Somos como esas nubes grises que adornan el cielo, somos como esos relámpagos brillantes, pequeñas hebras resplandecientes, somos como esa peor tormenta que se avecina, somos nubes que absorben la tristeza cual estúpidamente soltamos en agua, en nostalgia.
Somos el terrible viento que se lleva consigo lo que se le atreviese tan feroz, tan hostil.
Somos el cielo entero cariño mío pero tu no te haz dado cuenta y ojala pudieses hacerlo.













