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@dfrancosanchez
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Títulos: Sisters of Mercy 1, SIsters of Mercy 2, Sisters of Mercy 3
Serie: Música para el sordo Vol.3
Autor: Daniel Franco Sánchez
“ Yes, you who must leave everything that you cannot control It begins with your family, but soon it comes around to your soul” Leonar Cohen
Bosque de Oma- Agustín Ibarrola
Sight , 2015
collage, 17x10.5 cm
• Avi Yair
Los gritos
ººººººººººººº
Me gustaba esa época en la que salíamos a desayunar al café con luces moradas y revistas de música “underground”. Yo te esperaba en la misma mesa de la esquina mientras ordenabas un bagel de hummus y otro de queso crema con aguacate; ese era el mío, del que siempre robabas dos o tres mordiscos. Si se demoraban en atenderte, volteabas la vista hacia a mí, como para asegurarte de que no me hubiese ido. Yo seguía en mi puesto, ojeando los artículos y las fotos de las bandas en tour.Al verte, te sacaba la lengua, y tú arrugabas la cara en una sonrisa. Volvías la vista a la barra y entonces yo volvía a las minivans con instrumentos y botellas de whisky.
Después nos íbamos a caminar por el parque cerca de mi casa. Solía contarte sobre los mitos que leía en clase. El de Eco era mi favorito, y aunque tú ya lo conocías, siempre me dejabas que te lo contara una vez más; era perfecto porque hay una parte del parque que parece un bosque, y si gritas lo suficientemente fuerte puedes oír tu voz repetirse entre los árboles y el viento. ¿Te acuerdas de la vez que gritaste “violador” y una familia que pasaba me miró como a un enfermo?
Yo ya había dejado de fumar para ese entonces, pero me encantaba verte hacerlo y robarte una o dos caladas. En medio de ese parque había un bar pequeñito, un lugar entre los arreglos gigantes de flores, y era la excusa perfecta para compartir un cigarrillo.
De ahí pasábamos a mi cama, siempre con el pretexto de que sólo íbamos a dormir o estar abrazados. No importa cuanto lo niegues, yo sé que tú también sabías que terminaríamos desnudos de una forma u otra. Y así nos quedábamos por un largo rato, abrazados, sintiéndonos cerca, recuperando el aire entre la estrechez de los cuerpos. El día parecía eterno, y las minivans con instrumentos y botellas de whisky eran todavía una posibilidad.