Breve historia:
La primera vez que escuché hablar del Boca, no me imaginé que fuese un estadio. El hincha enamorado, me compartió un vídeo de un gol que anotó algún jugador -famoso- que yo no conocía.
Creo que habría sido un buen dúo: Él, sabiendo que a mí no me sacarían de los teatros argentinos ni con una orden de aprehensión, y yo, deseando con todas mis fuerzas que los gritos de un estadio se convirtieran en poesía.
Pero el "habría" está fuera de mis posibilidades. El "hubiera", en cambio, se fuerza hasta que ya no pueda más.












