Fue una semana con letargos, con emociones encontradas y con un delicioso burrito. Escribí la semana en mi diario y me di cuenta que el lenguaje de programación Python, es menos enredoso que lo que escribí sobre el martes pasado. No me culpo, hay guías y cursos online para escribir Python, pero no sobre frustración y emociones encontradas.
Por ahí, en una serie de HBO, un personaje dice: "love is a downfall".
El viernes rescaté mi semana visitando un par de lugares; primero fuí con E a Mardyke Entertainment bar, hay bolos y arcades, tiene una atmósfera vibrante. Ahí descubrí (o decidí) que la Guinnes es mi cerveza favorita: fuerte pero no amarga, tiene un toque dulce, pero no empalaga.
Después del bar fuimos a cenar a Burritos and Blues, ahí preparan burritos que uno apenas puede sostener con las manos, es un lugar que podría funcionar fácilmente en México sin necesidad de hacer ningún cambio.
El sábado mejoró mucho más el fin de semana cuando fui con E al café Alchemy, un lugar que definitivamente tiene una atmósfera mística: la decoración, la música, la gente, y por supuesto el servicio fueron agradables; todo ahí es acogedor. Cuando estábamos por irnos, un señor se sentó en la mesa de al lado y saco un cuaderno igual al que uso como diario, también reconocí que usó una pluma punto siete para escribir y sacó un libro de poesía <<seguro hacia anotaciones de lectura>>. Quería preguntarle que estaba leyendo y qué escribía, pero fue mejor no interrumpirlo, la lectura y la escritura son actos de soledad, aún cuando se hacen en lugares públicos. Me reconocí en él, leyendo y escribiendo en el futuro, a mis sesenta años.










