Está bien...
¡Porque no vale la pena! ¿Ok? No vale la pena que se interesen por mí, p-porque… porque yo… ¡Simlemente no!—Le instó aun infinitamente enojada mientras negaba firmemente con la cabeza antes de resoplar intentando calmarse sin lograrlo en verdad. Su piel aun estaba erizada ante los recuerdos de aquella última cercanía; las noches oscuras antes de morir volvieron todas a ella de golpe, y los ojos se le colmaron de lágrimas. —Pues no lo somos, Evan… Yo no puedo ser amiga de nadie, no soy amiga de nadie, simplemente es perder el tiempo.
¿Por qué tú qué? ¿Sólo por qué no quieres? ─preguntó, enarcando ambas cejas y resopló, evidentemente molesto ahora─. Sólo fue un puñetero abrazo, Odette. Ni siquiera sé por qué hacemos tanto escándalo al respecto. Carajo, ¿cuántos años tienes? ─masculló, sin saber exactamente qué decía o por qué se molestaba tanto. Sabía que en el fondo no podía ser tan duro con algo que ni él mismo podía explicar y las posibilidades apuntaban a que estaba siendo injusto─. Las personas se pueden interesar en ti con facilidad. Yo lo hacía ─confesó y asintió al escuchar sus últimas palabras─. Eso...pudiste decirlo antes. Te ahorraba todo el tiempo que pasaba molestándote y haciéndote perder el tiempo.












