Después de haber llevado con éxito su tabla de ejercicios diaria la muchacha se dedicó a correr por la tranquila Platja d'en Bossa para así finalizar con rutina. Al concluir con esta actividad la rubia volvió al lugar donde había dejado sus pertenencias --una simple toalla y botella de agua-- no muy alejado de su posición, observando como el viento procedía a llevarse la pieza de tela. --¡Disculpa! --Alertó a una persona cercana a la trayectoria del paño con su respiración un tanto agitada debido a todo el entrenamiento anteriormente realizado. --¿Podrías alcanzarme la toalla? --Pronunció dejando escapar una cansada risa aumentando la velocidad de sus pasos.










