WA: Douglas... Creo que he dejado uno de mis zapatos en tu casa el domingo... ¿Podrías revisar, por favor?
WA: estaba apunto de escribirte por lo mismo, Cenicienta
WA: ¿esta era la princesa del zapato, no? jajaja
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PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

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@douglascottrell
WA: Douglas... Creo que he dejado uno de mis zapatos en tu casa el domingo... ¿Podrías revisar, por favor?
WA: estaba apunto de escribirte por lo mismo, Cenicienta
WA: ¿esta era la princesa del zapato, no? jajaja
—Este dolor de cabeza va a matarme—Dijo con molestia sobando su frente.—¿Tienes un analgésico? —Le pregunto a la persona que estaba sentada a su lado en aquella banca.
— Uhm.. no. Lo siento pero no es algo que lleve conmigo a todas partes. —
¡No!
—Grito al tiempo que apartaba la mano de aquella pared, mirando como estaba manchada de un azul hermoso—. ¿Alguien tiene un pañuelo? —Pregunto a las personas que pasaban por su alrededor, esperando que esa pintura desapareciera de su mano antes de que terminara seca—.
Miró lo que acababa de hacer la morena y soltó una risa divertida. — Deberías tener más cuidado, sobretodo cuando hay carteles de pintura fresca.
¡Y una bici negra!
Con un hechizo reductor, por supuesto —respondió, como si fuera la respuesta más obvia del universo—. Pero ahora presta atención, Santa, que los regalos más importantes son la caja vacía y los chocolates, ¿lo anotaste? Porque necesito una caja, y los chocolates tienen que ser de cacao —dijo pasando una mano por el cuello del chico, como una niña lo haría con Santa—.
Reprimió una carcajada y la miró, aún más divertido, cuando lo llamó Santa. — Una caja vacía, chocolates de cacao. — repitió intentando seguir la corriente, quería ver a dónde iba a parar aquello o qué tan extraña y loca era esa chica. — Uhm... ¿Puedo preguntar para qué la caja vacía?
¡Y una bici negra!
Con un canastillo en el que pueda poner el poni que también me vas a regalar, y una caja de chocolates, ¿sabes hace cuanto que no como? Pff… Desde que vivo con Farrah, así que sí, quiero muchos chocolates también y una caja gigante, me gustan las cajas, también quiero cinta adhesiva, para cuando quiero que Maxon no me moleste, una tarántula, y también de ese envoltorio con burbujas en los que meten los objetos de cristal, me gusta reventar esas tontas burbujas —dijo en las piernas del chico, a quien había interceptado en cuanto tuvo la oportunidad, creyendo que sería buena idea adelantar la Navidad y a Santa Claus.
Y... al poni dentro del canastillo de la bici ¿cómo lo meterías? — preguntó con el ceño ligeramente fruncido. Eso era lo único que le había quedado de la larga lista de deseos que estaba planteándole aquella rubia y, lejos de la sorpresa-confusión inicial, ahora intentaba tomarse eso con gracia.
—No tiendo a prestarle atención a desconocidos en la calle. Pueden ser ladrones, violadores, delincuentes y quién sabe qué más cosas—. Indicó, encogiendo sus hombros levemente, sin siquiera un poco de remordimiento al observar como el muchacho seguía tendido en el suelo. —Y sí, la verdad es que es halagador, pero en cierta forma se lo merecía. Así aprende a ser más pila.
Lo cierto era que para Douglas había sido bastante divertido de ver, pero entendía que para la chica quizás había sido bastante incómodo. — Debes estar acostumbrada a los tipos así. — dedujo y sonrió. — para la próxima será más precavido.
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RT, HERMANA, RT.
—Hola, D.—Volví a saludarle, acercándome a su mesa. Me tomé la libertad de acercarme para dejar un beso en cada una de sus mejillas y luego sentarme al frente de el, con el ceño levemente fruncido.—No te creo… ¿Choco por mi?—Inquirí, mientras me inclinaba hacía adelante y bajando la voz como si fuera culpable de un delito.
Rió leve por la reacción que estaba teniendo la rubia por sus palabras y, al igual que ella, se inclinó hacía adelante. — Sí. — susurró como si se tratara de una gran confidencia, luego, se reclinó hacía atrás nuevamente, con una sonrisa en sus labios. — Yo que él, te demandaría.
Well… there’s that.
La rubia iba caminando tranquilamente por la acera, sin prestar mucha atención, a decir verdad. Un chico, que iba en dirección contraria a ella, buscó llamar su atención, silbando, y una vez que Sienna volteó, éste estaba estampándose contra un poste de electricidad. Una pequeña risita salió de sus labios y negó con su cabeza, pasando de largo y dejando al muchacho ahí, prácticamente tirado. Entró al local de comida, y debido a la cercanía del rubio, logró escuchar su comentario, por lo cual se giró un poco hacia él y con una breve sonrisa musitó en respuesta: —Éso pasa por andar distrayéndose con chicas que no le darán ni la hora.
Sonrió por la respuesta que había dado la castaña quien, al mirarla con atención, advirtió que se trataba de la causante del accidente. — Al menos le hubieses dado una mano, sin corazón. — bromeó con gesto serio y fingió estar hablando enserio.
Eso pasa por ser un pervertido —apoyó la idea del desconocido, pues logró escuchar el murmullo de éste cuando pasaba junto a él para dirigirse a su mesa, tomándose el tiempo para detenerse— No quiero sonar malvada pero espero que le haya dolido —viró los ojos, soltando un suave bufido en señal de desaprobación—. Ehm, siento haber interrumpido lo que pudo haber sido una excelente plática contigo mismo.
Alzó la vista al sentir la voz de una joven que, al parecer, estaba dirigiéndose a él. — En defensa del pobre hombre, la chica le guiñó un ojo. — advirtió con una sonrisa que expresaba diversión. — No te preocupes. La próxima vez que quiera hablar sólo conmigo procuraré estar frente a un espejo y solo.
Eh sí, seguro… —dijo en respuesta hacia la persona que se encontraba al otro lado de la línea. Asintió y finalizó con la llamada antes de seguir con la mirada al hombre en bicicleta. Frunció ligeramente el ceño y se estremeció cuando éste cayó luego del fuerte impacto—. ¿Qué es lo que acaba de pasar? —cuestionó confusa al muchacho con el que se había encontrado días atrás.
Aún dejaba escapar alguna que otra risilla floja cuando la castaña le habló. — Ese pobre hombre se dejó distraer por las tentaciones en su camino. — comentó con tono burlón. Sabía que no estaba siendo muy explícito, pero la situación le hacía gracia.
—Oh Dios.—Musité cuando me di cuenta que un chico choco contra un poste de luz al distraerse con no sé que. Fruncí el ceño, viendo como un par de muchachos lo ayudaban y al girarme, me di cuenta de Douglas, así que le sonreí.—¡Hey!—Saludé con mi mano, disponiéndome a entrar al local donde el estaba para saludarlo.
Cuando la chica en cuestión giró, sonrió. Se trataba de Angelina y al parecer se había percatado de su presencia. La saludó con un pequeño gesto. — Ángel. — saludó, ya se había costumbrado a llamarla de ese modo. — ¿Viste lo que acabas de hacer? — acusó, con un tono divertido, una vez que la tuvo en frente.
Douglas interrumpió su almuerzo para mirar con el ceño ligeramente fruncido al hombre que acababa de pasar en bicicleta, iba directo a un poste de luz por distraerse con una silueta femenina. — Eso pasa por no mirar al frente. — murmuró cuando éste acabó en el suelo a causa del impacto.