La Dominación Mundial es un proyecto raro y ocioso
Joaquín Jesús Sánchez y La Dominación Mundial entraron en contacto hace algo más de dos años por mediación del artista Secundino Hernández quien, con acierto, intuyó que habría líneas de pensamiento similares, unas comunes y otras tangenciales, y afinidades en ningún caso irrelevantes. La primera ocasión de trabajar conjuntamente, también vino de la mano de Hernández quien invitó a Joaquín Jesús Sánchez y a Karpov Shelby a escribir sendos textos para el catálogo de su exposición en la Maison Louis Carré, en septiembre de 2013.
Para entonces, ya era más que evidente la proximidad entre este incipiente crítico de arte y el editor de La Dominación Mundial. Pocos meses más tarde, en un concierto donde se interpretaban obras de Arvo Pärt, Karpov propuso a Sánchez urdir un proyecto para La Dominación Mundial, dándole libertad para organizar el primer número colectivo y con comisario ajeno a la casa.
Tras casi un año de diálogo, indagación y trabajo, “Las tentaciones de san Antonio” veían la luz en diciembre de 2015. En el interim, Joaquín Jesús Sánchez se ha convertido en uno de los críticos jóvenes más descollantes, ha colaborado con artistas como Michael Horsky, Felipe Talo, Miguel Marina, Jose Díaz y Kiko Pérez y ha participado en la última edición de Casa Leibniz. Todo un honor para LDM, donde siempre se celebra que los amigos triunfen. Esto es lo que nos cuenta de su paso por nuestra modesta editorial.
Cuéntanos ¿qué puede encontrar el aficionado al arte contemporáneo en "Las tentaciones de san Antonio" que has comisariado recientemente para La Dominación Mundial?
Creo que lo más interesante de este proyecto es que es raro y ocioso; quiero decir, que no está cercano a ninguna de las ocupaciones ordinarias del arte de nuestra época. Soy muy aficionado a lo inútil, pero a una inutilidad con orden. La preocupación que vertebra el discurso de esta carpeta (¿por qué un hombre se va al desierto a buscar a Dios?) está recorrida con toda la seriedad y rigor que me dan mis pobres entendederas, como si este fuese la cuestión crucial de nuestro tiempo.
¿Cuáles han sido tus criterios a la hora de escoger a los tres artistas participantes?
Conocí la obra de Jorge Diezma en la primera edición de Casa Leibniz. Era un bodegón barroco de gran formato. Alguien que se afana en obras así era imprescindible para este proyecto. Felipe Talo está muy influenciado por las lecturas de San Juan, Santa Teresa, Unamuno, etc. Miguel Marina es un pintor joven, pero su obra es fascinante. En aquella época él estaba trabajando sobre los espacios humanizados. Tenía, a la hora de escoger a los artistas, la idea de que el discurso iba a gravitar sobre el eremita, el eremitorio y el diablo; me parecía que a estos tres artistas les interesarían estas cuestiones tanto como a mí. A los resultados me remito.
¿Cómo valoras el diálogo entre sus distintos lenguajes a la hora de formar una secuencia coherente desde el punto de vista estético y discursivo?
El resultado de la carpeta ha sido extraordinario, y eso es mérito exclusivo de los artistas. Tenemos tres imágenes muy distintas pero que han casado perfectamente: el trazo delicado y frágil del dibujo de Felipe precede al trazo decidido y voluntarioso de Jorge, que ha construido un eremitorio absorbente, de un negro profundísimo. Cierra la lámina que firma Miguel, que pinta con una pincelada delicada y pulida. Como digo, ha sido una coincidencia feliz.
A pesar de que "Las tentaciones..." es un tema recurrente en el imaginario occidental y está presente hasta las vanguardias, en la actualidad parece extraño que el arte aborde temas "sacros" ¿Cómo dialoga este san Antonio con el mundo actual?
No sé si esto esto que hemos hecho tiene algo que decirle "al mundo actual". Desde luego, no lo pretende. Insisto en que me interesa mucho lo ocioso; con orden, eso sí. Por ejemplo: para San Anselmo, el problema del diablo era tan fundamental (que un serafín se rebele contra Dios es un sinsentido) que trató de darle solución. Para mí el diablo no es un problema como lo era para San Anselmo, pero esa construcción de la inteligencia humana me parece tan grandiosa que no puedo sino intentar usarla en alguno de mis trabajos. Quizás me pasa lo de Pierre Menard, autor del Quijote.
El problema de Dios es fascinante, salvo que se sea tan cerrado de entendederas como para pensar que esto sólo son piedades de curas y de viejas. Hace no mucho alguien me intentaba persuadir de que leer a Santo Tomás es una estupidez, porque el ateismo nos ha dado una suerte de credencial intelectual. Esto es una verdadera sandez. Santo Tomás, creas o no creas que Dios existe, te reconcilia con el género humano, porque ves la enormidad de una mente pensando.
Supongo que mucho piensan que el arte debe «estar comprometido», de preocuparse por la emancipación de tal o cual cosa. Esa no es mi batalla. Y por supuesto, esto es un posicionamiento tan consciente y deliberado como otro cualquiera.
A lo largo de tu trayectoria has trabajado con artistas como Secundino Hernández, Michael Horsky y tienes previsto hacerlo con Felipe Talo. ¿Qué tienen en común estos artistas para que susciten tu interés como comisario? ¿Con qué otros artistas te gustaría trabajar?
Comisario es un galón que es posible que me quede muy grande. En lo que respecta a esta selección, yo tengo un criterio muy primario, muy plástico. Trabajo con artistas cuyo trabajo produce artefactos fundamentalmente estéticos. Me interesa esto mucho más que el trabajo que pretende, bajo propuestas muy pobres, sostener discursos muy elaborados. Creo que para defender posturas extra artísticas el ensayo es un medio mucho más eficaz.
Hay bastantes artistas con los que me gustaría trabajar. Así, a vuelapluma: José Díaz, Alfredo Rodríguez, Nacho Martín Silva, Elena Alonso, Kiko Pérez, Santiago Giralda. Y se me quedan muchos, seguro.
Por último, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajo con La Dominación Mundial? ¿Repetirías la experiencia?
Me lo he pasado muy bien. Eso de que todo sea una «experiencia» me inquieta, pero sí, volvería. Creo que La Dominación Mundial necesita hablar de temas de rabiosa actualidad como la angeología, las hipóstasis o el tratado de los nombres de Dios.
La Dominación Mundial número tres, “Las tentaciones de san Antonio”, está actualmente disponible, cuenta con tres grabados de Jorge Diezma, León Fenix (por mediación de Felipe Talo) y Miguel Marina. El número ha sido comisariado por Joaquín Jesús Sánchez.