Tomar decisiones, siempre resultaba ser complicado para la fémina. En un parpadear de ojos, todo en su vida cambiaba radicalmente. Después de varios años, decidió ponerle punto final a la relación que poseía con el catedrático. Sí, se habían conocido hace unos meses atrás, y lo que había comenzado como una bella historia, había terminado peor que un cuento de terror. No solamente existían los monstruos en los cuentos de los hermanos Grimm; ella, había dejado salir a sus demonios internos, demostrándole a Elliot, que no era el ser humano que tanto presumía ser. ¡La moneda siempre tiene dos caras! Por alguna razón, el docente se negaba a aceptar la realidad. Tuvieron muchos momentos de alegría, pero a medida de que pasaba el tiempo, cada una de sus sonrisas se iba convirtiendo en pesadillas. Ya no eran felices, y el amor que se tenían, únicamente los destruía cada vez más. Decidieron ponerle un final a su relación, pensando que no se tendrían que volver a dirigir la palabra. ¡Pero se habían equivocado! Ignorando el hecho, que estaban condenados a encontrarse por el resto de sus vidas. Él, tan bueno, paciente, todo un sueño hecho realidad, mientras que la escritora, tenía que lidiar con sus problemas emocionales, negándose a aceptar que estaba totalmente destruida. Era tarde, muy pocos se atrevían a danzar con la oscuridad, entregándose por completo a la noche. La fémina había salido de la universidad, sus pasos la llevaron a un bar que se encontraba cerca de ahí, un pequeño lugar, su escondite favorito en toda la ciudad. Para su mala suerte, o buena, comenzó a beber un par de tragos, que le sirvieron para olvidarse de sus problemas. Por tan solo unos minutos, la árabe fue feliz. Volvió a ser la misma chica de antes, atreviéndose a confesar, que se sentía casada de cargar con tantas responsabilidades. Una extraña voz le habló, diciéndole que necesitaba dejar de beber. Trató de no maldecir, e inmediatamente, giró su rostro, y al momento en el que sus orbes se encontraron con los de él, supo que todo estaba peor de lo que pensaba. @elliot-archambault