Una hoja, dos hojas, tres hojas… hay millones de hojas en este mundo y de diferentes tipos; hojas de un cuento de fantasía, hojas de una lista de compra, hojas de un diccionario… la lista sería infinita como el número de hojas que hay…
Aun así, todas las hojas son importantes como nosotros, algunas son de colores, otras, repletas de ideas, también las hay arrugadas y desechadas.. Esta historía en particular sigue la vida de una hoja en blanco, que espera ansiosa guardar algo en su entrañas. Se encuentra en el cajón y todos los días sale de este. Ahora está recostada en el escritorio, saluda a los lápices y estos la responden, aun así la espera le es infinita.. Esta hoja en blanco se llamó así misma “Infinita” porque es lo que siente que ha esperado.
Infinita es sacada por última vez o tal vez por millonésima vez al escritorio. Se dirige a los lápices y irónicamente dice:
- Vuelve la hoja más importante. Sabiendo los lápices que no hay nada mas triste para una hoja que estar en blanco.
A pesar de esto los lápices cansados de trabajar arduamente todos los días ignoran a la hoja, a Infinita, no entienden su queja, su reclamo hacia la vida. Ya quisieran ellos volver al cajón a descansar.
Infinita ignorada una vez más, permanece quieta como debería de estar una hoja, una pequeña brisa se cuela por la ventana pero ella se esfuerza para no dejarse llevar y permanecer en su sitio, esperando.
La mañana va pasando y su dueña la agarra, Infinita exaltada no puede creer que ha llegado el momento, el momento en el cual cumplirá su propósito, el de ser una hoja y no una cualquiera, ella esta segura que será una hoja importante que detendrá una guerra o salvará la vida de los rinocerontes o que contará una historia importante y que otras hojas copiaran lo que ella guardará.
Esta quieta esperando ese cosquilleo, el cosquilleo que cree que sentirá cuando el lápiz roce su ser. Sin embargo el cosquilleo no llega y escucha a su dueña maldecir;
-¡Maldición! No sé que escribir.
Tras esto guarda a Infinita en el cajón rápidamente, intentado ocultar su descontento. Infinita vuelve al cajón triste esperando que su historia tenga un final feliz, que le den la importancia que se merece pero el tiempo pasa y ella sigue ahí. Detenida en ese cajón, esperando ese final feliz y muy en el fondo preguntándose, ¿Si no era mejor dejarse llevar por el viento?.