Una amplia sonrisa, una que no brilló en sus ojos, apareció en los labios de Thea al escuharle. Si había alguien en aquel momento que pudiera subirle el ánimo, o que al menos supiera cómo hacerlo era él. —Más te vale, ya te dije que tu puesto está en duda—. Bromeó mientras le miraba sacando algo de su mochila y rió dulcemente. —¿Por favor?—. Cuestionó alzando una ceja y al tomar la caja se empezó a reír imitando la acción de su amigo, pero por el sonido del interior supo que no era nada de lo que él había dicho. Leer lo que estaba escrito en la caja, simplemente amplió su sonrisa y algo brilló en sus ojos, aunque solamente fue un destello. Emocionada, quitó el lazo y con cuidado abrió la caja, encontrando en el interior golosinas de todos tipos, obviamente de las preferidas de Thea. Chicles, caramelos, gomitas, chupetas, chocolates y soltando una risita tomó uno de sus caramelos preferidos, y como si fuera una niña pequeña se sentó en la grama y lo abrió para comerlo. —Sabía que ibas a preguntar eso, esperaba que tardaras algo más—. susurró aun revisando los dulces de la caja. —¡Esto es genial, Dex! ¡Trajiste de todo! Gracias, D, eres el mejor—. Casi canturreó y cuando insistió en ello entornó los ojos tomando un chocolate. —Toda la noche, la mañana, la tarde… De rabia, frustración, impotencia, y hoy por un poco de dolor—. Confesó en murmullos mientras sus ojos se quedaban mirando el chocolate que acababa de destapar. —Terminé con Rod, si es que a eso se le puede llamar terminar. Da igual, no creo que a él le interese mucho, ya anda con otra de todas maneras. Aunque igual andaba con ella desde antes—. Alzó una ceja y no miró a su amigo, mucho menos cuando sintió que lloraría una vez más.