La castaña estaba sentada en el jardín, mientras comía una rana de chocolate que tenía desde la última visita a Hogsmeade. Estaba distraída, su mente vagaba perdida en pensamientos, por lo que cuando oyó pasos en su dirección, se sobresaltó.

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La castaña estaba sentada en el jardín, mientras comía una rana de chocolate que tenía desde la última visita a Hogsmeade. Estaba distraída, su mente vagaba perdida en pensamientos, por lo que cuando oyó pasos en su dirección, se sobresaltó.
- Ni siquiera fumar tranquilo se puede en esta mierda- Bufó mientras apagaba el cigarrillo contra una pared, no iba a hacerlo pero parecía que McGonagall no lo iba a dejar tranquilo hasta que no lo apagara.
—Esperas demasiado de éste castillo, Rodolphus —respondió Pauline, que había observado toda la escena.
Y he ahí una prueba más de lo idiotas que son mis hermanas.
Mis padres deberían agradecerme por no hacer las estupideces que ellas hacen. No recibo el crédito suficiente.
Pauline, que justo pasaba por allí y oyó a la chica hablar, se volteó. —Sí tu eres la mejor de la familia, no quiero imaginarme entonces lo que han de ser ellas —dijo alzando una ceja.
— No puedo creer que creas que soy uno de esos. Has herido mi negro corazón —Dijo con exageración mientras ponía una de sus manos sobre su corazón— Oh, un libro muggle. Romeo y Julieta creo que se llama —Dijo para después examinar la portada del libro — Es algo interesante, un poco exagerado y estúpido pero que se le puede hacer, esta escrito por un muggle.
—Lo lamento, no quise lastimarte de esa forma —respondió con una sonrisa mientras rodaba sus ojos, divertida por lo exagerada que había resultado aquella frase. —Es por ello que no leo cosas muggles, hasta sus nombres suenan patéticos —le dijo encogiéndose de hombros. —¿A donde ibas?
El prefecto hacia la ronda, como todos los días, sólo que en esta ocasión le habían tocado las mazmorras. Pronto sería luna llena y eso siempre lograba distraerlo, desvió la vista sólo por un segundo y al girarse vio a la chica en el piso.—Oh, lo siento, venía distraído—admitió, ofreciéndole una mano para ayudarle, esperando no se lo tomará a mal.
Pauline, quién cayo inmediatamente al suelo tras ser empujada por el cuerpo del castaño, gruñó molesta. —Tendré que tener mas cuidado ahora que tú te das el lujo de ir distraído por allí —dijo irónicamente mientras se levantaba, ignorando la mano del chico.
¿Adivinen quien gano cincuenta puntos? Yo, lo se, soy grandioso.
—Bueno —comenzó Pauline, observándole con sus brazos cruzados y una mueca. —Grandioso no sería exactamente la palabra que utilizaría para describir a alguien como tú, pero supongo que todos tienen derecho a soñar.
—Observó como la chica chocaba con alguien más. Al escuchar su respuesta, se acercó—. Eh, tranquila —ayudó a levantarse a una pequeña niña de primer curso con la que había colisionado la Slytherin—. Anda, corre antes de que se ponga peor —le indicó, dándole una palmada en la cabeza a la niña, la cuál corrió—.
Pauline, tras ser empujada al suelo por aquella niña, gruñó. —Maldición. ¿Es mucho pedir que revisen por donde mierda caminan? —murmuró mientras se levantaba. —Que raro verte haciendo de justiciera, Dorcas —le dijo con sarcasmo.
Estaba completamente inmersa en el libro que tenía en la mano, aunque le costara mucho admitirlo, la literatura muggle era bastante interesante. Sintió que impactaba contra otra persona y no pudo evitar gruñir — ¡Oye…! —Empezó a decir con furia hasta que reconoció la voz— Pauline deberías tener más cuidado —Enseguida su expresión de molestia cambio a una sonrisa — Perdón, estaba demasiado perdida en mi libro. —Estiro su mano para ayudar a la chica a levantarse del suelo.
—Maldición —murmuró Pauline tras caer al suelo. Cuando levantó la vista, reconoció a Emma. Tomó su mano cuando ésta se la ofreció, y se levantó. —Está bien, creí que serías alguno de los Gryffindor —bromeó mientras sacudía sus ropas. —¿Que leías? —preguntó.
Sería tan genial
no soportar que la gente me despierte sólo por diversión. O que me dejara entrenar. ¡No me importa saber quién beso a quién!
—Todos deseamos cosas en esta vida —comenzó, tras oír a la chica. —A mi, por ejemplo, me encantaría no tener que oír tus estúpidas quejas constantemente, pero ya ves... No todo es posible.
Sus ojos se ensancharon al ver a Pauline tan molesta y al escuchar esa primera frase. -En verdad no fue mi intención, ¿estás bien?- preguntó mirándola con atención. -En serio, perdón.-
—Sí, estoy bien y tienes suerte de ello —murmuró. —Ya, olvídalo Zoe. No voy a hacer una escena por algo tan tonto cómo esto, sólo intenta prestar más atención y fin.
—Últimamente estaba más despistado que nunca y no sabía el motivo. Le costaba mantener la concentración en las clases y el dormirse por la noche, motivo por el cual no andaba precisamente muy atento a las cosas. Caminaba por los fríos pasillos de la escuela con la mirada clavada en el suelo cuando chocó con una joven. Se sobresaltó instantáneamente y abrió los ojos como platos.—¡Discúlpame, por favor! Lo siento mucho, estaba algo despistado.—Dijo rápidamente, agachándose para quedar a la altura de la castaña y extenderle la mano para que se levantase.—
Cuando sintió el impacto, no alcanzó a recomponer su equilibrio puesto que cayó inmediatamente al suelo. Al levantar la vista y ver de quién se trataba, carraspeó rodando sus ojos. —Se supone que cuando uno camina, mantiene la mirada en alto, para evitar cosas como ésta, Macmillan —murmuró molesta, levantándose del suelo sola, ignorando la mano que él ofrecía.
-Merlín, es tan tarde,- murmuró Zoe al salir por el pasaje de la Sala Común y antes de echar a correr por el pasillo. Al llegar a la esquina, la pelirroja bajó la vista sólo un instante, pero fue suficiente para no darse cuenta de la otra chica que venía dando la vuelta al corredor, impactando contra ella y derribándola. Zoe soltó un grito ahogado de sorpresa y miró a Pauline en el suelo. -¡POR SALAZAR! Perdóname!- exclamó la chica llevándose instantaneamente una mano a la boca. -Espera, déjame ayudarte, lo siento… Yo, perdón, tienes razón debí prestar más atención.- Dijo esto todo muy rápido al mismo tiempo que extendía un brazo para ayudar a levantar a la otra chica.
Cuando el cuerpo de la pelirroja impactó contra el suyo, Pauline se vio inmediatamente empujada contra el frío suelo del corredor. Su rostro automáticamente dejó entrever odio. Tomó el brazo de la chica, levantándose velozmente. —Zoe, disculparte no arregla las cosas —habló mientras se sacudía la ropa. —Pero da igual, olvídalo —murmuró al final. No iba a discutir por una estupidez como aquella.
¿Acaso soy la única
Pues yo también te miro a ti Pauline así que debes tener una razón similar para andar aquí.
—¿Similar? Yo no ando por las noches intentando robar comida —aclaró. —Sí, estoy aquí, pero no tiene nada que ver con ello.
Por merlín, Pauline. Lo lamento tanto —se encogió de hombros, ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse del suelo—. Lo siento, no ponía atención a los pasillos.
Frunció el ceño y tomó la mano de la chica para pararse finalmente. —Bueno, deberías hacerlo. Porque no es agradable hacer que las personas tropiecen —explicó, molesta por la caída, mientras sacudía su ropa.
Pauline caminaba por los corredores del castillo, dirigiéndose hacia la sala común de Slytherin. En su camino, alguien la chocó, provocando que cayera al suelo inmediatamente. —Ugh —carraspeó mientras aún estaba allí abajo. —¿Es mucho pedir que mires por donde vas?
¿Acaso soy la única
que no puede dormir y que quiere ir a comer?
—Al parecer, sí —respondió. —No veo a nadie más rondando por aquí al menos, Alice.
Oye,
¿Una palabra que termine en ily o que rime con eso? — pregunta levantando la vista de su pergamino
—Oh, poesías para Lily... Que romántico —dijo con un tono de ironía voz.