente en el proceso creativo (Valeriano inspirándose en escritos de Gustavo para sus pinturas y viceversa), buscando siempre algún proyectos que les permitiera trabajar juntos. Valeriano fue testigo del romance de Gustavo con Julia Espín y su posterior desamor, tanto es así que cuando en 1860, Valeriano tuvo una hija, quiso que Gustavo fuera el padrino de la niña. El poeta le pidió que la llamara Julia, a lo que el pintor accedió.
Tras el fracaso matrimonial de ambos hermanos, fueron a vivir juntos a Toledo a criar a los hijos de ambos (dos de Valeriano y dos de Gustavo). Julia Bécquer, hija de Valeriano recuerda cómo su padre les tejía las ropa de abrigo en los inviernos y cómo ambos hermanos realizaban ellos mismos juguetes para los niños (”Mi padre y él gozaban lo mismo, pues eran otros niños como sus hijos”). Junto a los pequeños, encontraron un hogar, pero la dicha no duraría mucho puesto que Valeriano cae gravemente enfermo en verano de 1870. Como hiciera su hermano en el pasado, Gustavo le vela día y noche hasta que la mañana del 23 de Septiembre de 1870, Valeriano expira en brazos de su hermano menor. “Con él acababa para siempre la felicidad de sus hijos y la de su hermano Gustavo” escribiría más tarde Julia Bécquer, quien recuerda cómo su tío gritaba: “¡Valeriano, Valeriano, qué solo me has dejado!”.
Los meses siguientes, sumido en el dolor, Gustavo pondría todos sus esfuerzos en que la gente conociera la obra de su hermano, quien había muerto sin ser reconocido. No obstante, el propio Gustavo enferma de una pulmonía falleciendo el 22 de Diciembre de 1870, tan sólo tres meses después de la muerte de su querido e inseparable hermano.
Ambos están enterrados juntos en Sevilla en una tumba compartida.
Nuestra pasión fue un trágico sainete en cuya absurda fábula lo cómico y lo grave confundidos risas y llanto arrancan. Pero fue lo peor de aquella historia que, al fin de la jornada, a ella tocaron lágrimas y risas ¡y a mí sólo las lágrimas! (Our passion was a tragic comedy In whose incongrous and grotesque plot The serious vied with grotesque absurdity and tears with smiles were tangled in a knot. Of all the features in our history This seemed the worst: that after all was done, The tears and smiles had touched her evenly, I gained an heritage of tears alone.)
Gustavo Adolfo Bécquer, Rima XXXI (translation is from here). (via marjabolkonskaja)
Gustavo Adolfo Bécquer (Tamar Novas) en “Tiempo de Hechizos”. Fotografías de Tamara Arranz (x)