La ansiedad del alma no muestra su debilidad, sino su torsión dolorosa que nos dirige al Sinaí. En las densas y oscuras nubes están sus alas
TEÁNCUM La expiación del Salvador es el sistema métrico del alma, siendo nuestro milímetro de dolor una imagen del suyo infinito y nuestra resolución una emulación de su consagración al Padre.










