Lina&Jake ...
harewoodx‌:
— ¿Ahora es un delito sonreÃr? Oh vaya, que cosas. — Expresó mientras soltaba sus brazos a los costados con una pequeña sonrisa que se asomaba por la comisura de sus labios. — Si yo no puedo sonreÃr entonces tú no puedes morderte el labio, queda estrictamente prohibido morderse el labio. — Expreso en cierta forma con una seriedad que decÃa que hablaba en serio. — No lo sé, entonces dÃmelo tú, ¿Por qué es? — Inquirió mientras esperaba expectante cual era la razón. Si le decÃa que era porque realmente no le interesaba salir con él, Jake entenderÃa, pero … Si se trataba de algo más… PreferÃa no pensar en eso. — No sé que no lo haces, pero entonces me gustarÃa entender qué fue lo que pasó, ¿Ahora somos amigos asà sin más? — Necesitaba que fuera congruente con sus palabras. — Sabes que no es un problema venir, pero sà vas a responder al menos me dirás en que lugar podre verte, ¿No? — Dijo con una media sonrisa.Â
Observó al hombre con los ojos entrecerrados mientras argumentaba aquello y tuvo que apretar los labios en una pequeña sonrisa, tratando de evitar hacer aquello que le acababa de prohibir. — Me alegra que vayamos estableciendo las reglas. — Expresó sin poder esconder lo divertida que la discusión la mantenÃa. Su sonrisa se borró ante los cuestionamientos del ojiazul, que parecÃan volver a llevarla exactamente a aquel punto donde tenÃa que argumentar sus acciones, que ni ella parecÃa desear comprender. Asà que solo se quedó en silencio unos segundos, simplemente repasando el rostro del contrario con sus ojos mientras buscaba las respuestas más sensatas en su mente para aquello. — Haces demasiadas preguntas, te lo he dicho ¿cierto? — Señaló, sin tener algo más que decir porque aunque seguramente el americano estaba acostumbrado a las chicas que adoraban el compartir casa cosa que sentÃan y que pasaba por su mente, lamentablemente Lina habÃa perdido aquella habilidad desde muy joven, sin importar si ella lo preferÃa asà o no, su cuerpo parecÃa ser muy orgulloso. — No soy la única que podrÃa responder eso, asà que dime ¿no somos amigos asà sin más?... aunque debo de agregar que eso de las etiquetas, no es algo que en lo personal me encante. — Preguntó de regreso mientras ladeaba ligeramente el rostro, con curiosidad genuina por lo que el pelinegro tenÃa que decir ante aquello. — Y si... podrÃa decirte en donde nos verÃamos. —















