Este título se me vino a la cabeza cuando intentaba mentir sobre lo que pensaba, ya que el mismo podría haber sido “Madurar significa dejar de soñar” aunque me parece algo duro y errado y por lo tanto no es una mentira cien por ciento mentirosa.
Llega un momento en la vida donde miles jóvenes tienen que decidir que camino tomar, ¿Qué hacer? ¿A qué dedicarse? y demás preguntas por el estilo; y lo extraño de este tipo de momentos es que toman decisiones sin ningún tipo de certeza y mucho menos seguridad alguna sobre que resultara de la misma, y que tan acertada será la mente de los protagonistas al decidir, y por lo tanto especulan, se llenan de especulaciones sobre cómo será, como lo lograran y como llegaran a un pseudo-éxito. Se duda tanto, ya sea al principio de encarar un camino o en el medio del mismo que se les hace borroso el hecho de que no fueron preparados o mejor dicho no fueron educados para afrontar este aspecto de la vida, ya que nadie por más maduro o adulto que sea puede decidir algo con extrema certeza, pero claro eso no se dice.
La historia es la de cualquier chico o chica y por qué no algún adulto que aún busque su “porqué” en esta vida. Al momento de decidir el chico o chica primeramente cuenta con lo que le gusta hacer, en una segunda posición, aunque no tan alejada de la primera esta que le gustaría ser en la vida, y en la tercera posición se encuentra lamentablemente con algo que lo acompañara durante toda la existencia y es ¿cuánto dinero podrá ganar haciendo eso que le gusta o lo otro? o ¿Podrá hacer aquello que lo deleita y lo otro y a la vez ganar dinero para mantenerse?
Si pensamos en la educación generalizada que reciben los jóvenes ( una especie de maraña de cables que se va enrollando más y más en sus cerebros por culpa de los ministros y ministerios de educación arcaicos y oxidados a quienes siempre le encuentran reemplazos idénticos ) nos encontraremos distintas materias como matemática, lengua, ciencias sociales y naturales, tecnología, plástica, música, idiomas, administración y algunas más que se me escapan en este momento; teniendo en cuenta todo ese enredo de conocimientos y sumándole que la preparación recibida esta única y exclusivamente orientada hacia el objetivo de ganar dinero, es obvio que un adolescente recién salido de la secundaria puede no tener muy en claro cuál será el camino correcto, y es tanto el castigo que se pone al fracaso que eso aumenta la presión, ya que fracasar significa a ojos de la mayoría de la sociedad ser un perdedor, tremenda presión para un cuerpo de 18 años de edad!!
Y en la mayoría de los casos toda esta cadena inmensa y llena de errores por parte del sistema obliga al joven a hacer algo que realmente detesta, pero que le da una seguridad económica, aunque va carcomiendo su carácter día a día, una seguridad que ira llenando de prejuicios su mente y le hará gritar desprecios hacia aquellos que a pesar de no ganar un dinero considerable encontraron eso que les gusta y por lo cual son felices. Esta persona que se fue envenenando en pos de relegar sueños y conseguir dinero, dará el día de mañana consejos equívocos a sus hijos inculcándole presión sobre qué y cómo es la vida, y el porqué de ciertos pilares inamovibles ya para él, desembocando en un sinfín de sueños meditados sin cumplir que dañan la naturaleza humana que ya no tiene libertad sino categorías, basadas en cuanto dinero hay en una cuenta bancaria.
Por esto creo que al joven hay que decirle que se equivoque y fracase todas las veces que sean necesarias hasta lograr encontrar eso que ama, y que ni imagina que amará al momento de tomar una de las decisiones más importante de su vida. Hay que explicarle que siempre se puede volver a empezar sin importar la cantidad de años que pasaron o la situación en la que se encuentre, que la única forma de perfeccionar la vida es en base a errores y desaciertos y que bajo ningún aspecto los sueños deben relegarse por dinero.
“Tristes Lobizones” es una novela escrita por el autor rosarino Adrian Abonizio.
RESEÑA:
SE ES HUMANO AL AMAR
En el libro tenemos un lobito, un tatuado, la inalcanzable de Flor, la historia de Ángel y sus cuadernos Rivadavia lleno de escritos; y quien nos guía sobre la desdicha será la Rumana, nuestra pitonisa.
Nos adentraremos en sus páginas en un mundo de atrocidades, donde el asesinato es salvación si se hace en el inconsciente nombre del amor; en días lluviosos donde las gotas son testigos de pasadas infancias crudas, malas decisiones y sueños rotos, y en donde la rutina gris pareciese abrazar el presente y futuro de la adultez de los personajes y todos en el mundo; veremos la ética pura del humano frente a la muerte y también la incapacidad de levantarse frente a la misma; y el amor, el amor y su poder capaz de desterrar todo ego y orgullo, sentimiento paciente e inmortal en el libro que arrastrara a los personajes a desgracias, llantos, viajes de marihuana, endorfinas, y amansará las bestias más malvadas “matándolas” para su evolución.
Eso es todo. Pero en el medio, y porque no al principio y al final, nos llenaremos de filosofía en forma poética, levemente sonreiremos y levantaremos la vista a nuestro contexto para pensar y procesar; los escritos nos llevaran a juzgar para luego convencernos que juzgar sin actuar pareciera pecado y de trogloditas, porque al fin al cabo todos somos en mayor o menor medida “tristes lobizones”, excepto aquellos claro, el grupo de bienaventurados que viven su amor.
Hace unos días un amigo me pregunto ¿Por qué internet andaba más lento por la mañana? Y la verdad que no le pude resolver su duda y solo respondí: “Esas pocas veces que me encuentro despierto a tan aberrantes horarios siento que es más inestable pero no sé por qué”, a lo cual respondió “¡Qué extraño mundo es el matutino!” …. ¡Y cuánta razón tiene!!!
Muchos nocturnos nos encontramos en situaciones que no sabemos manejar al despertarnos temprano y una de esas es cruzarnos a personas que viven en otra “normalidad”; lo primero que nos pondrá a prueba es que ciertos sujetos encuentran ese placer incontrolable para ellos que es preguntarte sobre toda tu vida cuando tu aún no sabes ni quien eres e intentas mantenerte en pie luchando con la idea de volver a dormirte unas cuantas “horitas” más; te preguntan cómo has descansado, que harás hoy y te felicitan por levantarte temprano, a lo que tú en ese lapso ya has ideado mil maneras posibles de asesinarlo, aunque eso podría ser demasiado así que te controlas e intentas meterte en esa onda de felicidad inexplicable que es dormir poco y levantarse sonriente.
Bien por ti, ya habrás sobrevivido la primera extrañeza del mundo de los que madrugan y lo siguiente será tener buena lubricación en los ojos porque los mismos no estarán en su mejor estado ante la falta de costumbre a tanta luz y a esos brillos locos y reflejos que por poco te dejarán ciego. Otro obstáculo que deberás sortear por no pertenecer será resistir esa fiesta salvaje que tu cerebro organizará en tú sistema digestivo causándote algún que otro contratiempo.
Si aún no has desistido y has superado tantos obstáculos verás que todo lo que hace funcionar el mundo se realiza generalmente por la mañana, el dinero siempre vuela a través de misteriosos mecanismos que desconoces pero podrás ver al menos una ínfima parte de esa carrera en el sistema bancario y la gente que desde temprano asiste con lo suyo hacia el banco; verás inspectores de transito intentando organizarlo todo y si tienes la ocurrencia de pasar por la casa de gobierno parecerá (aunque sea solo un montaje) que los políticos al fin se han puesto a trabajar en algo; sentirás en verano ese aroma a vida y naturaleza del verde puro y el aire purgado por la arboleda en las horas nocturnas, aunque se desvanecerá con la contaminación de los rodados y el ardor del pavimento que cocinará todo; los comercios y las industrias te mostrarán su fuerza y esplendor, muchos perderán y otros pocos ganaran y se escribirá en el mundo la historia de un nuevo día; también te darás cuenta la valentía que atesora esa gente que hace todo andar y palparas las ambiciones de algunos, y al llegar la noche de ese raro día completo que has atestiguado, decidirás si alguna otra vez vuelves a intentar integrarte a este mundo matutino, pero si eres un nocturno, un verdadero nocturno no entenderás ¿¡cómo alguien puede levantarse y vivir por las mañanas!?.