No sé si este blog tiene un tema (y eso está bien)
Siempre pensé que para empezar un blog había que tener un tema claro, un nicho, una línea definida.
Este espacio nace como un cuaderno abierto y sin pretensiones Aquí voy a escribir sobre:
cómo entrar a la UNAM (sin romantizarlo ni hacerlo inalcanzable, porque no lo es. Solo se requiere mucha disciplina. Lo comparto porque no es necesario pagar un curso carísimo ni buscar lugares donde te “vendan las respuestas” —que, por cierto, no funcionan—. Todo el material que usé para estudiar fue gratuito, disponible en la web, y con un estudio constante.)
técnicas de estudio que sí sirven cuando estudias a distancia, de manera autodidacta, pese a las inclemencias de la vida o el trabajo; más allá de solo “superar la procrastinación”, aprendiendo a respetar tus momentos de descanso.
fermentación: kéfir, kombucha, procesos vivos, errores, aciertos y otras cosas
arte, imágenes que me mueven, ideas que no encajan en un solo lugar
y otras cosas que se atraviesen: aprender, fracasar, volver a intentar, que de eso va la vida. ¿No?
Creo que estudiar no es solo memorizar, sino aprender a escuchar el cuerpo, el ritmo propio y los tiempos reales. Es absurdo esforzarse hasta el desgaste cuando nos instruimos y luego abandonamos ello por no alcanzar expectativas ajenas.
Simple como el fermentar alimentos se parece mucho a fermentar ideas: no se puede forzar, solo acompañar, mientras observas y realizas los cambios necesarios para lograrlo.
El arte y el estudio no están separados, aunque nos hayan dicho lo contrario. Cuando reconocemos la belleza en lo cotidiano, el aprendizaje deja de ser una obligación y se convierte en una forma de cuidado; un acto de amor hacia nosotros mismos y una manera de develar nuestro ser.
Si llegaste aquí buscando una guía perfecta, quizá no la encuentres, porque más que una guía es una serie de recomendaciones para que las puedas adaptar a tu vida y a tus ritmos. Pero si estás buscando formas más humanas de aprender, estudiar y crear, tal vez podamos acompañarnos a la distancia.














