Conoce a D i m i t r i D e L e s s e p. Él tiene 2 2 años, viene de I n g l a t e r r a y se le confunde con T o m F e l t o n, pero él no lo ve.
❝ Remember when we were young and couldn’t wait to grow up? Were we stupid or what?…❞
H I S T O R I A D E V I D A
La vida de Dimitri fue de lo más estable y normal hasta que cumplió los once. La muerte de su padre es algo que nunca podrá sacar de su cabeza, y no por el hecho de que su mayor ídolo haya pasado a mejor vida, sino porque a una temprana edad, Dima fue testigo de su más grande pesadilla. El metal siendo aplastado, el fuego quemando parte del auto y los gritos de las personas siendo amortiguados por el cristal son sonidos que Dima nunca podrá sacar de su cabeza y que hasta la fecha a poco más de una década de lo sucedido, siguen traumatizando al rubio hasta introducirlo en un ataque de pánico. Ewan de Lessep murió en un accidente de tráfico después de recoger a su hijo mayor de su práctica de baloncesto. Jennell de Lessep quedó devastada ante la pérdida de su marido y más aún, ante aquella impotencia que sentía al quedarse sola y no saber qué hacer con cuatro hijos, deudas de hospital y ningún empleo en el cual poder doblar el turno. Aquellos fueron años grises para los cinco, pues la matriarca de la familia tuvo que guardarse su luto, ahorrarse sus lágrimas y sacar adelante a sus hijos, Dima, al ser el mayor y con tan solo once años, se hizo cargo de los deberes de la casa y de sus hermanas, esto sin descuidar la escuela. Once años. Once años y el pequeño rubio ya había tenido que madurar. Once años y aunque no se lo reprocharía jamás, siempre tendría ese resentimiento hacia su madre del porqué lo obligó a crecer así. Once años y se había tenido que aguantar el llanto. Once años y había tenido que ignorar las pesadillas.
No obstante y contra todo pronóstico, Dima creció como su padre hubiera querido que creciera, siendo un hermano mayor protector y cuidadoso, un hijo responsable y obediente y un alumno sobresaliente. El haber estado presente mientras su padre perdía la vida, le hizo a Dima hacerse como un chico de familia, siempre pensando y viendo por sus hermanas y su madre, el primero en protestar para mantenerse unidos en las festividades y el que se oponía ante las decisiones que afectarían esa unión.
Al pasar de los años, Dimitri tuvo que aprender a desprenderse de sus hermanas y dejar ser un poco menos sobreprotector con su madre, cosa que le costó en demasía pues parecía que había adoptado el rol de padre para las cuatro mujeres. Y fue así, poco a poco, que las cosas empezaron a cambiar para bien en la casa de los De Lessep; cuando Dimitri tenía catorce, su madre empezó a salir con un reconocido empresario de apellido Kaufner, esto presentó sentimientos encontrados para el rubio, pues aunque quería que su madre saliera adelante en todos los ámbitos posibles, el sentimental aún era un tema tabú para él. Así que lo dejó ser pensando que esto no representaría más que una aventura para la mujer, cuál fue su sorpresa cuando tres años después, Jennell anunció que contraería nupcias nuevamente y quería el apoyo de sus cuatro hijos para ello. Las gemelas Emily y Jinsey estaban más que felices pues el señor Kaufner había sido bueno con ellas en todo momento, de hecho, había sido buena persona con todos desde el primer día y que Dima no lo viera de tal manera era un asunto totalmente diferente. La hija de en medio, Elizabeth aceptó aquello sin rechistar puesto que sabía que representaba felicidad para su madre y Dimitri, Dimitri no tuvo otra opción más que callarse la boca y asentir para después disculparse y salir a toda prisa del lugar.
A los diecisiete era casi un hombre y en aquel momento se sentía como una niña de ocho años. Pero le era imposible no sentir que su padre había sido desplazado y tal vez, un poco olvidado. Se le hacía imposible no guardar rencor a sus hermanas que habían aceptado a Martin Kaufman desde un inicio. Esa fue la primera vez que Dima lloró frente a la tumba de su padre y sólo eso necesitó para deshacerse del sentimiento aunque nunca más volvió a hablar de lo sucedido.
Desde que fue aceptado en la Universidad Metropolitana de Londres con una beca del noventa por ciento, Dima trabaja todas las tardes de lunes a viernes en un café cerca de la institución. O’Keefe Café le conocía desde hacía cuatro años y este, sería el último mes que Dima trabajara para ellos pues aunque la graduación estaba a un año de distancia, Dima tendría que comenzar a buscar un trabajo real y su servicio escolar le absorbería prácticamente toda la tarde todos los días.
Fue una noche de mayo mientras hacían uno de los trabajos finales del semestre, que a Vin, probablemente uno de los más imbéciles del grupo según Dima, se le ocurrió la idea de irse a festejar a Ibiza su último verano como estudiantes. Dimitri en seguida se negó y le dio con un libro en la nuca para que se concentrara y dejara de decir estupideces. Era absurdo pensar que podría costearse un viaje así y asistir a clubes de la más alta categoría. Dimitri trabajaba todas las tardes y aunque gracias al nuevo matrimonio de su madre, su estatus socioeconómico había subido dos niveles, Dima no sería capaz de pedirle dinero para un viaje de aquellos cuando éste no aceptaba ni un solo peso para sus estudios. El rubio dio el tema por visto y pensó que nunca más lo volverían a tocar, ¿Qué tenían de malos los veranos en Londres? Tal vez no fueran tan épicos como los ibicencos y Dima, al ser el alma de las fiestas sabía de aquello pero sabía también que un viaje de una isla a otra estaba totalmente fuera de sus estándares.
Sin embargo, Dima cometió el peor de los errores y comentó aquello a su hermana Elizabeth, quien con dieciocho años era toda una tenaz y comunicativa señorita quien al prometer no decir nada sobre aquello, corrió a contárselo a su madre y a su padrastro. Al otro día una batalla campal se disputaba en la residencia Kaufman-De Lessep, por un lado Jennell, Martin, Emily, Jinsey y una traicionera Elizabeth argumentando a favor de que Dimitri aceptara el dinero que su madre y su marido le ofrecían. Del otro lado, Dima, solo en su batalla argumentando en contra. El rubio tenía todas las de perder y aun así gastó la siguiente media hora con la palabra ‘no’ pegada a los labios. Martin decía que sabía que disfrutaría mucho del viaje puesto que no era un secreto que Dima salía, de ser posible, toda la semana –y aquella no era nada más que la verdad, y queriendo hacerlo, su madre jamás pudo poner resistencia en contra de aquello. Dimitri trabajaba, tenía altas calificaciones y atendía a sus hermanas aun cuando esta ya no era más su responsabilidad. Jennell, por otro lado, hacía énfasis en su esfuerzo los últimos once años y que aunque el chico se había dado sus pequeños lujos, nada se compararía con este bien merecido viaje. Sus hermanas fueron un poco menos ortodoxas y se abalanzaron encima de él hasta que Dima aceptó a regañadientes poniendo como condición que no aceptaría todo el dinero.
Al mes siguiente, Dima estaría abordando un avión con sus tres mejores amigos y muchas expectativas de interminables fiestas en la bolsa, expectativas que sabían, no fallarían.
Dima es el alma de la fiesta, el cabecilla al grupo cuando de reuniones se refiere, el que nunca duerme y al que prácticamente siempre verás en modo resacoso. Dima es alegre, social y parrandero, será muy difícil que lo veas con los ánimos por los suelos y si ése es su estado de humor, olvídate de que muestre sus malas caras. Es considerado y al crecer en una familia en la cual reinaban las mujeres y hacía falta una figura paterna, es sobreprotector y cuidadoso. En Dimitri hay dos caras diferentes, la que muestra a su familia y la que muestra a los extraños, puesto que para él sus amigos son como su gran familia.
Probablemente te parecerá el chico irresponsable y desinteresado, lo cierto es que Dima se ha esforzado mucho para recibir las notas más altas de la clase y se ha visto obligado a crecer de golpe y cuidar a sus tres hermanas pequeñas. Hasta cierto punto y entre sus amigos, se podría considerar al mayor de los De Lessep el padre que los mantiene a todos unidos, el único que tiene muy en claro que quiere para un futuro pero al que tampoco le importa divertirse más de la cuenta.
"Debí de haber nacido ibicenco."