Hoy os traigo un DIY super rápido y práctico. Unos calentadores con las mangas de un jersey.
Todos tenemos ropa en el armario que llevamos años sin ponernos y guardamos “por si acaso algún día”. Yo he cogido este jersey viejo para darle una nueva vida. Y una vida que seguro que me abrigará más.
Me llevé algunos materiales para hacer esta transformación: hilo, aguja, botones y tijeras.
PASO 1: Lo único que hice fue cortar las mangas.
PASO 2: Una vez cortadas las mangas, si veis que os queda un poco floja la parte de arriba, lo único que tendríais que hacer es colocar una goma alrededor. Yo he utilizado un jersey bastante estrecho y no me hizo falta. Las mangas ya cortadas quedan así.
PASO 3: Si no le quereis hacer nada mas ya tendríais vuestros calentadores listos. Pero yo decidí coser unos botones en la parte de arriba. Me pareció que quedaba mas bonito.
PASO 5: Solamente queda poner nuestros estupendos calentadores y salir a la calle a lucir nuestro facil y práctico DIY!
La moda con pelo es uno de las tendencias de la temporada otoño-invierno. La encontrarás tanto en ropa como en calzado y complementos, y en diferentes texturas y colores. Desde los tonos que imitan el pelo animal natural como negro, blanco, grises o marrones; hasta tintes de colores para dar un toque divertido a abrigos, gorros, bolsos, ¡y hasta a tus zapatos! Por eso hoy os traigo un diy para customizar un jersey con pelo que conseguirá daros un toque mas chic. Iremos a la moda sin gastar nada.
En esta ocasión vamos a customizar las coderas de un jersey.
Nesecitaremos:
Jersey, rebeca... lo que quieras customizar con estas originales coderas
Un molde (en este caso con forma de corazón)
Bloque de espuma
Mechones de lana
Aguja de fieltrar
¿Sencillo verdad? Con este tip podréis customizar tantas prendas como queráis, con otras formas, otros colores.. dejar volar vuestra imaginación, reinventar vuestra ropa e ir a la moda!!!
¿Se puede tener un armario minimalista? Sí. Y además tiene cantidad de ventajas que harán que tu vida sea mejor, así como suena.
Pero, ¿qué es un armario minimalista o armario cápsula?
Se trata de construir un armario para cada temporada, en el que sólo utilizaremos 33 o 37 prendas en total. Esto quiere decir que una vez que completemos nuestro armario, la única manera de añadir prendas nuevas serás eliminando otras que ya tengamos.
¿Cuál es el objetivo de un armario cápsula?
Motivos para adaptar nuestro armario al minimalismo hay muchos, algunos de ellos son:
Comprar menos (incluso no comprar nada). Esto significa que al tener nuestro armario completo no haremos compras por impulso.
Olvidarse del “no tengo nada que ponerme”. Seguro que esto nos ha pasado a todas en más de una ocasión, tenemos el armario lleno de ropa pero nos da la sensación de que no tenemos nada que ponernos. En un armario cápsula todo combina entre sí :)
Encontrar nuestro estilo y llevar todos los días ropa que de verdad nos gusta y nos hace sentir bien.
Podría decirse que un armario cápsula es como un gran fondo de armario, en el que te pones toda la ropa a lo largo de una temporada.
Cómo crear un armario cápsula
PASO 1. Empezaremos por organizar el contenido de nuestro armario, las prendas que ya tenemos. Divide TODO en tres grupos: la ropa que te encanta, lo que no sabes si te quieres quedar y lo que definitivamente no quieres. Si te faltan prendas para completar el armario de la temporada, es el momento de añadirlas. Intenta comprar poco y que sea ropa de calidad. Prendas que no quieres: dónalas, véndelas o regálaselas a una amiga. Prendas fuera de temporada que sí quieres: mételas en una caja y guárdalas hasta que sea el momento de utilizarlas.
PASO 2. Escoge los colores que utilizarás en tu vestuario, quédate con uno o dos colores + un color base. Por ejemplo, puedes usar el azul marino como base y los colores gris y rosa como complementarios. La meta es conseguir que todas las prendas de tu armario combinen al menos con otras dos prendas más. Elige también estampados que puedan llevarse varias temporadas.
PASO 3. Lleva todas las prendas de tu armario durante la temporada y NO compres nada. Puedes hacer una excepción y hacerte con 3 prendas nuevas, pero con la condición de cambiarlas por otras que ya tengas (recuerda: vende o regala lo que ya no necesites). Resumiendo: si algo entra, algo ha de salir.
PASO 4. Un par de semanas antes de que empiece la siguiente temporada, planifica y compra tu nuevo armario. ¿Es necesario renovarlo todo? No, claro que no. Puedes quedarte con tantas prendas de la temporada anterior como quieras (cuantas más, mejor, recuerda que hay que hacer pocas compras). Lo habitual es tener que comprar entre 4 y 8 prendas nuevas en el cambio de temporada, pero si es menos, ¡mucho mejor!
Las excepciones
Por último, hay artículos que no entran en el número de prendas de nuestro armario minimalista, así que hay que dejarlas fuera de la cuenta total y podemos renovarlas siempre que lo necesitemos:
Ropa interior, calcetines, etc.
Ropa para dormir y estar por casa. Los pijamas y la ropa que nos ponemos para estar por casa no cuentan, siempre que la utilicemos sólo para eso.
Ropa de deporte. Igual que la anterior, no cuenta, pero sólo la podemos usar para hacer deporte (puedes venir de clase de yoga con ella puesta, pero no la puedes utilizar para ir a dar un paseo, etc.).
Joyas y complementos.
Ropa para ocasiones especiales (la ropa que por ejemplo sólo te pones para una boda).
Y también hay cosas que SÍ cuentan en la lista:
Calzado. Cada par de zapatos cuenta como una prenda en nuestro armario cápsula, así que elige bien :)
Bolsos y carteras. Esto también cuenta como prenda.
El bikini o bañador.
Proyecto 333 y Capsule Wardrobe en Un-Fancy
Los máximos estandartes de este sistema para organizar tu armario son Proyecto33 y el blog de Caroline, Un-Fancy. Te recomiendo que leas estas páginas antes de empezar a organizar tu armario :D
También puedes encontrar más información aquí. Y en el blog de Un-Fancy tienes un planificador para descargar y organizar el armario de la siguiente temporada. Para las más organizadas, Stylebookes una app que te permite tener todas tus prendas en el móvil, crear conjuntos… sin tener que abrir el armario (además también te permite asignar ropa a cada día de la semana, por si no sabes qué ponerte por las mañanas. Abajo os dejo foto de la app)
¿Qué os ha parecido esta idea? Vivir 3 meses con 33 prendas es tu oportunidad para conocerte a ti misma, para descubrir tu estilo, para liberarte de la dictadura de la fast fashion y liberar el tiempo que ya no tienes que gastar en escoger qué ponerte hoy.
La campaña Detox de Greenpeace muestra cómo, si quieren, las marcas pueden eliminar los tóxicos de sus prendas.
Es una campaña que analiza la efectividad de 19 grandes marcas de ropa en la “desintoxicación”, es decir la eliminación del uso de sustancias tóxicas de su cadena de suministro.
La campaña analiza y evalúa exclusivamente el nivel de compromiso que las empresas han desarrollado en referencia a unos criterios clave que incluyen la eliminación de conocidas sustancias peligrosas de sus productos y procesos de producción, la divulgación información sobre la contaminación y la publicación de su lista de proveedores. Bajo estos criterios, Inditex (propietaria de Zara), H&M y Benetton son la únicas tres empresas textiles que están “a la vanguardia” en el camino de limpiar su producción, como prometieron, para 2020. Mientras, Victoria’s Secret y Esprit y las marcas de ropa deportiva Nike y LiNing, no han seguido los pasos necesarios para alcanzar el objetivo.
Kirsten Brodde, responsable del proyecto Detox My Fashion en Greenpeace Alemania ha declarado “Estas empresas han demostrado que es posible limpiar la industria de la moda, tanto en empresas grandes, como en medianas.” Para Greenpeace esto es la prueba de que las marcas, cuando quieren, pueden prescindir del uso de los tóxicos en el proceso de fabricación de sus prendas.
La industria textil, la segunda mas contaminante del planeta.
Cada año se venden 80.000 millones de prendas en el mundo. Desde que empresas como Zara y H&M impusieron el ‘pronto moda’, el consumo de prendas se ha disparado, mientras toneladas de ropa vieja se acumulan sin que nadie sepa bien qué hacer con ellas.
El problema medioambiental ha llegado a tal punto que alarma a los propios fabricantes. Estamos ante un problema a escala mundial. Cada año se venden 80.000 millones de prendas en el mundo. Y la industria textil es la segunda más contaminante del planeta. Es responsable del 20 por ciento de los tóxicos que se vierten en el agua. Es hora de soltar lastre, pero el asunto es complicado. Cada español se desprende de unos siete kilos de ropa al año. Y aunque todavía estamos muy lejos de los estadounidenses, que se deshacen de 35 kilos, es mucha tela… Seamos sinceros: sigue acabando en el vertedero el 75 por ciento de la ropa que ya no nos vale. Donar, reciclar o revender son las mejores opciones, pero ni siquiera cumpliendo con nuestras obligaciones de consumidores concienciados podemos resolver el entuerto, que se nos ha ido de las manos.
Un problema mundial.
¿Qué ha sucedido? La explicación se resume en dos palabras: fast fashion (‘pronto moda’). Un consumo indiscriminado de ropa, impulsado por el modelo basado en la velocidad impuesto por las grandes cadenas textiles.
¿Por qué? Porque es más barata, gracias a la deslocalización, que ha propiciado que la mayoría de las 250.000 fábricas que hay en el mundo estén en Asia.
El fenómeno es complejo. Zara fue la pionera al implantar la reposición de nuevos diseños dos veces por semana en sus tiendas. Triunfó y los demás ‘chuparon rueda’. Esto dinamitó el concepto de ‘temporada’ con el que trabajaba tradicionalmente la moda y que se estructuraba en dos periodos: primavera-verano y otoño-invierno. Ahora se busca que el cliente se deje caer a menudo por la tienda y ‘pique’ algo. La prenda textil se ha convertido en un producto perecedero. Ya no dura varios años, ni se hereda entre hermanos ni se da a un conocido… Es la obsolescencia programada llevada a sus últimas consecuencias.
El factor precio se convierte en decisivo, en detrimento de la calidad. Hoy, la ropa es mucho más barata de lo que era a finales del siglo pasado. Y bastante peor… Los argumentos a partir de aquí entran en el terreno de la moral y son ambivalentes. Se puede fabricar éticamente una camiseta de tres euros sin mantener al trabajador en condiciones deplorables? Uf… Pero por lo menos tiene trabajo, peor estaría en la calle… Eso, por un lado de la ecuación. Y, por el otro, con la crisis y el empobrecimiento de la clase media en el mundo desarrollado, al menos nos queda el consuelo de que todavía podemos irnos de compras.
¿Podemos hacer algo? Lo primero: no tirar la ropa a la basura.
A diferencia de lo que pasa con las cáscaras de los plátanos, las ropas viejas no se pueden compostar, incluso si han sido manufacturadas con materiales naturales, pues se blanquean con lejía, se tiñen, se estampan… Estos compuestos químicos pueden desprenderse e ir a parar a las aguas subterráneas si el vertedero no está aislado. Y la incineración de las ropas puede liberar toxinas en el aire. Greenpeace enumera hasta once sustancias químicas peligrosas que pueden persistir en el medioambiente, acumularse en los tejidos corporales y afectar a nuestro sistema inmune o a nuestra fertilidad; entre ellas, alquifenoles, colorantes, compuestos de organoestaño que se usan en calcetines y ropa deportiva para prevenir el mal olor causado por el sudor, disolventes clorados… Moraleja: la ropa desechada debería tratarse con un cuidado similar al de las baterías. Además, las fibras sintéticas no son biodegradables. Por si fuera poco contribuyen al calentamiento global. Hacen falta unos 70 millones de barriles de petróleo para fabricarlas. Y en cuanto al algodón, que es la fibra natural más usada, sepa que su cultivo concentra el 18 por ciento de los pesticidas que se usan en el mundo y el 25 por ciento de los insecticidas.
¿Y si decido revenderla?
Buena idea, pero no sea ingenuo… Durante un tiempo (breve) pensamos que la economía colaborativa sería la panacea y, de paso, nos haría ganarnos un dinerillo. Hay montones de aplicaciones y plataformas para vender nuestros modelitos anticuados por Internet. Pero el mercado de segunda mano está saturado. El último año ha sido catastrófico. La oferta excede con mucho a la demanda. «La industria de la ropa usada está viviendo tiempos muy difíciles a escala global», señala Alan Wheeler, director de la patronal británica del reciclaje. Los índices de recuperación han descendido por primera vez en el último decenio. La revista Newsweek pronostica «el hundimiento total del sector de la segunda mano si la calidad de la ropa sigue en descenso, la demanda del mercado internacional baja todavía más y la tecnología de reciclado por circuito cerrado -por la que apuestan grandes cadenas, como H&M y ahora también Zara no despega».
¿Y donarla?
Muy generoso por su parte. Pero no se cree falsas expectativas sobre el destino de esa ropa. A los necesitados va entre el 20 y el 40 por ciento, dependiendo de la capacidad logística de la ONG. Lo cual no es una mala cifra. Lo que pasa es que ya no hay tanta gente necesitada… de ropa. El resto va a las tiendas de segunda mano de las propias organizaciones. Pero la rapidez de la actual industria de la moda, y la mala calidad de muchas prendas, está obligando a las ONG a procesar cantidades cada vez más ingentes en un tiempo cada vez menor para conseguir los mismos beneficios, como sucede con todos los minoristas que venden prendas a precios tirados.
Pero las ONG no consiguen venderlo todo, ni siquiera a precios ridículos. «Y algo tenemos que hacer con lo que no vendemos en la tienda, por Internet o en los outlets», dice Michael Meyer, vicepresidente de venta de productos donados en Goodwill International. Lo que hacen entonces es embalar las prendas sobrantes y revenderlas a los recicladores, que las convierten en trapos, relleno para moquetas, aislamiento térmico de edificios, tejidos para los maleteros de los coches… Muchas de estas empresas de reciclaje están en la India, y a los precios actuales a veces enviar el cargamento cuesta más que lo que se pueda sacar de él. En algunos casos también se puede extraer la fibra, sobre todo de las prendas de lana, pero los precios también se han desplomado. Otro dato: tanto la ropa usada como la nueva fabricada en Asia viaja en contenedores por vía marítima. Estos barcos utilizan un carburante que es mil veces más sucio que el diésel de los coches. Y no lo consumen por litros, sino por toneladas a la hora.
Los trapos industriales también acabarán en el vertedero después de unos cuantos usos, y el relleno acabará en un contenedor después de ser sacado de una pared o de un coche viejo en un desguace. Así que el despilfarro de recursos para fabricar una pieza textil es devastador en el plano medioambiental. Por eso comprar prendas más duraderas, aunque sean más caras, sale más barato a la larga, para nuestro bolsillo y para el planeta.
¿Y llevarla a África?
Por último, un porcentaje variable de ropa usada se desvía a los mercadillos de medio mundo, transportado en fardos. La de calidad intermedia, a América del Sur; las prendas para el frío, a Europa del Este; y lo que nadie quiere, a África. En los años ochenta, los países africanos que habían abandonado sus políticas proteccionistas, obligados por el Banco Mundial, comenzaron a recibir envíos de ropas usadas. Como estas eran más baratas que las prendas de producción doméstica, pronto dominaron el mercado. En 2004, el 80 por ciento de la ropa comprada en Uganda era de segunda mano. El resultado fue que la industria textil se fue a pique en dichos países. Pero la saturación ha alcanzado tales cotas que ni siquiera en África tiene ya salida. El año pasado varios países africanos, como Kenia, Sudáfrica y Nigeria, prohibieron la importación de ropa de segunda mano. Pero esta prohibición está acelerando otra tendencia: la ropa occidental usada está siendo reemplazada en África por ropa nueva fabricada en China, que es incluso más barata.
¿Cómo reaccionan las grandes empresas?
Las compañías de fast fashion tratan de reducir el impacto de su modelo de negocio. Para ello confían en el close loop o reciclaje de circuito cerrado. La economía circular persigue el cambio de la actual economía lineal (producir, usar y tirar) hacia una en la que el ‘final de vida’ de un producto sirva para fabricar el siguiente. H&M desde 2012 y ahora también Zara (en colaboración con Cáritas) se han marcado como objetivo que las prendas no acaben en el vertedero, y para ello han puesto contenedores en sus tiendas donde reciclar ropa usada de cualquier marca.
El círculo virtuoso sería el siguiente: fábrica de tejidos, fábrica de ropa, tienda, armario, tienda de segunda mano, recicladores de material textil y vuelta a la fábrica de tejidos… Pero a la tecnología aún le falta un hervor y quizá tardará una década en ser rentable. Según fuentes del sector, hoy solo funciona con el algodón puro, pero no con el teñido. Y en cuanto al reciclado de la lana, la seda o el lino, el resultado es una fibra de baja calidad que exige ser mezclada con fibra virgen. No obstante, H&M ha lanzado una colección de ropa vaquera que lleva esta tecnología a los límites con un 20 por ciento de algodón reciclado, el máximo sin que se rompa la tela. Pero no sirve para las mezclas de fibras sintéticas, mayoritarias en el mercado (se ha pasado de seis millones de toneladas de poliéster en 1980 a cien millones en 2015). El problema de fondo, advierten los expertos, es que esta tecnología no implica un cambio real de modelo, solo minimizaría los problemas creados por la saturación actual. Richard Kestenbaum, experto en moda de Forbes, explica que el sector ha entrado en pánico. «Si las compañías no cambian la forma de hacer negocio, entrarán en una vía lenta hacia la destrucción… Lo peor es que son demasiado grandes para cambiar». Quizá no.
DO WE CHANGE IT? Documental que muestra una nueva forma de entender la moda y la industria textil. La industria textil puede ser un gran motor de desarrollo económico y social o puede contribuir a la pobreza y la desigual ¿Con cuál te quedas?
Desde hace años hemos sido espectadores de dos realidades muy diferentes en el mundo de la moda. Por un lado, la sucesión de escándalos empresariales que nos muestran la explotación y precariedad laboral, la perdida de vidas en factorías desprovistas de toda seguridad, la destrucción del medio-ambiente y un amplio abuso de los Derechos Humanos de la mano de empresas textiles de primera fila.
En el lado opuesto, estos últimos años se ha apreciado un movimiento emergente de pequeñas empresas y diseñadores que, desencantados con el modelo industrial, apuestan por cambiar el status quo y basan su apuesta en dos pilares: la pasión con el arte de la moda y el respeto de los Derechos Humanos.
El documental DO WE CHANGE IT? Da visibilidad a esta segunda visión de la moda, mucho menos conocida por la sociedad, que lejos de tratar de enfrentarse a la gigantesca industria textil trabaja por transformarla
para que pase a ser un motor de desarrollo económico y social.
Partiendo de un proyecto impulsado por una pequeña ONGD, Fundación Emotiva, el documental muestra la realidad de varias empresas y diseñadores partícipes de toda la cadena de producción de la moda ética, desde los productores de algodón y procesado, a los encargados de la serigrafía así como los diseñadores y emprendedores. Se debate sobre la importancia de la trazabilidad en la cadena de producción, la importancia de las certificaciones y los problemas de crecimiento del sector. En última instancia el documental reflexiona sobre el sentido que tiene toda empresa para el desarrollo de la sociedad y el servicio que deben ofrecer a ésta, en definitiva, las Empresas Sociales.
¿Es posible una industria textil ética? Les invitamos a ver DO WE CHANGE IT? y obtener sus propias conclusiones.
English version, subtitle in english
DO WE CHANGE IT? Documentary that shows a new way of understanding fashion and the textile industry. The textile industry can be a great engine of economic and social development or can contribute to poverty and inequality. Which one do you prefer?
Latitude es una respuesta para todas aquellas empresas que creen que otra industria textil es posible. Su objetivo fundamental es contribuir al desarrollo de la industria textil europea a través de la sostenibilidad. Aqui os dejo un reportaje de María Almazán que no os deberíais perder.
El gran desafío dentro de la moda es posibilitar una producción textil de forma responsable y sostenible; que se produzca cerca del consumidor para evitar la alta contaminación del transporte, con tejidos y tintes respetuosos con el medio ambiente, y en talleres con condiciones laborales dignas. Todo esto lo está afrontando y de forma admirable, Latitude. Una empresa española, y para más inri gallega, que está liderando este movimiento en Europa.
Como cuenta María Alamazán, socia fundadora: “Latitude nace con un claro objetivo: que la relocalización de producciones textiles de calidad sea un hecho en Europa, que se pueda hablar de un nuevo concepto de taller, de ecología y moda, de consumo consciente, de alta calidad y de diseño top. De producción hecha en Europa entendiendo que la sostenibilidad es el camino. Queremos ser el centro de referencia para producciones de moda sostenible, que se sepa que en España tenemos la herramienta que necesitan, la solución, la nueva manera de hacer moda”.Para ello, actúan en todos los eslabones de la cadena de valor de la industria textil. “Creemos que la forma de recuperar la industria es añadiendo nuevos valores, como la innovación y la sostenibilidad”. Latitude ayuda a las marcas a desarrollar productos sostenibles y las acompaña en todas las fases del proceso, desde el concepto y diseño, pasando por la elección de los materiales más adecuados entre los proveedores más punteros y la confección en la red de talleres en proximidad con sello Latitude, hasta llegar a la prenda acabada, su comunicación, embalaje y su posconsumo.
Para ello trabaja en todos los eslabones de la cadena de la producción textil; los tejidos, el diseño, los talleres, la organización de la producción y el consumidor. Tanto en forma de consultoría a las firmas, grandes y pequeñas, como con su propio sello como ejemplo. Para ello, ha creado la marca Latitude cuya colección sale justo después de verano mostrando a las empresas cómo en la práctica se puede generar un modelo de negocio viable con estos parámetros, liderando este cambio sistémico desde el ejemplo.
Los Talleres
En la actualidad Latitude, cuenta con una red de cinco talleres que producen bajo sus estándares de sostenibilidad y responsabilidad en España y otros 15 identificados en toda Europa que podrían constituir el primer ecosistema de producción “Latitude”. Talleres con mayor bienestar en el trabajo, con zonas verdes, mobiliario de bajo impacto medioambiental, zonas de descanso y optimización de líneas de confección, facilitando la fluidez en el trabajo y contribuyendo a que las personas se sientan orgullosas de lo que hacen.
En este momento, están además creando el primer taller social Latitude para dar empleo a mujeres en riesgo de exclusión con niños a su cargo. Este proyecto, que ya cuenta con el apoyo de importantes empresas, se pondrá en funcionamiento en cuatro o cinco meses en el barrio de Entrevías en Madrid. En él trabajarán inicialmente 20 mujeres en riesgo de exclusión haciendo inicialmente lo que María denomina “cuadrados de tela que cambian vidas”. Estos cuadrados son más fáciles de producir por lo que se puede poner en marcha el taller más rápidamente y tienen muchas aplicaciones en cojines, servilletas o paños de cocina.
La materia prima
Los tejidos que se usan para fabricar las prendas también tienen que ser seleccionados con sumo cuidado. María siempre cuenta cómo se puede saber cuál es el color de moda de la temporada mirando el color del agua de los ríos de los pueblos de India o Bangladés. Por eso, a nivel de tejidos, tienen una alianza con la plataforma internacional C.L.A.S.S., de la cual son representantes en España. El showroom Latitude & C.L.A.S.S. reúne las últimas tendencias en materiales sostenibles, más de 700 referencias de materiales textiles de proveedores internacionales seleccionados y realizados y tintados con procesos sostenibles. Asegurados de principio a fin.
Las marcas
Pero no sólo es necesario cambiar los tejidos de las prendas, cómo se producen y dónde. Para, de verdad, tener una prenda sostenible y responsable en la tienda hay que cambiar aspectos del proceso de selección, diseño y compra de las marcas. Como nos cuenta María: “No sólo vale elegir un tejido sostenible hay que saber trabajar con él”. Para ello también forman a los diseñadores de las grandes multinacionales y a los nuevos que salen del IED (instituto Europeo de Diseño) en Madrid. Elaborando un diseño basado en la calidad y la reutilización productiva, cíclicamente, no de modo lineal, con materiales sostenibles y reduciendo al mínimo el material de desecho. “Hay que cambiar la forma de pensar. Diseñar con tejidos ecológicos no es aburrido y con opciones limitadas. Lo sostenible no reduce las opciones, sino que las amplía, y ofrece a los diseñadores nuevos retos creativos y conceptuales”.
Alrededor de 20 marcas ya están produciendo en los talleres Lalitude, de ellas 8 son españolas. Y no se trata de diseñadores noveles con colecciones pequeñas, sino también de marcas grandes y de reconocido prestigio que, poco a poco, empiezan a experimentar con esta nueva forma de producir.
El consumidor
El consumidor tiene un rol clave. “Esta es una responsabilidad compartida de las industrias y de los consumidores y la gente tiene que pedir este cambio. Y tiene que entender que detrás las ropa hay personas”, opina Maria Almazán. Si los consumidores no demandamos este tipo de ropa y cambiamos nuestros hábitos de consumo, nadie la producirá. Con el propósito de facilitar esta tarea al consumidor, Latitude ha creado un sello que identificará las prendas que se han producido bajo los estándares comentados. Ira cosido en la prenda y reflejará que se ha generado y producido con sus parámetros: producido en talleres certificados 4.0, con tejidos sostenibles, de forma responsable con el medio ambiente y dentro de un proceso consciente y de acuerdo con esta filosofía. Quieren crear un movimiento alrededor de este sello, que los usuarios estén orgullosos de llevar la prenda: por estar apoyando la economía local, evitando el maltrato laboral, cuidando el medio habiente y contribuyendo a esta revolución en la industria textil. Toda una exposición de convicciones. Se trata, en palabras de Almazán, de “conseguir marcas orgullosas de sus talleres, talleres orgullosos de su trabajo y consumidores orgullosos de sus prendas”.
María no está sola en esta gran revolución del sector textil, otras empresas y movimientos están también remando en esta misma dirección.
La moda sostenible y responsable está mucho más cerca de lo que imaginamos.. ahora sólo queda que todos nos impliquemos y empujemos en la misma dirección.
Qué hacemos con una camiseta vieja que es para tirar a la basura, un poco de imaginación y un poco de pintura verde? pues vamos a decorar la casa para Navidad! Vamos a hacer un árbol de Navidad, que queda realmente bonito, con materiales totalmente de reciclaje.
Hoy os voy a enseñar como de una camiseta hacer una bufanda la mar de sencilla. Estos son los pasos a seguir:
Para realizar esta bufanda, mejor usar una camiseta grande (de hombre).
Paso 1: Estirar la camiseta en una superficie plana.
Paso 2: Marcar con un rotulador una linea por debajo de las axilas y el
dobladillo de abajo de la camiseta
Paso 3: Cortar con unas tijeras las líneas trazadas
Paso 4: Una vez hayamos cortado la camiseta, con el rectángulo que nos ha quedado vamos a ir estirando la camiseta con las manos hasta que nos quede como en la siguiente foto
Paso 5: Llegados a este punto solamente nos queda ponérnosla al cuello y salir a la calle a lucir nuestra fabulosa bufanda ;)
¡¡Espero que os haya gustado!! Todos unidos a la moda sostenible!!
UPCYCLICK, la plataforma que da una segunda vida a tu ropa
Upcyclick lanza una plataforma online cuyo objetivo es ofrecer una segunda vida a las prendas de ropa a través de las customizaciones y reutilización de materiales poniendo en contacto a usuarios y diseñadores.
¿Qué es Upcyclick? Upcyclick es un proyecto en el que moda y sostenibilidad van unidas. Ayudan a las personas a darle una segunda vida a su ropa contribuyendo a la reducción del impacto medioambiental y social negativo de la industria de la moda. Usan la tecnología para conectar personas y generar comunidades que faciliten la customización o upcycling potenciando el consumo colaborativo y de proximidad.
La plataforma pone en contacto Fashion Lovers con Fashion Makers. Los Fashion Makers, son los usuarios que realizan las customizaciones, y van desde jóvenes diseñadores, costureras, hasta gente que se le da bien coser.
El público que más consume fast fashion, los que llaman Fashion Lovers, son principalmente mujeres de entre 18-40 años que sienten la moda como una necesidad y una forma de expresarse, siguiendo las tendencias marcadas por las pasarelas. Por eso se han centrado en una comunicación dirigida a ellas. Muchas de ellas consumen a sabiendas ropa Fast Fashion porque ven ir a la moda como una necesidad y no quieren renunciar a ello. Con Upcyclick quieren darles la oportunidad de ir a la moda y además ser sostenible. Además ofrecen la posibilidad de recoger y devolver la prenda acabada mediante transporte sostenible, la bicicleta.
La gente que forma Upcyclick cree que van a poder unir tendencia con moda sostenible. Van a ofrecer la posibilidad de ir a la última, pero en vez de comprar esta ropa en grandes cadenas fast fashion que son las primeras en ofrecerla, la puedes obtener a partir de una prenda que ya tienes, por el mismo precio, menor coste ambiental, más rápido, personalizado y favoreciendo a pequeños artesanos que viven en tu ciudad.
“Creemos que vivir de forma sostenible no debería ser tan complicado”.
ORGANIC PASSION : Lencería ecológica, sexy, cómoda y producida localmente
El que podamos vestir ropa ecológica , bonita, con estilo y asequible es desde hace ya tiempo en una realidad;
Por el contrario cuando hablamos de encontrar ropa interior con esas cualidades, especialmente en España , esto se convierte ya en una tarea, bastante más complicada.
Hoy os voy a hablar de ORGANIC PASSION la nueva marca de lencería ecológica que ha visto la luz hace muy poquito tiempo y que además llega de la mano de Eva García creadora de ECOOLOGY , una de las marcas con mayor trayectoria y experiencia en nuestro país cuando hablamos de moda femenina ecológica , la cual nos sorprende una vez más embarcándose en esta nueva aventura.
Su primera colección reúne lo que la mayoría de mujeres buscan a la hora de escoger su ropa interior : que sea cómoda , bonita y sexy … con el plus de que esta, ahora ,desde que llegó ORGANIC PASSION está realizada con materiales ecológicos.
Un proyecto con un nombre tan sugerente como sus colecciones, que nace de la pasión por Eva de todo lo que provenga de fuentes naturales y de su “intención de crear un mundo mejor a través de la moda”.
El camino, como bien ella cuenta es muy gratificante , aunque no ha sido demasiado fácil ya que “ el hacer ropa es más fácil, hay muchos talleres especializados para ello, pero la ropa interior es más compleja y no hay muchos talleres que la hagan bien, eso dificulta la producción ,sumado a que ya de entrada hacer cualquier cosa en versión ecológica siempre resulta más difícil y costoso” .
En su primera colección, podrás encontrar tops bralettes, braguitas y culottes en diferentes colores, lisos y estampados que se adaptan perfectamente a las formas de tu cuerpo sin oprimirlo.
Prendas realizadas todas ellas , con algodón orgánico GOTS procedente de Portugal, de excelente calidad y suave tacto , donde incluso los elásticos de cada una de las piezas tienen el certificado Oeko Tex , están libres de sustancias nocivas y provienen de proveedores nacionales. Además todos los modelos de ORGANIC PASSION están todas producidos localmente “ Apuesto por la producción local de calidad, todas las prendas están hechas en talleres de Barcelona. Estos talleres además crean un impacto positivo en la sociedad ya que ofrecen formación y empleo a personas en riesgo de discriminación laboral”.
El reto actual de ORGANIC PASSION es convertirse “ en un referente de ropa íntima ecológica no sólo en España sino en el resto de Europa. En otros países se lleva utilizando ropa interior ecológica desde hace muchísimos años, supongo que como en todo lo relacionado con un consumo mas sostenible y saludable aquí vamos algo mas rezagados. Consumir ropa interior eco tiene su lógica, si vistes eco por fuera también querrás vestir eco por dentro”.
¿Sabes cómo reciclar plástico? ¿Conoces todos los productos derivados del plástico? ¿Sabes la cantidad de plástico que se estima arrojar al mar en los próximos años? Como bien sabéis desde Bolsas Ecológicas siempre estamos a la última en cuanto a noticias relacionadas con el plástico. Todos conocéis nuestra gama de bolsas ecológicas. Por ello, siempre intentamos informaros acerca de todas las novedades que sepamos para que podáis reciclar todos vuestros envases plásticos. Así todos ayudaremos a cuidar el medio ambiente.
El plástico está por todas partes en nuestro día a día. A día de hoy usamos 20 veces más plástico que hace 50 años, es por eso que producimos muchos mas desechos plásticos, que según Beatriz Meunier de PlasticsEurope, “los plásticos no deben desaprovecharse nunca en el vertedero, ya que son muy eficientes en el uso y ahorro de recursos, y cuando se convierten en residuos siguen teniendo un gran valor“.
Con todos esos desechos, según un informe de PlasticsEurope, para 2030 se podrían aprovechar para construir coches de muy bajo consumo capaces de recorrer 1500 kilómetros con cuatro litros de gasolina, plástico que se “regenera” a sí mismo, plástico que crece en los arboles e incluso plástico sustitutivo de algunos componentes de la sangre humana.
Plásticos de diseño
Gastón Villella, director de innovación de la empresa de reciclaje Zicla, nos explica como mezclan distintas granzas ( plástico reciclado ) para así conseguir la resistencia deseada. Con esta técnica se fabrican los separadores que hay en la calzada para diferenciar los carriles normales de los habilitados para bicicletas o para transporte publico. “Para fabricarlos mezclamos diferentes granzas para ajustar los separadores a las inclemencias del tiempo, así adaptamos la composición según haga frío o calor para que tengan más o menos resistencia” explica Villella.
Cabe señalar que con el reciclaje del plástico la ductilidad y polivalencia se van viendo reducidas, es decir, cada vez que el plástico se recicla sus propiedades mecánicas se ven reducidas. Eso no significa que pierda calidad, pero ya no podrá usarse para fabricar los productos que si requerían esas características iniciales o bien se mezclará con “plástico virgen” para añadir esas propiedades deseadas.
Añadir también que los plásticos, al igual que los metales, son una familia con gran variedad de tipos que no pueden reciclarse juntos. Por ejemplo, de una botella de plástico PET solo se podrá fabricar otra botella de PET.
EXITOSO MÉTODO PARA OBTENER NUEVAS FIBRAS DEL RECICLAJE TEXTIL
La innovadora asociación de cuatro años entre la Fundación H&M sin fines de lucro y el Instituto de Investigación de Textiles y Confecciones de Hong Kong (IITCHK), ha encontrado novedosas soluciones para obtener nuevas fibras e hilados como resultado del reciclaje de tejidos combinados a través de un proceso hidrotermal sin que la calidad se vea afectada. La tecnología será ampliada y puesta a disposición de la industria mundial de la moda. El hallazgo es un gran avance en el camino hacia un circuito cerrado en la industria textil.
El objetivo del Programa de Circuito Cerrado de Confecciones y Sistema Ecológico de Reciclaje, es encontrar al menos una tecnología lista para reciclar la ropa hecha de textiles combinados dentro del período de los cuatro años del proyecto. En un año de colaboración, el IITCHK junto con la Universidad Ehime y la Universidad Shinshu de Japón, ha desarrollado con éxito un proceso hidrotermal para separar y reciclar completamente las mezclas de algodón y poliéster. El poliéster recuperado puede ser reutilizado directamente sin perder la calidad. El proceso hidrotermal utiliza sólo calor, agua y menos de un 5% de químicos biodegradables, para auto-separar las mezclas de algodón y poliéster. Este método de reciclaje de fibra a fibra es económicamente rentable y no produce contaminación secundaria al medio ambiente, asegurando la prolongación de la vida del material reciclado. Esta tecnología será autorizada de forma extensa garantizando así, un amplio acceso al mercado y un máximo impacto.
Según Edwin Keh, director ejecutivo del Instituto de Investigación de Textiles y Confecciones de Hong Kong (IITCHK), “siendo capaces de reciclar textiles usados para transfórmalos en nuevos tejidos de alto valor, no será necesario contar únicamente con materiales vírgenes para vestir a la creciente población mundial. Este es un gran avance en el objetivo de una industria de la moda que se ajusta a los límites de conservación del planeta”.
La Fundación H&M inició la asociación con el IITCHK en septiembre del 2016. Está respaldada con fondos estimados en 5.8 millones de euros, siendo el IITCHK el que conduce los trabajos de investigación para la comercialización de los resultados. El Fondo de Innovación y Tecnología del gobierno de la RAE de Hong Kong también proporciona fondos y apoyo adicionales. La inversión total del proyecto está estimada en 30 millones de euros durante los cuatro años de colaboración (2016-2020), lo que le convierte en uno de los mayores y más completos esfuerzos en el reciclaje de textiles.
Es el compromiso de los clientes de H&M el que ha hecho posible esta importante investigación, ya que la contribución financiera exacta está determinada por el superávit anual del programa global de recolección de prendas de H&M, mismo que es donando a la Fundación H&M. A la fecha, la Fundación H&M ha donado 2.4 millones de euros a IITCHK.
La colaboración forma parte del compromiso de la Fundación H&M dentro de su área de enfoque Planeta, cuyas iniciativas tienen el objetivo de salvaguardar no sólo el planeta, sino también las condiciones de vida de la población alrededor del mundo.
Cada temporada vemos nuevas colecciones de ropa y nuevas modas que queremos seguir y, para qué engañarnos, al final seguimos todas y cada una de las tendencias que aparecen. Comprar prendas nuevas es bueno, promovemos la economía, los nuevos negocios… Pero ¿qué podemos hacer con las prendas antiguas? A no ser que tengamos un armario sin fondo (cosa poco probable), debemos hacer limpieza de vez en cuando. Reciclar la ropa vieja debería ser una costumbre. Hay muchas formas de hacerlo y motivos de sobra.
Reciclar la ropa vieja para ayudar al medioambiente
En Europa se desechan seis millones de toneladas de ropa al año, de las cuales solo se recicla el 25%. Para que nos hagamos una idea del impacto de la fabricación de ropa en el medioambiente, para hacer una camiseta de algodón de 250 gramos se necesitan 2700 litros de agua. De ahí la importancia de utilizar ropa y telas ecológicas. Los diferentes tejidos habituales, sobre todo las fibras sintéticas, suelen estar tratados con muchos productos químicos muy contaminantes, desde tintes hasta detergentes. Además, hay que tener en cuenta que tanto los materiales naturales como los derivados del petróleo son recursos limitados. Si fabricamos ropa de manera indiscriminada y no reciclamos la que ya tenemos, el proceso se agrava.
Cómo reciclar la ropa vieja
Nos tenemos que animar a reciclar ropa, no solo envases, pero aveces surge el desconocimiento de cómo hacerlo. Hay muchas opciones, seguro que encontramos la más adecuada para cada caso:
-La primera forma de reciclaje es la más sencilla: darle una nueva oportunidad a la prenda. Se comenta que las modas siempre vuelven, así que podemos esperar a que ese modelo vuelva a llevarse. También podemos modificarla: coser, cortar… ¡diseño nuevo! Fomentamos la creatividad, ocupamos el tiempo libre, ahorramos dinero y lucimos ropa “nueva”.
-Otra alternativa es destinarla al mercado de segundamano.
Además de que hay mucha gente que está dispuesta a comprar ropa usada si es más barata e incentivar así el comercio, el estilo vintage está siempre de moda. De hecho, podemos pasarnos por este tipo de tiendas y mercadillos y encontraremos verdaderas joyas.
-La opción más solidaria es la de donar la ropa a los más necesitados. Podemos recurrir a los contenedores destinados a ello o a las organizaciones dedicadas a la función de ayudar a personas sin recursos. No debemos olvidar que la ropa tiene que estar en buen estado y limpia. Quizás esa prenda que ya no nos gusta o que no nos vale puede ser de gran ayuda para alguien que se encuentra en una situación complicada.
-Por último, simplemente podemos reciclarla. Hay plantas dedicadas a esta función en las que separan la ropa reutilizable (para destinarla al mercado de segunda mano o a los necesitados) de la ropa en mal estado. El segundo tipo se tritura y se trata para usarla en otras industrias, como en la construcción para el aislamiento, o se vuelve a utilizar para fabricar nuevas prendas. Algunas de las mayores marcas de ropa se han unido a la causa ecológica y lanzan propuestas, aunque aún no es suficiente.
Mientras tanto, el futuro está en nuestras manos: apostemos por el reciclaje y por la moda ecológica.
Customizar o decorar camisetas es una de las tendencias más actuales dentro del mundo del DIY ropa, con un poco de maña podrás hacer auténticas piezas únicas y preparar tu propia moda, con ideas muy sencillas, pero que nos permitirán tener todos los estilos que queramos. Adornar camisetas es muy sencillo y por ello voy a proponerte cinco ideas para que tú también puedas hacerlo y aprovecharte de estas ideas.
1- Camiseta con lineas horizontales
Si queréis decorar una camiseta básica con líneas horizontales lo tenéis muy fácil. Necesitáis una camiseta de cualquier color, un bote de pintura para tela de un color que combine con el de la camiseta y cinta adhesiva. Estiráis la camiseta sobre una mesa por ejemplo, le ponéis las cintas en horizontal y aplicáis la pintura entre cinta y cinta, dejáis secar, retiráis la cinta y ya estará hecha vuestra camiseta navy especial.
2- Usando tela adhesiva
Con tela adhesiva, de esa que se pega con el calor de la plancha, de diferentes colores y un poco de ingenio, se pueden preparar camisetas como esta con un buen cucurucho de helado. Tú eliges los colores o sabores y solamente tendrás que recortar las diferentes partes y después ir planchándolas una a una. Obviamente, puedes tunear tu camiseta con la imagen que más te guste.
3- Crop top DIY
Customizar camisetas puede ser tan sencillo que solo tendrás que utilizar unas tijeras para hacer un corte vertical en la parte central del frontal de una camiseta un poco larga. Con los dos extremos se puede hacer un nudo y quedan cosas tan chulas como las que veis en la fotografía inferior. ¡Un crop top diy!
4- Un corazón rasgado
Los diseños rasgados son una de las ideas más originales para renovar camisetas. Comienza dibujando sobre la camiseta con un lápiz la figura que hayas elegido, en este caso un corazón, y las líneas que la van a formar. Coloca un cartón dentro de la prenda para separar la parte trasera y la delantera y recórtalas con cuidado con unas tijeras.
5-Añádele adornos
Posiblemente la forma más sencilla de darle una nueva vida a tus camisetas sea añadiéndole adornos. Crea tu diseño colocando varios adornos (en este caso pequeñas gemas) sobre la parte de la camiseta que quieras cambiar. Adhiérelos a la prenda con el pegamento adecuado y refuérzalos con un poco de hilo
Algunos documentales sobre moda sostenible como los que hoy te presentamos aquí, han ayudado a esta visibilización, difundiendo y mostrando los costes reales escondidos detrás del fast-fashion. Cada uno de ellos, a su manera, nos invita a la reflexión y a tomar conciencia sobre un problema global en el que cada uno de nosotros tenemos mucho que decir con nuestros pequeños actos de consumo.
Esperamos que disfrutéis de nuestra selección de documentales y que os sirvan tanto como a nosotras para reflexionar y seguir luchando por una industria de la moda más justa.
ECO MODA D.I.Y. @ecomodadiy-blog - Tumblr Blog | Tumgag