Vuelve y me gobierna la incertidumbre, la desazón. Terminaré acostumbrándome... Buscando a la soledad como compañía. Besando los labios de la oscuridad. Recitando tu nombre y escribiéndolo en el vaho de la ventana de mi habitación. Gracias septiembre, por llevártela. Gracias octubre, por recordarla.













