Meadow Edenthaw es una seleccionada que actualmente reside en el palacio ubicado en Angeles. Nació hace 22 años en la provincia de Fennley. Es de casta dos y los habitantes de la nación dicen que guarda cierto parecido con Josephine Skriver.
► Altura: 1m 71cm ► Peso: 60kg. ► Color de cabello: marrón, con puntas castañas/rubias. ► Color de ojos: marrón oscuro.
La morena al escuchar la pregunta, relajó los brazos que tenía cruzados sobre su pecho ya que sabía que aquel “cuestionario”, no iba a ser para nada corto.— Bueno… mi profesión exige que sepa varios idiomas, más que nada cuando hago desfiles en lo que es fuera de Illéa —Explicó la muchacha, dando a entender que obviamente su profesión era el modelaje.— Es por eso que sé Francés e Italiano, solamente —Informó la muchacha, esbozando de a poco una pequeña sonrisa. No le parecían pocos idiomas además del natal, habían personas que no sabían más del que hablaban.
► Habilidades especiales:
Al escuchar la interrogante, sus ojos miraron a la nada, buscando en su memoria algo que se le diera bien, aunque mentiría si dijera que tenía varias habilidades, pero no debía.— No tengo muchas habilidades especiales… —La morena mordió el interior de su mejilla, un poco nerviosa.— Fui a clase de gimnasia rítmica cuando era pequeña, aún conservo las cintas y las uso de vez en cuando —Comentó.— ¿Eso cuenta, verdad? Porque no diré que soy buena cocinando galletas, porque de verdad no lo soy —Una cortita risa nerviosa fue expulsada por sus labios, mientras la fémina jugaba con la fina tela del vestido que tenía puesto.–- También se tocar un poco el violín y el piano, pero no soy muy buena en eso, no he heredado el talento de mi mamá —Comentó con una sonrisita, un poco menos tensa de lo que estaba al inicio.
— Una pregunta bastante amplia, uh —Comentó, acomodándose en la silla en la que estaba sentada.— Bueno, mi historia no es muy complicada, la verdad —Dijo primero que nada, antes de llevar uno de sus rebeldes mechon de cabellos hacia detrás de una de sus orejas.— Nací en Fennley, hace ya veinticuatro años. Mi madre es una concertista mientras que mi padre es un ya bien conocido ganador de la medalla olímpica de oro en atletismo —Contó la muchacha. En su voz se podía notar lo orgullosa que estaba de las hazañas de su padre y madre, de los grandes logros de ambos. Su madre había tocado en más de una ocasión música clásica en las fiestas dadas por la realeza, pero nunca había llegado a tener una conversación directa con ellos, había visitado el castillo varias veces pero puramente por trabajo.— Considero que tuve una infancia bastante normal… es decir, no tuve lujos en demasía, siempre tuve lo básico de una familia de clase alta, me raspé las rodillas, me embarré y jugué con muñecas como cualquier niña, nada fuera de lo normal en mis primeros años —Comentó, sin mucha expresión en sus palabras. Describirse a si misma o contar su vida no se le daba bien, para nada bien. Además de que no le gustaba demasiado, ya que lo que ella consideraba importante, no lo era para los demás.— Todo cambió cuando a los quince en un mercado, un representante de una agencia de modelos aquí en Angeles, me descubrió. Desde ahí mi vida ha cambiado, obviamente. He tenido la posibilidad de viajar a una cantidad de lugares que no conocía, conocer a gente que siempre admiré, trabajar para los mismos y salir en las revistas más leídas de todo el mundo, todo porque algunas personas creen que mi cara encaja con su estereotipo de perfección, y no diré que eso no sea verdad —Musitó la última parte, ya que no quería sonar tan vanidosa como lo era. Pedía por favor en su interior que esa especie de entrevista terminara, Meadow era de pocas palabras.
— No soy para nada buena con las palabras como podrán ver… y mucho menos describiéndome a mi misma —Comentó entre dientes, haciendo referencia a lo que había relatado anteriormente, su aburrida y normal vida.— Soy poco predecible… coqueta con quien necesito serlo, al igual que educada y espontánea —Aunque esas no eran sus únicas cualidades, ya que dentro de la cara de ángel que todos ven se esconden alguien completamente opuesto, una persona controladora, paranoica, encantadora, seductiva, dominante, imposible de sentir culpa y en extremo inteligente. Aún así, a veces es capaz de enseñar verdadera emoción y sentimiento, depende de la persona.— Soy una alguien normal, sí, creo que lo soy —Y no lo era, para nada.
¿Había oído bien? ¿Era la última pregunta? Trataría de ser breve y concisa así finalmente se sacaba esto de encima.— Soy alérgica a las nueces, me encantan las joyas, odio el calor —Enumeró la fémina con sus dedos, frunciendo un poco sus labios, buscando nuevamente dentro de si, datos que consideraba que le importarían a la Reina Celeste y el Rey Maxon, porque el vídeo terminaría en sus manos.— Amo el maquillaje, de hecho tengo una colección bastante amplia, se podría decir que tengo una adicción a comprarlos —Admitió la fémina, con un poco de vergüenza en sus palabras, no estaba para nada orgullosa de eso, pero debía ser completamente sincera.-– Eh… también me gusta viajar, mantenerme en forma es algo de vital importancia y me encanta pasar tiempo al aire libre, creo que esos datos son suficientes —Comentó. No había contado cuantos datos ya había dicho, pero estaba segura que más de ocho.