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esto está mas muerto que elise
ODESSA.
jamás había pretendido borrar la existencia de la italiana de una biografía que en su momento había sido relacionada estrechamente con la de quien se había vuelto parte fundamental de la historia propia, simplemente que verdades a medias y secretos que terminaba ignorando en su completo habían otorgado rencores innecesarios a anatomía vulnerable. tensión acumulada en dueña de bermejas hebras amenazaba con sobrepasar el punto de ebullición en el momento que timbre dulzón se adentraba en canales auditivos, cetrinos fanales amagando con atravesar cuerpo ajeno.❛ si te dispusieses a bajar tonalidades de tus conversaciones quizá para nosotros sería más sencillo ignorar tu existencia, como siempre se ha hecho ❜ canturreó amañada amabilidad destilando de cada vocal entonada con pulcra crueldad disfrazada de cordialidad.❛ haz tenido el nervio de canturrear la cercanía con Elise mientras ambas sabemos la verdad ❜ siseó, pasos seguros logrando posicionar rostro pálido a centímetros del impropio, ligero escalofrío otorgándole duda acerca de si palabras de su mejor amiga habían sido tan honestas como en aquel momento habían sonado, plenamente consciente de la debilidad del propio espíritu, de la sencillez con la cual dueña de grandes ojos había sido capaz de enredar-la en el meñique.❛ no están cargadas de complicaciones mis acciones Allegra, aquel patético canturreo hubiese tenido respuesta fuese o no tuyo, no ocupas más que un milímetro en la cadena de pensamiento ❜ era sincera, después de todo el dolo terminaba carcomiendo de manera entera, vulnerable e intolerante a cualquier comentario que terminase cayendo en lo irracional para el pensar tan estricto, envidiaba a la morena hasta cierto punto, después de todo reconocía que había partido de la tormenta que seguía a Elise a buen tiempo, la caída había sido depositada en manos de la pelirroja, mientras, en el sentir intrincado de Fontaine, las piezas rotas terminaban cayendo en vulnerables brazos.❛ eres patética ❜ suspiró, ambigua era la persona a la que aquel comentario era referido❛ yo estuve ahí para recoger todas las piezas rotas de Elise, Allegra ❜ atípica calma en el momento que vertía las verdades que parecía terminaban siendo olvidadas convenientemente, después de todo, resultaba mucho más fácil otorgar condolencias a la persona que no había estado en el quiebre definitivo de Alcott❛ y no se si no lo entiendes, o eliges no entenderlo para mantener una imagen de falsa fragilidad, pero…te advierto que preferiría mil veces tener a Elise aquí que toda la maldita atención esperando que me quiebre ❜
comprendía en sus distantes pensamientos la gravedad de las palabras pronunciadas, robustas y despóticas ante la ligera línea de paciencia que se atrevía a atosigar a la italiana ante horas de cansancio interminables seguidas por el caótico resplandor del sol, que sólo servía como recordatorio de su falta de somnolencia absoluta. aquello realmente empezaba a afectarle y sólo lograba añadir ímpetu a la amargura proferida por la pelirroja quien se encargaba de, probablemente sin percatarse de ello, dar justo en el clavo en cuanto a las preocupaciones de la italiana. ‘ oh, estoy segura de que sabes la verdad, estoy segura de que sabes todo. eso debe de tranquilizarte mucho, ¿no? ’ espetó de vuelta con seguridad, dualismo que contradecía el escalofrío que recorrió su dermis tan pronto como la dicción ajena fue pronunciada; la posibilidad de que sus vulnerabilidades hubiesen sido expuestas por elise ante su más reciente par, no obstante, la idealización rápidamente logró esfumarse de su razonamiento pues entendía que si hubiese sido el dado caso de que elise hubiese dicho algo, las consecuencias hubiesen sido más caóticas para la fémina dueña de la bóveda figurativa tanto como para las personas enteradas. al fin y al cabo, la difunta había prometido morir antes de contar dicho secreto a alguien. ‘ ciertamente muestras demasiado interés. ’ piadoso sentimiento emergía de lo más profundo de su ser abatiendo sin cuidado el resquemor que luchaba contra los estímulos ocasionados por el aspecto frágil de la contraria, sabiendo la ojiverdes que muy por dentro la fémina no había sido más que un reemplazo de lo que una vez fue su amistad con la fallecida; patético, en efecto. razón tenía la contraria en reclamarle a la muchacha su ausencia en el teatro que la morena prometía una vez viva, un espectáculo que nadie querría perderse y no obstante, su ignorancia ante la situación verdadera sólo ocasionaba que la italiana soltara una risa sin gracia alguna negando con la cabeza ante vocablo opuesto. la culpabilidad que ya de por sí sentía era suficiente peso con el cual cargar pero el desconocimiento que sólo surgía mas notable con cada palabra que su nemesis establecía hacía un buen trabajo en alejar con cautela aquel trago amargo que permanecía en su garganta desde días anteriores. ‘ nadie te obligó a hacerlo, no entiendo porque tendría que ser yo la responsable de tus acciones. ¿depender de alguien? por favor odessa, madura. ni siquiera estella recaía en elise de esa manera, eso es patético. ’ reconocida por la osadía que implicaba el separarse de un par tan extravagante como la ya mencionada, no era sorpresa que la deslengua en momentos como aquel solía ser tanto una maldición como una bendición, acotando sin piedad dialecto que más tarde sabía que se arrepentiría de haber señalado. ‘ espera, ¿qué? ’ la postura de defensiva que había adquirido desvanecio tenue en su agarre, brazos cruzados cayendo con suavidad por sus costados mientras que su mirada silvestre se derretía dentro de sus orbes. ‘ por supuesto que lo entiendo. vamos odessa, está perfectamente bien que te quiebres, especialmente en una situación como esta. ’
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MAEVE.
le quería y era consciente de que por más que pudiese distinguirse como individuo carente de estoicismo aquel era un fragmento de complicada relación que jamás borraría, ni siquiera con el pasar del tiempo. pardos orbes avizoraron con persistencia, vocablos que con el pasar del tiempo adquirían sentido permaneciendo cuando sonrisa taimada se apoderaba de carmines ❝ no puedo evitarlo, lo sabes ❞ defectos inundaban menuda figura, hebras cobrizas camuflando efecto que el mirar ajeno tenía en fisionomía propia, suspiro delicado perdiéndose en la curvatura de belfos aterciopelados ❝ ¿acaso estamos jugando? ❞ retó, plenamente consciente que mientras morena frente a ella tendía al fuego, su propia fisionomía terminaba siendo gélida como inviernos pérfidos ❝ la muerte que nos asfixia, sé que eres plenamente consciente de ella ❞ poco tacto caracterizando el cantar de voz ligeramente aterciopelada, corazón ligeramente acongojado de que estuviese provocando algún daño en la frágil silueta impropia. condescendiente terminó abandonando postura defensiva, sonrisa lacónica acompañando un débil asentimiento, entendiendo lo que tan desesperada su compañera otorgaba entre líneas, consciente de que aquello era tal vez algo que ambas necesitaban con desesperación que se contenía por orgullo en su estado más puro ❝ vamos, no tiene caso seguir otorgando espectáculos ❞ y aquello era cierto, pares de ojos curiosos terminaron desviados ante mirada acoquinada de la joven de pálida piel.
las facciones delicadas ajenas no significaban nada comparadas con la flemática, tenaz identidad que la jovencita aguardaba detrás de su pálida dermis. la dueña de características inigualables lograba cautivar y distanciar a cualquier ser con la simpleza y naturalidad con la cual las aves se desplazan de una locación a otra, dejando vacilante a la morena quien sólo podía resultar embelesada por el afecto que sabía surgía mas copioso que cualquier pelea que el par pudiese enfrentar alguna vez. ‘ no lo sé, ¿lo estamos? ’ comentó tan pronto como dejó sus impacientes manos estáticas a sus costados, atrapadas en la cálida tela de su pantalón. ante las próximas palabras recitadas la morena no hizo más que agachar su mirada en un intento de ocultar emoción alguna abundante en su impetuoso mirar pues sabía que sin importar sus intentos la fémina contraria vería más allá de estos. ‘ me ha estado fastidiando toda la madrugada, esperaba que ya me pasara por encima pero veo que está en todas partes. maldito horario de sueño. ’ refunfuñó las últimas palabras en un murmuro, reconociendo que había luchado mucho para controlar el mencionado sólo para que este volviese a arrebatarse de su agarre en un momento de crisis. ‘ he decidido que hoy probaré la de fresa en tu honor. ’ musitó en un intento de combatir las riendas que el silencio había tomado, tratando de que quizás su comentario pudiese otorgar la más mínima diferencia en el estado de ánimo de ambas incluso cuando el ambiente estuviese cargado de notoria desdicha. ‘ ¿quieres escuchar una historia, maeve? ’ quien conociese a la ojiverdes sabía que solía acudir con la mención de aquellas crónicas de un momento a otro, sin embargo, parecía que en aquel entonces su ficción era necesitada que nunca.
FITZ.
testigo silencioso de lo que podía considerarse trágico en estrictos sentidos cuando se trataba de describir una relación tan tumultuosa como lo había sido la de la pelirroja con su ex-novia, mil y un veces rondando mente avispada, junto con diversas personalidades la fémina que en aquellos momentos se levantaba frente a el había sido catalogada utópica por el simple dolo que ocasionaba la relación con cercanos a un amor que se había dedicado a colisionar absolutamente todo lo construido, suspiro aprisionado en labios entreabiertos terminó mostrándose protagonista en el momento que verdades terminaban aflorando en un momento que solo podía ser descrito como algo cargado de bizarra confianza.❛ no tienes que hacer esto sola, es complicado y entiendo que pienses que no existe ser humano capaz de entender por todo lo que estás pasando pero…lo importante es permitirse el confiar a pesar de todo ❜ soltó con simpleza, sonrisa mediana apareciendo en comisuras a pesar de que en aquel momento no se encontraba plenamente convencido del hablar, poco importaba en realidad, después de todo, era consciente de que jamás terminaría entendiendo de todo la mente humana, ni siquiera la propia.❛ esta es una pérdida que le corresponde a muchas personas, vivimos en un lugar que difícilmente llegará a los dos mil habitantes, todos les conocían y en mayor o menor grado existía una relación, para algunos será más sencillo mostrarse impersonales ❜ entendía el júbilo o la desdicha que aquel accidente ocasionaba, pero no se detenía a juzgar, poco serviría mostrar aquellos prejuicios en un lugar que se atiborraba de ellos❛ podemos hacernos compañía entonces ❜ ofreció sin titubeo alguno❛ siempre es bueno tener a alguien que pueda mostrar empatía, al menos en este lugar que parece tan ausente de la misma ❜
‘ fitz, hablando sobre eso... ’ poco podía comprender la confianza que la presencia ajena le transmitía y como el contrario logró ingeniárselas para adquirir dicho lucro tan rápido. si algo podía reconocer la morena es que, a pesar de lo mucho que su amistad parecía prometer un filamento de robusta seguridad de parte de la muchacha esto no era más que una entidad a medias ya que no podía permitirse el lujo de compartir significantes secretos acerca de su existencia, por más que los mismos resonaran en su interior con ímpetu. una vez finalizada su unión con la fallecida jamás pasó por su razón la idea de siquiera atreverse a contar con vaguedad la verdad detrás de los numerosos enigmas que conformaban a la italiana y sin embargo, aquellos tuvieron la osadía de presentarse en la punta de su lengua en un impulso no emitido. tuvo que tragar en seco, ojos cansinos declarando un fárrago de numerosas exaltaciones y una mirada silvestre y profunda que de pronto se escondió tras sus parpados con la excusa de que se encontraba en un estado de fatiga debido a su carencia de sueño y si aquello era cierto, muy por dentro había reconociendo el arrebato que surgió de la nada y este logró dejarle perpleja por unos cortos segundos antes de obligarla a volver a aterrizar a en la realidad. ‘ aprecio mucho que pienses de esa manera. ’ a veces sentía que dentro de su organismo se encontraba un explosivo de tiempo bombeando la sangre por todo su torrente, apoderándose de su ser y tomando las riendas en momentos de desesperación pero también entendía que ceder ante él significaba un suplicio asegurado tanto para el receptor como para ella, al menos en su cabeza aquello funcionaba de ese modo. amplió la curva que con anterioridad se había adueñado de sus carmesí, impotente ante sus propias idealizaciones. ‘ necesito que me prometas algo primero. ’ musitó una vez el gesto había desvanecido sosegado de su semblante.
ESTELLA.
“Sí, entiendo” replicó suavemente. No era la primera vez que se alejaban de ella, y siempre había tenido la sensación de que era la culpable de todas esas amistades fallidas,sin embargo, con lo que estaba escuchando, se le presentaba la idea de que quizás era su hermana la culpable, algo que nunca habría pensado. “Creía que yo era la causa de todo este problema, así que no te puedo culpar.” Bajó la mirada con la última frase, harta de esa misma pregunta repetida una y otra vez. “Todos dicen lo mismo y de verdad lo aprecio, pero ya no quiero responder que estoy bien. Mi hermana era mi otra mitad, y cada día despierto sintiendo su ausencia más y más, aunque todos tuvieran tantas opiniones sobre ella. Lamento lo que sea que te haya hecho, Allegra”
orbes aceitunados contemplaron con un deje de desconcierto aquellos más oscuros, sus carmesí partidos levemente antes de siquiera musitar dicción alguna en respuesta al comentario que había formulado en ella dicha reacción. ‘ absolutamente no, no tienes nada que ver. ’ se corrigió con prisa, palabras por encima de las otras careciendo de cautela alguna como si el mismísimo tema le dejase alarmada. ‘ nadie tiene la culpa; las cosas pasan. ’ recuperó el sosegado tono que adquiría con normalidad, uno lo suficientemente neutral como para ocultar cualquier vestigio de conmoción negativa que pudiese delatarla de alguna manera, esto sólo era una costumbre que había construido con los años; el arte de mantenerse prudente inspirado por consternaciones pasadas. ‘ tu hermana no me hizo nada. ’ despiadada, la ficción abandonó su anatomía con suma naturalidad y con aquella osadía atrevió a delinear una apenas visible sonrisa en un intento de sosegar a la contraria. ‘ no quiero ser quien te cargue emocionalmente, a diferencia de los demás, mis palabras han sido honestas: lamento todo el peso que esto ha ejercido encima de tus hombros, lamento haberte abandonado en esto. ’ aquellas palabras si fueron explayadas con honradez pues tenían como origen el pasado que la morena se había encargado de sepultar. en ese instante pudo haber dicho mucho más, la información despiadada abatiendo atroz sus entrañas con el anhelo vehemente de escapar sus discernimientos pero el control que la muchacha llevaba ejerciendo desde hace años no dejaría que aquello ocurriese, no hasta que finalmente explotara. ‘ pero estoy aquí ahora y mi apoyo es todo lo que puedo ofrecerte, no encontrarás a nadie más por aquí que esté dispuesto a comprometerse de esa manera. ’
DEAN.
una sonrisa de orgullo inundó su rostro, pudo notar el leve sarcasmo en las palabras de la morena, sin embargo no le molestaron pues ella tenía razón, la mayoría de las personas (las que trataba bien) decían que el chico era encantador, claro era que no demostraba su verdadera faceta. “pues si, muchas chicas dicen que soy demasiado encantador… hasta que me conocen.” una sutil sonrisa apareció en su rostro, no le gustaba crearse de fama así que intentaba ser lo más discreto en cuanto se trataba de su carácter, una habilidad que había adquirido con ayuda de Bentley. las siguientes palabras lograron que el chico se sintiera incomodo pero también agradecido, sinceramente en el fondo esperaba no defraudar a la chica que tenía frente a él. sus ojos se detuvieron en la forma en que allegra fruncía su nariz, acción que logró que el joven soltara un par de risas, pues le había causado gracia, además de qué le hacía verse un tanto tierna. “¿suena bien?” repitió la pregunta para luego alzar sus cejas de manera divertida, ¿acaso era lo que estaba pensando? “sino fuera por qué no te conozco, diría que nunca en tu vida haz tomado…” de cierta manera aquello lo tranquilizaba, quería creer que la chica no estaba tan perdida como él, le tranquilizaba saber que a su alrededor aún había buenas personas.
la curiosidad colmó sin meticulosidad alguna el razonamiento de la italiana, quien arqueó una ceja ante la dicción pronunciada. ‘ ¿hasta que te conocen? ’ ladeó su cabeza sutilmente, esperando cierto tipo de explicación que respaldara dichas palabras. ‘ ¿qué podrías hacer para que dejen de pensar que lo eres? ’ planteó una de sus muchas costumbres; el indagar con constante continuidad acerca de casi todo en determinadas ocasiones, como si cierto arrebato de indiscreción inocua tomase las riendas de su dialecto para así fusionarse con repentino interés. una torpe mueca rebosó su semblante ante la risa ajena al mismo tiempo que sus luceros se achicaban en señal de desconcierto y algo de vergüenza pues si el carcajeo fue gracias a la acción que permanecía en sus sospechas, realmente tendría que encontrar una manera de dejar de arrugar la nariz tan seguido. ‘ ¿qué es tan gracioso? no te rías. ’ suplicó con burlesco desdén, aclamando la compasión contraria ante sus inevitables hábitos. ‘ vamos, sí he tomado. ’ no tuvo necesidad de volver a esquematizar la tan mencionada mueca ya que su declamación no presentaba embuste alguno; sí había tomado, el que no fuese de su agrado personal era otra cosa. ‘ sólo no lo hago con frecuencia, me gusta observar. es mi deber cuidar a los demás en las fiestas, es mi deber hacer las cosas de este modo. ’ dejó escapar un suspiro. ‘ no creo que me haga falta tomar mientras tenga un smoothie de sandía. ’ rió ante el trago específico, como siempre, tratando de alejar la atención de su narrativa anterior.
JULES.
Jules tragó en seco al escuchar a la contraria, intentó desentenderse de aquellas palabras mas no pudo ¿Acaso todo este tiempo estuvo obsesionada con Elise? ¿Acaso todavía lo estaba?… No lo sabía, pero si tenía claro que a 48 horas de la trágica muerte de la morena, Jules Marvelli aún seguía pensando en ella. -Lo tengo claro, Allegra, solo espero que nadie intente suplantarla, no podría seguir lidiando con otra pendenciera- dijo en un tono seco y cortante, definitivamente la judeo-italiana se llevaría su secreto a la tumba.
-Deberíamos dejar de hablar de ella- comentó luego, su mirada estaba fija en el carrusel que giraba a tiempo lento, pudo escuchar la risa de Alcott mientras montaba una de las tantas figuras de plástico en compañía de su eterno enamorado, sintió la misma amargura que aquella tarde mientras observaba la escena descrita, cuantas veces la revivió en su cabeza esperando que algún día fuese ella quien acompañase a la morena, pero ya era demasiado tarde, nunca sucedería… como si alguna vez hubiera tenido oportunidad. -¿Te gusta el carrusel?- preguntó con un dejo de melancolía.
permaneció en recóndito disimulo, el silencio abundando con cautela el éter que anteriormente le daba la bienvenida a la dicción ajena. le había llamado la atención la tonalidad en la voz opuesta al emitir palabra alguna: hostil pero vehemente, casi como si se tratase de una persona antitética a aquel personaje tímido y taciturno que conocía. la ojiverdes era observadora, no le tardó mucho para comprender aquel tipo de temperamento. aquel significativo cambio de carácter simplemente logró recordarle a sí misma; la minúscula, cándida italiana atemorizada atrapada dentro de la efigie de esplendor y excelencia que la fémina utilizaba como prototipo perfecto para defender de esta manera su inescrutable pasado, uno de los más impenetrable de los enigmas para cualquiera que decidiera atreverse a explorar sus discernimientos. nadie había logrado descifrar todavía sus incógnitas hasta el momento, quizás por lo mismo sentía tan fuerte unión con la contraria. decidió no hacer más preguntas, como ella hubiese querido. los secretos de los demás no eran asuntos de ella mientras nadie interviniese en los suyos propios. ‘ santísimo, espero que no. no creo que nadie quiera ser del todo como ella. ’ reconoció, pues si la imagen inverosímil que la difunta había presentado era ciertamente creíble, debajo de aquel manto de seguridad seguía siendo una caduca deficiencia, como todos los demás.
‘ está bien, tienes razón. ’ no cuestionó las razones ajenas, el sombrío contorno de la fallecida todavía conseguía danzar sin pudor alguno por las penumbras, por el fulgor centelleante de las atracciones, por el aroma de los puestos de dulces: estaba en todas partes y todo el mundo parecía estar lidiando con aquello de diferentes maneras. lo mismo podía atisbarse inmediatamente se escudriñaba con cuidado los contornos rojizos de los orbes propios de la jovencita quien no tardó en bostezar, aferrándose a los panfletos que traía en su agarre. ‘ ¿el carrusel? está bien. ’ afirmó al observar a los corceles girando al son de una melodía que en dada ocasión no podía considerar como algo menos que tétrica. ‘ me marea, da demasiadas vueltas. ’ de pronto se vio envuelta en algo más significativo, frunciendo el ceño ante la metáfora que se había planteado en su cabeza; pudo comparar el juego con su existencia. ‘ ¿a ti te gusta? ’
ESTELLA.
“No, yo no… sabía nada de eso” respondió, frunciendo el ceño con confusión. “Elise y yo no eramos tan unidas como todos creen. Ella tenía una vida aparte de mi.”
‘ bueno, creí que deberías saberlo. ’ se encogió de hombros con simpleza, restandole importancia al comentario que había hecho con anterioridad; la explicación acerca de la distancia que había conformado con la contraria, claro, sin entregar detalles al hacerlo, sino más bien una simple y vaga idea de lo que pudo haber ocurrido. ‘ sé que pareció algo personal pero no quise evitarte, sólo... elise y yo éramos muy diferentes, ¿sabes? ’ la italiana acotó, dígitos inquietos enredándose en el material de su suéter. ‘ ya lo sé estella, ya sé que son individuales pero era difícil. sólo quería disculparme por haberme alejado de tal manera, créeme; si tú supieras me lo agradecerías. te estaba ahorrando un problema. ’ dicho aquello se decidió a inhumar el tema, enigmática afirmación quedando sepultada bajo el florecimiento de nada más que un pretexto para olvidar aquello. ‘ sólo quería saber como estabas, no me imagino como te sientes. ’
JULES.
-Para mi siempre has sido valiente, Allegra- le sonrió sincera. -Digo, antes… no cualquiera tiene las agallas para enfrentar a Elise, tú lo hiciste, creo que has sido la única- comentó recordando sus años de preparatoria, Jules nunca supo a ciencia cierta que sucedió entre Allegra y la difunta, pero quería creer que su alejamiento había sido por diferencias de pensamiento.
Las palabras de la contraria se fijaron en su cabeza… ‘Elise ya no está. se fue. no va a atormentarte más’… ¿Qué tan retorcido puede ser sentir pena por ello? ¿Extrañar a la persona que hizo de tu vida un infierno? -Lo entiendo, pero no deja de doler- admitió. -Porque… ellos me la recuerdan- agregó con un leve quiebre en su voz. No podía evitar verse débil. patética. miserable. Como la eterna presa que poco y nada hace por defenderse, o como la eterna perdedora enamorada de la muchacha popular, alguien fuera de su alcance, alguien que jamás la vería a su altura. -¿Como alguien puede tener este efecto?… ya sabes, que después de su muerte nos siga atormentando de esta forma- comentó sincera.
reconocía que quizás no era el momento adecuado para esbozar una sonrisa pero es todo lo que pudo hacer. le agradaba aquella narrativa, ciertamente fue la única persona que pudo encarar a la morena de una manera u otra en su debido tiempo. había escuchado todo tipo de rumores acerca de la evanescencia de la unión prometida y, sin embargo, ninguno había resultado tan prometedor como aquel. ‘ gracias, jules. ’ musitó con estimación, orbes brillantes con notable gratitud. ‘ entiendo como eso podría resultar admirable, hay algo de ella que incitaba a las personas a quedarse. cielos, hay personas que sé que están obsesionadas con ella todavía. ’
su semblante oscureció con aflicción ante palabras ajenas, suspiro deslizando por sus carmesí en un intento de expresar la pesadumbre que el sufrimiento ajeno le causaba de manera genuina. ‘ ¿jules? ’ frunció el ceño con extrañeza, la actitud ajena despertando ciertas dudas en lo que confería la razón por la cual la contraria verdaderamente se encontraba entristecida por el fallecimiento de elise. no cabía duda de que el acoso establecido no podía conllevar a algo más que no fuese desprecio y vulnerabilidad o al menos aquello figuraba la mente de la italiana pues entonces presentaba dudas correspondientes al estado opuesto. ‘ era elise; su presencia siempre ha sido... abundante. ’ entonces se arrepintió de haber señalizado obsesión alguna en su vocablo anterior. ‘ no creo que haya manera de suplantarla u olvidarla con facilidad, ¿me entiendes? ’
ya aparezcan, me estoy asustando :(
DEAN.
había logrado cambiar de tema, a veces sentía la necesidad de encontrar a alguien con quién pudiera desahogarse, alguien que no lo juzgara ni lo conociera tan bien cómo la mayoría de sus amigos; sin embargo en esos momentos lo único que el joven Schiele necesitaba era olvidarse de todo lo que pasaba a unos cuantos metros de él. “me haz descubierto, la verdad solo lo inventé para poder verte sonreír.” no era el momento para comportarse de esa manera, pero simplemente era inevitable, la coquetería la llevaba en sus genes. “está bien, está bien… no necesitas rogarme tanto.” al final de cuentas no iba a negarse, estaba seguro que con eso podía encontrar refugio o al menos, la morena podía llegar a entenderlo mejor. “quizás no sea el mejor chico… pero, de igual manera, si necesitas hablar o cualquier cosa… aquí estoy, te aseguro que no soy de las personas que juzgan.” sinceridad fue lo único que salió de sus labios. “no soy buen cocinero, pero tengo mi talento para conseguir un par de bebidas buenas.”
cierto consuelo abundó con optimismo el aire que conferían sus pulmones, la posibilidad de escapar momentáneamente del caos que se desataba a su alrededor vociferado por todos sus conocidos. era un alivio tener la posibilidad de reírse por unos minutos tras haber pasado unas tormentosas madrugadas en la penumbra que conferían sus enigmáticos discernimientos, quienes prometían mantenerla despierta hasta que el agotamiento se apoderase de su fisonomía. la fémina dejó los ojos en blanco, no obstante, diversión retrataba sin pudor alguno la sonrisa que logró dibujarse por encima de sus carmesí contra su voluntad. ‘ ja-ja. ’ imitó lo que pudo haber sido una risa seca, señalizando que en realidad le parecía difícil creer la dicción ajena incluso si la misma le halagase muy en el fondo. ‘ eres encantador, dean. ¿te lo han dicho? apuesto a que sí. ’ mantuvo la postura, cómica socarronería inundando el leve sarcasmo al hablar. ‘ gracias, conozco a los que juzgan y no creo que seas uno de ellos. tal vez un poco odioso, pero no me das la impresión de ser una mala persona. ’ esta vez, su tonalidad volvió a la misma sosegada de siempre, una sonrisa más honesta difuminando aquella que con anterioridad deslumbraba sus facciones. ‘ oh, yo— ’ la fémina frunció su nariz por unos segundos antes de siquiera musitar embuste alguno. iba a acotar que no bebía, que ciertamente no le gustaba pues si acaso este comentario guardaba algo de verdad ya que la italiana se mantenía sobria en la mayoría de las fiestas para encarar a los demás con cierto aire responsable, añoraba el elixir en aquel entonces más que nunca. ‘ claro, eso suena bien. ’ de todos modos, ¿qué daño podría hacer? no es como si hubiese algo en su pasado que le hiciera sentir resquemor ante el alcohol después de todo.
dónde están todos. llevo un rato tratando de dar rb y tumblr no me deja btw..... pero dónde están todos
DEAN.
se detuvo, más no se sentó al lado de la chica, prefirió quedarse de pie. estaba al corriente de que podía pasar cualquier cosa, pero la mayoría de las personas que lo rodeaban daban pocas esperanzas y eso lograba que Dean también las perdiera. “lo sé, Bentley siempre ha salido de todo.” orgulloso de su hermano, quería creer que el mayor estaba luchando, aunque no estaba muy seguro como iba a reaccionar ante la perdida de Elise. Dean había podido notar que su hermano dependía mucho de esa chica, e incluso en varias ocasiones llegó a pensar que lo manipulaba, más nunca se atrevió a decir nada pues en lo más profundo de su ser sabía que Bentley tampoco era una palomita blanca. “su cuento de hadas se convirtió en un infierno para nosotros ¿no?” una risa seca brotó de sus labios, no podía entender cómo se sentía Allegra. “Uh, gracias.” por primera vez sintió que la morena no sentía pena hacía él, le acaba de ofrecer su amistad, y Dean no iba a negarse. “soy alérgico al queso.” inevitable fue que el chico bromeara un poco, necesitaba sacarse toda la tensión que cargaba consigo.
sus comisuras se alzaron efímeramente, una expresión suave pintándose en el lienzo que confería su rostro atezado. nunca llegó a conocer a bentley tanto como llegó a compartir con la difunta más allá del ocasional intercambio de dicción pero más que nunca sentía aquella unión ocasionada por la tragedia múltiple que ahora acechaba sin pudor alguno las pesadillas de la jovencita, los recuerdos de un accidente que nunca vivió siendo las imágenes que en su cabeza se reproducían sin cesar una vez descansaba sus orbes. todo lo que podía hacer era entregarle su apoyo al contrario. ‘ así es. ’ le dio la razón con respecto al comentario de elise, ciertamente si no podía culpar del todo a la morena sabía que dentro de la cabeza de su acompañante debían estar emergiendo todo tipo de mecanismos acerca de ella con respecto a su hermano y aquello era defendible, ninguno de los dos eran pulcros en su totalidad, difuntos o no. ‘ no está aquí pero está aquí. ’ murmuró en un suspiro justo antes de que su dicción se viese interrumpida por el comentario ajeno, causando que la italiana arqueara la cejas tanto en incredibilidad como sorpresa. ‘ ¿qué? no eres alérgico al queso, estás bromeando. ’ no pudo evitar volver a esbozar una socarrona sonrisa. ‘ ¿podrías aceptar mi invitación como la mejor ofrenda que te han hecho jamás? no quiero oír un no como respuesta. ’
THEODORE.
Uno de los principales pecados que cometía era el ser demasiado empático. Considerado virtud por los más benevolentes y una clara ventaja para aquellos que buscasen aprovecharse del tercero, Theodore jamás había sido capaz de abandonar a un contrario en momentos que parecían ser cargados de necesidad, a pesar de que, dentro de aquellos, terminase otorgando mucho más que superflua ayuda. ❛ podemos pasar por uno en el camino a casa, después de todo, es mucho mejor a permitir que te desvanezcas en medio de la acera ❜ acotó, visible preocupación por el estado anímico de la dueña de orbes penetrantes, intento de sonrisa cálida perdiéndose ante la confusión que la siguiente interrogante sumió en mente propia, intentando buscar, sin demasiado éxito, relación con la conversación hasta aquel momento❛ ¿Coraline? ❜ inquirió, como si fuese necesario cerciorarse, inclusive de que no estuviese soñando aquel encuentro❛ la he visto, sí ❜ murmuró, resoplido apoderándose de labios entre-abiertos❛ ¿cuál es la relación? ❜
reprimió la necesidad de exponer su estado cansino en un amplio bostezo, en su lugar, reemplazando la acción con el curvar de una tenue sonrisa. ‘ ¿qué? no, no tengo tanto sueño. estoy totalmente lúcida. ’ la fémina replicó con un repentino arrebato de teatral vigor, como si el percatarse de la notabilidad de su talante delante de segundos emergiese la necesidad de aparentar el mismo. pues claro, todavía surgía de ella la costumbre de nublar muestra alguna de vulnerabilidad, aunque la misma terminase traicionando sus intentos al fin y al cabo. ‘ ¡coraline! ’ bastó con las primeras letras del aclamado título para recordar el nombre completo, asintiendo con celeridad ante el naciente recordatorio. ‘ oh, ’ la ojiverdes atisbó a su acompañante, dejando escapar una paulatina risa debido a lo imprevisto que debió surgir su comentario ante el entendimiento del mayor. ‘ bueno, cuando coraline pasaba por la puerta pequeña había un cambio de colores muy notorio, todo se tornaba de muy colorido a gris. esto parece un poco como eso. es extraño. ’ terminó con arquear la ceja, observando a los conocidos que iban y venían en distintas direcciones. ‘ ¿tú hubieses aceptado los botones en los ojos? ’ hizo referencia a la película en cuestión, genuina curiosidad abundando su mirar.
MAEVE.
entrecejo curvándose ante actitudes cambiantes por parte de fémina que significaba siempre evasivas que con el pasar del tiempo terminaban sumiéndose dentro de los libros de dueña de angélicas expresiones como sospechoso terminaba logrando que la piel del rincón más oculto de la anatomía se erizase, incapaz de comprender razones de tan aturdidas respuestas. bufido evidente colándose de carmines entre-abiertos ante enunciados que parecían tocar fibras mucho más sensibles gracias a la psique complicada de la que era dueña le obligaron simplemente a sonreír, lacónica y prolongada, imponente como solo dueña de estragos podía ser capaz. ❝ no me importa en lo más mínimo si quieres subirte o no ❞ ambos dedos chasqueándose siendo testigos de un par de miradas que querían colarse al intercambio ❝ olvídalo, no voy a dejar que la morbosa tensión termine por arruinar esto también ❞ sentenció abatida por el peso mismo de emociones que solo buscaban colarse en lo más profundo de la mente, observando de reojo la silueta femenina, como si aquello pudiese ser lo suficientemente palpable para considerarse verdadero ❝ ¿quieres ir a casa entonces? ❞
a pesar de las actitudes de la contraria, el afecto proveniente de la ojiverdes era tal que podía hacer posible la acción de soportar su talante en aquellos momentos de irritación. llevaba ya años conociendo a la opuesta y el período de tiempo traía consigo toda clase de recuerdos que, quisiera o no, le apegaban a ella de alguna manera. ‘ no hagas eso maeve, sabes que no me gusta. ’ reflejó la acción ajena al imitar la misma, chasqueando sus dedos varias veces para ejemplar dicho acto mientras elaboraba su dicción. el sentir las múltiples ojeadas de los individuos detrás del par provocó que la morena finalmente abandonara su puesto en la fila, cediendo el paso para detenerse al lado de la castaña en su lugar. ‘ ¿cuál morbosa tensión? ’ fue inutil el intento de confundir su propio intelecto. en cualquier otra situación sabía que hubiese prosperado y sin embargo la gravedad de la sórdida ignominia era exorbitantemente abundante como para poder ser envuelta en los embustes internos de la italiana quien frunció el ceño ante esta realización. no podía fingir que las cosas estaban bajo control, quizás podía enmascarar sin recato sus inexactitudes pero el peso del asunto en cuestión era mucho más significante; llevaba consigo todos los enigmas de la ojiverdes, todos sus pesares también. ‘ no sé si sea correcto hacerlo. ¿no quieres una malteada? ’ indagó en un intento de desviar el tema de conversación.
ENTRY NUMBER ONE. ELISE.
We all know that our time in this world is limited, and that eventually all of us will end up underneath some sheet, never to wake up. And yet it is always a surprise when it happens to someone we know. It is like walking up the stairs to your bedroom in the dark, and thinking there is one more stair than there is. Your foot falls down, through the air, and there is a sickly moment of dark surprise as you try and readjust the way you thought of things.