CONSTRUCTIVISMO
1913 - 1920
Esta nueva vanguardia comparte origen y fechas con la anterior, por lo que su desarrollo es paralelo y ambas se vigilarán de reojo en su evolución. Supuso una identidad visual para el comunismo soviético y tuvo como objetivo principal llevar el arte al pueblo rescatándolo de las élites.
El constructivismo, con alta carga política e ideológica propia de la revolución rusa, pretende la unión entre las artes, pintura, escultura y arquitectura, por lo que comparte objetivo con una del las escuelas más famosas de la Historia del Arte, la Bauhaus.
Sus autores principales fueron Vladimir Tatlin, El Lissitzky, Antón Pevsner y Naum Gabo. Prueba de lo completo de este movimiento es su manifestación cinéfila obra de Eisenstein, quien tiene en la cinta de “El acorazado Potemkin” un gran ejemplo.
Más que arte para ser mostrado en una galería burguesa, el constructivismo hizo arte para el pueblo mezclando todas las artes en un amalgama utópico de diseño, ingeniería, arquitectura, pintura, escultura…












