Le hablé de soledad a un auto
Me pregunto si alguien podría abrazar tan fuerte como lo hace el asfalto
Se abrió una puerta, caí de mi bicicleta
Y en el preciso momento en el cuál mi cara golpeó contra el pavimento supe que mi vida acabaría en un suicidio
No hay algo que odie más que a las máquinas de andar con motor
Llevo un tiempo pensando que ya no vale la pena seguir andando de esta forma, sin embargo, esto es lo único que tengo
El viento mallugando mis mejillas y un miedo constante a desear que unas llantas me pasen por encima
Me gustan las calles porque sólo en ellas puedo ver el cielo y creer que el mundo no está tan vacío
A veces siento el calor del sol y creo que no estoy tan solo
Por ello ya no importa si tengo que ver mi vida desaparecer encima de un parabrisas
Sentir la agonía de haber elegido la libertad y poner mi nombre en la matrícula de un carro a cambio de mi último suspiro
Le haré un altar a mi bicicleta para ver si así me la puedo llevar al otro mundo
Espero el final metálico, el final pesado y violento
Seguir rodando sobre estás dos tristezas y
Poner mi existencia a cargo de estos brazos de metal y plástico
Y es que sólo siento la vida cuando voy sobre este suelo gris en movimiento, así mil muertes me persigan no dejaría de hacerlo,
En el fondo no quisiera este final pero mejor me voy haciendo a la idea
Nos iremos juntos
Esta bicicleta, un auto cargado de almas y mi cuerpo roto contra el cemento
No sé cómo pasará pero le agradezco al cybercielo por mis piernas y porque las podré usar hasta el último día de mi vida, o eso espero,
He tratado de ser constante con este compromiso para aumentar las posibilidades
Todos los días una calle diferente y distintos tipos de vehículos,
No sé cuál de ellos me hará el favor pero ojalá no suceda tan pronto, aunque si pasa ahora mismo tampoco tendría problema
Estoy listo, creo que me iría feliz.
















