El papel de las mujeres en los k-drama
¿Realmente empoderadas o sólo replicantes de la estructura?
Mujeres dueñas de sus destinos, con la vista fija en el objetivo y determinadas a lograr sus metas... hasta que llega un chaebol a enamorarlas.
Como mexicana, estoy acostumbrada a ver a mujeres protagonistas que, por una extraña razón, siempre tienen que lidiar con las fuerzas oscuras del universo (o su principal enemiga) que impiden que pueda obtener un final feliz.
El discurso del “amor -sentimental, laboral, familiar- todo lo puede” ha sido altamente explotado por todos los medios de comunicación (no sólo mexicanos, sino en un plano occidental) que una persona llega a creerla por completo.
Es por eso que mi primer encuentro con los k-dramas fue una bocanada de aire fresco a los constantes mensajes de motivación; me encontré con mujeres independientes económicamente, “indomables” y que, curiosamente, toda su historia gira en torno a causa-efecto de sus decisiones (con sus excepciones, claro está).
Por esta razón, pensé que las mujeres orientales tenían un mejor papel y no estaban bajo el yugo de una sociedad machista. Pero, conforme iba viendo más contenidos e iba relacionando patrones tóxicos en relación mujer-hombre, me di cuenta que aunque haya un personaje estelar femenino, toda la trama gira en torno al hombre que inevitablemente se reduce en dos tipos de k-dramas:
1. Historia de amor
2. Otra temática con una historia de amor
Historias de amor
Todas las historias que son 100% románticas tienen un tinte tóxico. Y la trama se puede resumir así:
“Chica A es una determinada profesionista que busca salir adelante hasta que conoce a chaebol B, un hombre engreído que cambiará totalmente para ayudarla a lograr sus metas.”
En primer lugar, Chica A claramente no necesita la ayuda de chaebol B y se lo hace saber en cada oportunidad que tiene, pero chaebol B en su mismo egoísmo cree que nadie puede sobrevivir sin él y que es necesaria su ayuda. ¿Cómo ayuda? Simple, no ayudando en lo absoluto. Se convierte en un estorbo, su poder absorbe la fuente principal de ingresos de Chica A obligándola a depender de él. Aunque ella se resista, de repente chaebol B se torna en alguien súper romántico, lo cual en la vida real es muy difícil que un hombre ceda sus privilegios para dejar de ejercer poder sobre la mujer.
Ahora, en el desarrollo de la trama superior, aunque identifiques el patrón tóxico siempre hay una historia secundaria que justifica la razón de ser de este personaje: no recibió amor de pequeño, siempre tuvo que responder a altos estándares, entre otras que hacen que “sientas lástima por él”.
Entonces, aunque vemos a un personaje femenino independiente es evidente que el machismo se ve en estas acciones, que forman parte de la vida diaria de las mujeres por cuestiones sociales y culturales. La mejor manera de que la sociedad patriarcal nos quierever triunfar es con un marido influyente por el cual no tendrás que preocuparte jamás de tus ingresos; porque aunque labores, él es tu fuente principal (ya que es tu jefe).
Ejemplos de estos dramas son “What’s wrong with secretary Kim?”, “Noble, My love”.
Otra temática con una historia de amor
En estas historias, el personaje femenino tiene mayor peso y puede ser el eje de la trama, hasta que un hombre llega; convirtiéndose en una historia androcéntrica.
La resumiremos así:
“Protagonista tiene una misión para completar, conoce a chico B quien se suma a la causa”
A pesar de que la protagonista es la que lleva las riendas de la trama, el personaje masculino de alguna manera se las ingenia para convertirse en el eje. Y aunque la mujer no tenga un peso importante en la historia, debe simbolizar algo para que el hombre logre concluir la trama.
Lo ejemplificaré para que se entienda el punto.
1) Mr. Sunshine.
A pesar de ser mi drama favorito, la historia es androcéntrica. Desde el primer capítulo sabemos que Ae-Shin simboliza la esperanza y la independencia de Corea del Sur. (La voz en off y en capítulos posteriores es la única con color una escena)
Su determinación por ser parte de la Armada de Honor y liberar a Corea de la inminente ocupación japonesa hace que tres hombres se enamoren de ella: de esta manera un coreano-estadounidense, un coreano-japonés y un coreano dejan a un lado sus diferencias con tal de ayudarla a lograrlo.
Pero el final de estos tres personajes es un ejemplo de sacrificio que los coreanos debieron realizar para salvar a su patria.
2) Goblin
Es otro de mis dramas favoritos. Sabemos que Kim Shin debe encontrar el amor para poder liberarse del castigo divino que le fue impuesto. Ji Eun-Tak es su destino y la única que puede ayudarlo, pero al final, es él quien se lleva toda el drama, porque ella tan sólo es una herramienta para terminar con su sufrimiento.
3) Secret Healer
Seo-Ri, al nacer, fue maldecida por la bruja de la reina para dar continuidad a la dinastía. En sí, su destino era morir al momento de nacer; sin embargo, fue salvada por otro brujo para romper con los poderes ocultos de la villana. Conforme va creciendo, Seo-Ri cumple una serie de retos que se ven interrumpidos por un ente extraño que quiere matarla y por su interés amoroso, quien decide tomar el protagonismo con tal de salvarla. Aunque la historia de amor no es tóxica, este hecho hizo que el machismo se colocara dentro de la misma. Después de ser “imposibilitada” en lograr sus metas, deciden convertirla en mártir y pues se rompe la estructura original para caer en lo común.
Como podemos ver, la mujer siempre queda oprimida dentro de una estructura machista, en la cual o debe depender enteramente de su interés amoroso o verse restringida en sus acciones que lograrán emanciparla.
Sin embargo, no todo está perdido, porque hay algunos kdramas (y mencionaré un drama taiwanense) que intentan romper la estructura.
1) Strong Woman Do Bong Soon.
Me encanta. Hay algunos detalles que me detienen a considerarla totalmente disruptiva, pero sí podría considerarse un feminismo 101.
Bong Soon es una chica que proviene de una dinastía de mujeres fuertes (físicamente) que puede perder sus poderes si son utilizados en beneficio propio. Entonces, en primera instancia sabemos que ella tiene todo lo necesario para no dejarse sobajar (y no lo hace).
Una serie de hechos la llevan a enfretarse contra un grupo de gángsteres que vieron dañada su masculinidad y contra un hombre que considera a las mujeres un objeto que puede obtener a la mala. Así mismo, también “lucha” contra un hombre homosexual que no deja de ser misógino.
Bong-Soon es la prueba de que las mujeres pueden hacer el trabajo solas y que cuando llegan a necesitar ayuda, habla para obtenerla; porque no es la supremacía de un género sobre otro, sino el trabajo en conjunto para lograr una mejor sociedad.
2) The Greatest Marriage
Cha Ki-Young es una famosa presentadora que quiere formar una familia, pero no quiere casarse y para lograrlo decide ser madre soltera.
Desde el momento en que se embaraza se enfrenta a distintos obstáculos sociales: su co-presentador la chantajea por su situación “luchona”; su madre le propone abortar por la misma razón; y la familia del padre del bebé, por mantener la imagen, deciden echarle tierra.
Al momento de dar a luz, la personalidad de Cha Ki-Young cambia por completo; ahora es una madre que busca el bienestar de su hijo y lucha por mantenerlo a su lado. Y es en este momento, cuando la trama se complica aún más porque la familia paterna, ahora desea tener a su lado al nieto por ser niño y mantener los privilegios.
Un drama que critica a la cultura patriarcal desde el primer capítulo.
3) Life plan A and B (Taiwan)
Ru Wei debe decidir si mantener su relación o continuar con su carrera en Shangai; a partir de aquí la trama se divide en dos. Plan A: seguir con su vida profesional y crecer económicamente. Plan B: permanecer a lado de su novio y la familia de éste .
Y justamente en este drama se plantean distintos temas como la independencia económica, el aborto y la familia. En el Plan B, Ru Wei debe hacerse cargo de sus suegros, su marido y, después, de su hijo y su cuñada; como son su obligación, debe dejar el trabajo y sus sueños; sin embargo, no se ve frustrada por la decisión, ya que lo acepta con gusto.
En el Plan A, Ru Wei crece profesionalmente, se enamora de nuevo e incluso, como no está en sus planes ser madre, recurre al aborto para seguir con su vida.
El final fue realmente significativo, porque rompe con la temporalidad y el espacio y ambas Ru Wei se encuentran para hablar de lo que agradecen u odian de su situación, pero la conclusión es “no importa lo que hayamos elegido, ambas salimos ganando.”
Y es por esta frase, que considero totalmente disruptiva esta drama: la libertad de la mujer para elegir su estilo de vida, no importa si quiere tener una familia, quiere ser exitosa o ambas; es su decisión y está en su derecho de cumplirla sin obstáculos sociales.
Me encantan los dramas y me encantan sus personajes femeninos; sin embargo, como diría Tania Chan, es momento de que los guiniostas, productores y directores se planteen cambiar la forma de estos productos. Por que si no, seguirán replicando la estructura.











