Tengo ansiedad y lo acabo de entender...
Toda mi vida he sufrido ansiedad, recuerdo que de pequeña mi más grande miedo era que mis papás se murieran, (supongo que el de cualquier niño lo es), pero mi miedo y mis pensamientos iban a tal grado que si mis papás llegaban de trabajar 5 min después de la hora normal, yo ya estaba llorando y pensando que habían tenido un accidente, que los habían asaltado, o cualquier otra cosa.
Tengo recuerdos de mi abuelita materna esperando conmigo llorando en la banqueta a que llegaran mis papás.. ya hasta sabía las placas del coche y cómo se veían exactamente la forma de las luces prendidas cuando daban la vuelta para llegar a la casa.
Ese es mi recuerdo más viejo con este “trastorno”, seguramente hay más, como pensar que si se me caía el cabello era porque tenía cáncer, o cualquier otra tontería que es demasiado para la imaginación de una niña de no más de 12 años.
Con el tiempo esa ansiedad fue evolucionando. Ya no tenía que esperar a mis papás en la banqueta, pero sí tenía que llamarles para saber a qué hora iban a llegar.
Ahora, a mis 31, viviendo con mi hermoso novio, las cosas no han cambiado mucho.. aún sigo al pendiente de a qué hora sale de trabajar, a qué hora llega.. y seguramente le desespera mucho que cuando sale con sus amigos, siempre le pido que me escriba para saber que está bien.
El punto de todo esto es que nunca le di la importancia necesaria a ese tipo de señales. No soy psicóloga, pero supongo que no era normal que una niña de esa edad tuviera esos pensamientos. Fui creciendo, esos miedos crecieron conmigo y poco a poco he ido entendiendo que no es normal sentirte así.
Claro que todos debemos ser precavidos, confiar en nuestro instinto pero no al grado de que tener miedo te quite la oportunidad de vivir al 100!
Me ha costado trabajo entender eso, mis crisis de ansiedad aparecen de vez en cuando y es algo que no le deseo a nadie. Comienzas a pensar mil cosas malas, las manos te sudan, se te baja la presión y quieres salir corriendo.
Hasta el día de hoy me cuesta trabajo hablar con la gente de una manera natural, solo las personas que me conocen bien, saben cómo soy. De otra manera siempre estoy alerta, pensando qué debo decir. Cuando hablo con alguien sudo, me cuesta mucho trabajo darme a entender, y eso también me ha generado problemas en mi relación de pareja... pero esa es otra historia.











