La semana pasada termine mi treinta’avo (trigésimo) libro del ano.
Me puse a pensar que me gustaría hacer el año que viene. Las tres cosas siguen estando en mi to-do list hace años. Estas son:
Aprender a surfear
Recuperar el Frances
Aprender a tocar el bandoneon.
Entre los libros que lei este año destacan algunos (Outliers - Malcom Gladwell, Grit - Angela Duckworth, The Powert of Habit - Charles Duhigg, Peak - Anders Ericsson) que hacen todos mella en el mismo argumento. Para ser exitoso no hay otra que meterle duro.
Estos tres son objetivos de mediano plazo (y quizás de corto plazo), ya que mi primer objetivo para este año es ser independiente, o lograr estar mas cerca de lograrlo (objetivo a largo plazo).
Pero bueno, a 47 días de año nuevo quiero volcarme en uno solo de esos objetivos, aprender a tocar el bandoneon.
Para eso lo primero es armar una lista de cosas que creo que necesito para hacerlo, con el objetivo de ir tachándolas una por una para que, dentro de 47 días, no tenga otra excusa que reconocer que quizás el bandoneon no me gusta tanto, y focalizarme en otros quehaceres.
Entonces:
Lista de excusas para no aprender bandoneon
No tengo tiempo
No puedo trasladar el instrumento
No tengo clases acá en Australia (tendría que ver algún método)
Las practicas de bandoneon son un plomo y hacen mucho ruido.
Una por una son excusas bastante convincentes, pero todas ellas se podrían resolver con mi bandoneon electrónico. Un bandoneon electrónico que se pueda llevar en el tren y que permita el estudio con auriculares. Entre esto y un método ya estaría.
Entonces, El objetivo de tocar el bandoneon ahora depende de un objetivo intermedio.
Fabricar un bandoneon electronico supone otra serie de pequenios problemas:
No se programar en C#
No tengo todos los componentes
No tengo todas las herramientas.
Ninguno de esos tres problemas es un objetivo que no se pueda superar.
Consiguiendo que Esteban y Santi se copen ya podria tener el 1 y el 3 casi cocinado. Con lo cual todo mi problema del bandoneon se reduce a no tener todos los componentes. Estos son:
El music instrument maker de Sparkfun.
Panel mounted switch buttons.
Un pedazo de plexiglas o madera balsa para montar la version 1 del teclado.
Todo eso se puede conseguir en una semana.
Ahora que pusimos todo sobre papel, vamos a hacerlo. Se acabaron las excusas.
La pregunta con la cual termine mi ultimo post y la cual nadie (todavía) atino a contestar me suele llevar por dos caminos que llegan a la misma conclusion:
El futuro ya no es lo que era.
Esto viene a colacion del ultimo libro que terminé:
Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future de Ashlee Vance
Elon (que como nota de color, es en quien esta modelado Tony Stark e las películas de Ironman) es uno de los fundadores de Paypal, Tesla, SpaceX y otras empresas y esta cambiando el eje sobre lo que se puede hacer o no con la tecnología el día de hoy.
Uno de los conceptos mejor captados en el libro es su ofuscación por el hecho de que las mentes mas brillantes de nuestra generación estén creando aplicaciones para el teléfono en vez de estar pensando en cambiar el mundo.
Otra de las ideas que se tocan en el libro es el hecho de que el futuro no haya cumplido con las promesas que nos hizo cuando eramos chicos, al punto:
Donde están los autos voladores? Donde la conquista del espacio?
Parece que después de años en los cuales la tecnología avanzaba a pasos agigantados (los primeros 70 años del siglo XX), el mundo, en vez de tener otro gran salto transformativo (que esperábamos se diera con el advenimiento de Internet), se contento con Facebook, Uber y AirBnB; el Ipod, Iphone y el Ipad.
En términos generales, sin embargo, la vida hoy no es tan diferente de la vida hace treinta años, por mas que queramos creer que si. La gente sigue trabajando en oficinas a las cuales llega en transporte publico que sigue siendo malo. Las comidas siguen siendo cocinadas en hornos de gas / eléctricos que no son muy distintos de los que había 30 años atrás. Las duchas, los escritorios, los trabajos, son en gran medida los mismos.
Seguro, no teníamos instagram ni twitter, pero nos juntábamos a ver las fotos (impresas) o a chusmear en básicamente la misma manera.
Hoy en día esto genera un punto de conflicto que se expresa en la desilusión de los millenials con el mundo. Por un lado nos creímos que eramos la ultima generación. Que en el futuro todo era posible. Por otro, tenemos que reconciliar nuestros sueños con una sociedad que parece empeñada en favorecer a quienes tienen las riendas de la sociedad, provocando todo tipo de desastres que van desde el cambio climático a la crisis habitacional.
Como ganar entonces en un juego en el cual las reglas están en nuestra contra y los dados están lijados?
The ultimate question of Life, the Universe and Everything
Encontrar un principio desde el cual escribir se parece mucho a desatar el nudo gordiano. No hay manera de encontrar la punta. Voy a dejar que los libros me marquen el camino de mis ideas.
The Hitchhicker’s Guide es uno de esos libros que te acompañan para siempre una vez leídos. Es tan bueno y abarca tanto que cualquier reseña o comentario va a ser insuficiente. Solo me quiero quedar con una de sus imagenes:
En un lejano planeta, una raza de seres superinteligentes crea una supercomputadora llamada “Deep Thought” a la cual le piden la respuesta a la “Ultimate Question of Life, the Universe and Everything”.
La computadora, despues de varios millones de años de pensar, trae su respuesta: 42
Deep Thought les hace notar que la respuesta puede parecer trivial, pero que se debe a que quienes le encomendaron encontrar la respuesta, no sabían la pregunta.
Nos enteramos pues, que para poder encontrar esa pregunta se crea una computadora más poderosa aún, que resulta ser la tierra.
Y finalmente llegamos a una de las preguntas que me hago constantemente y la cual considero es la pregunta de la cual se desprende todo el resto:
Segun Wikipedia: Mamihlapinatapai es una palabra del idioma de los indígenas yámanas de Tierra del Fuego, listada en el Libro Guinness de los Récords como la "palabra más concisa del mundo", y es considerada como uno de los términos más difíciles para traducir. Describe "una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra comience una acción que ambos desean pero que ninguno se anima a iniciar".
No logro meter esa palabra en ninguna frase que tenga sentido ser escrita, y sin embargo vuelvo recurrentemente a pensar en ella, o en la imagen que ella me da.
Dos personas, queriendo empezar algo, no sabiendo como hacerlo, esperando que la otra persona haga algo, el infinito.
Quédense con esa imagen. Punto y aparte.
Hay un montón de cosas que me gustaría contar. Un montón de cosas que creo tienen valor y deberían ser contadas. Hay un gran inconveniente en todo esto:
El bardo, tipicamente, no es el héroe. Y el héroe no podría ser tal sin un bardo que cante su historia.
Se le complica aun mas al bardo ya que no solo necesita un héroe para sus canciones sino también un pueblo a quien cantárselas.
Así las cosas, bardo sin héroe ni pueblo pero con cosas para contar.
Mas adelante quizas descubramos que esta historia tiene un nombre. Por ahora, llamémosle el fin del Mamihlapinatapai.