Ya no aguanto. Ya no aguanto un dolor de cabeza, ya no aguanto esta pesadez en mi pecho, ya no aguanto estos nervios. Ya no quiero tener que aguantarlo porque no soy débil, pero me canso… Ya no quiero días acostada como enferma, sin hacer nada y sin recordar mi día. Ya no quiero comer mal porque me pide un esfuerzo que no me sobra hacerlo bien. Ya no quiero que me pidan ser perfecta. Ya no quiero dar más de mí cuando me mantengo en un pedestal que se tambalea de vez en cuando. Ya no quiero intentar querer las cosas que no me devuelven aliento, aunque lo haga sin esperar nada. Ya no quiero estar ansiosa ni con ningún sinónimo de ello. Ya no quiero este nudo en la garganta atorado, ni este otro en el estómago. ¿Y qué es esto…? ¿Esta cabeza que me pesa como si no pudiera sostenerse por sí misma? Ya no quiero desvelarme como loca porque en el día no pude, y es que mi cuerpo no me lo permitía. Pero no le pregunté qué tenía, porque sería como cuando te preguntan: “¿Cómo estás?” y dices: “Bien”.
Y es que no lo escribo para que les guste, lo escribo porque ya no aguanto, ya no quiero, ya no puedo.















