En mi mundo, una promesa no es un contrato: es una cadena que trasciende la muerte. Solo la traición puede romperla. Llevo vidas enteras honrando la mía, pero esta vez me rompiste el corazón y me pediste destruir el pacto.
Fui el guardián que concebiste para tu protección, princesa, y me has desterrado de tu destino.
Soy libre, sí, pero la libertad no es un regalo cuando te deja sin rumbo.
No soy más que un escudo sin nadie a quien cubrir...
Dime, ¿tienes idea de cuál es el camino que le queda a un fantasma que perdió a su princesa?













