Nunca fuimos nada. ยฟPor quรฉ duele como si lo hubiรฉramos sido?
No tiene mucho sentido que estรฉ sentada en el balcรณn, con un cafรฉ entre las manos, escribiรฉndote. Sobre todo porque, de alguna manera, todavรญa sigues aquรญ. Y porque, si somos sinceros, nunca fuimos nada. Nunca lo intentamos siquiera. Aun asรญ, tu nariz peculiar, tu forma de caminar y esa presencia que llenaba cualquier habitaciรณn siguen apareciendo en mi cabeza con una facilidad que me desarma.
Nunca quise que ese fuera tu final.
Te merecรญas volver a encontrarla. Los dos merecรญan esa segunda oportunidad que la vida les debรญa, poder estar juntos sin que nadie volviera a interponerse entre ustedes. Pero el destino nunca tuvo demasiado interรฉs en la justicia, y si alguien lo sabรญa, eras tรบ.
Casi al mismo tiempo que te fuiste, apareciรณ รฉl. Todavรญa no sรฉ si intentรฉ reemplazarte o simplemente anestesiar el dolor de tu ausencia. Ninguna de las dos cosas funcionรณ.
Claro que tambiรฉn lo amรฉ. Pero era distinto. A รฉl lo querรญa desde mucho antes de que regresara; ya compartรญamos una historia, un pasado, una versiรณn de nosotros que nunca terminรณ de desaparecer. Sin embargo, que รฉl volviera justo cuando tรบ te ibas no hizo que doliera menos perderte.
Y tampoco creas que lo nuestro durรณ demasiado. Como siempre, apenas unos instantes que parecรญan suficientes, aunque con รฉl nunca lo eran. Quizรกs por eso siempre terminamos buscรกndonos en otras personas, intentando encontrar en vidas ajenas lo que nunca fuimos capaces de construir entre nosotros.
Tu partida fue tan inesperada como injusta. Y va a seguir doliendo.
Pero si a alguien le duele mรกs que a mรญ, es a ella.
No tengo ninguna duda.
Por eso, cada noche, cuando vuelve del trabajo, se sirve una copa de vino. Y despuรฉs, casi por costumbre, llena tambiรฉn un vaso de whisky y lo deja frente a ella, intacto.
No porque espera que regreses.
Sino porque hay amores cuya ausencia sigue ocupando el mismo lugar en la mesa, incluso cuando ya no queda nadie para brindar.

















