¿Cuál es el concepto de miedo?, ¿Por qué el miedo es tan invasivo?, ¿Realmente se puede controlar?, ¿Mi personalidad es liderada por el miedo? Tantas preguntas sin respuestas que se logren entender; tantas preguntas qué conllevan a otras que no tienen sentido.
Imagínate, ¿cuántas cosas harías si no tuvieras miedo? Podrías salir a bañarte bajo la lluvia sin importar si luego enfermas, podrías viajar a lugares que siempre has querido conocer sin que nadie te detenga o tal vez podrías sólo quedarte en casa sin preocuparte de que te echen en cara el no haber llegado a un lugar.
El miedo es tan invasivo que está presente en cada momento, inclusive en este instante, mientras estas palabras son escritas, con el miedo de que no se vaya a entender y que la redacción no sea buena.
A lo largo de la vida peleas batallas que consideras muy injustas para una vida tan joven e inexperta, esas luchas en las que diste todo de ti para salir victoriosa, en las que arriesgaste perderlo todo para ganar una sola cosa: miedo de que vuelva a suceder.
El miedo al miedo es el peor miedo que se puede tener porque, ¿cómo controlar algo incontrolable? Fácil, creas barreras que eviten que las personas se te acerquen y puedan sufrir por tus miedo, barreras tan gruesas que son imposibles de derribar. Barreras para la socialización, barreras para la amistad, barreras para el amor, barreras para todo lo que se te pueda ocurrir que tenga que involucrar a otros.
Pasan los años y aunque aún eres vulnerable intentas derribarlas; aunque tú las hayas creado no tienes ni la menor idea de cómo hacer que desaparezcan, solo te quedas viendo y pensando qué hacer (como cuando quieres escribir un ensayo pero no sabes cómo iniciarlo), entonces solo comienzas a picar, golpear para que poco a poco se vayan cayendo. Sabes que tomará tiempo e intentas ser paciente y perseverante para lograrlo.
Y es que durante este lapso, solo aparecen buenas personas que te hacen confiar, controlar y olvidar los nuevos miedos, que te ayudan contra aquellos viejos muros. Entonces, ahí lo tienes, cada uno está cayendo poco a poco y es tu oportunidad de salir, sin miedo, sin temor, sin esas barreras que te impedían ser tú mismo.