Las bitácoras de servicio de las 4 patrullas de la Policía Federal ubicadas en Iguala el 26 de septiembre de 2014, demostraron que las unidades mencionadas no acudieron a vigilar los accesos de Iguala como se les había indicado debido al enfrentamiento entre policías municipalices y estudiantes, sino que una de estas patrullas recorrió los dos puntos en donde estaban siendo secuestrados los normalistas, sin prestarles ningún auxilio, mientras que otras dos patrullas se alejaron de esta ciudad, dejando el paso libre al convoy en el que los normalistas, fueron extraídos del municipio.
Han pasado meses sin que sepa nada. Meses de calma sin almacenamiento de recuerdos. Meses sin impulsos de querer buscarte y saber todo el tiempo dónde estás o qué es de ti. Alguna vez leí una frase que decía: “Cuando estás ausente, tu figura se dilata hasta el punto de llenar el universo. Pasas al estado fluido, que es el de los fantasmas”. La primera vez que terminamos es así como me sentía, con ese azote tan brutal, como si pudiera encontrar tu ausencia sin importar a dónde caminara. Te busqué en todas partes, entendí a Shakira cuando escribió“¿Dónde estás corazón?”.
Con el reencuentro vino la calma y la segunda vez que nos separamos lo hice con la cabeza en alto y el corazón tranquilo. Sabía que tenía que aprender a dejarte ir. Dejé de recurrir a tu recuerdo, dejé de torturarme con lo que pudo haber sido. Hasta que de repente, por andar distraída, me acordé. Me acordé de los paseos por el centro y las tiendas de libros, me acordé de ir al cine tomados de la mano, me acordé de sentir la comodidad de lo cotidiano a tu lado. Me acordé de pensar que por fin me había enamorado...que no estaba tan loca como yo creía. Todo esto por no prestar atención, por perder las riendas del que mira para en frente y querer voltear tantito.
No sé dónde estás o qué es de ti. Te quiero contar que estoy bien, que la vida me asusta y me confunde un poco, que me emociona el porvenir. Quiero que me cuentes cómo has estado, si estás con un pie fuera o decidiste quedarte aquí. Te invoco con la espera de que tal vez me busques, que me preguntes cómo estoy y me invites por un helado. Señales telepáticas sin respuesta. Pienso en ti con un nudo en la garganta, no por lo que pudo haber sido sino por lo que fue, por haber podido conocerte y porque ya no estés. En este caso el paso del tiempo me falló y contrario a que me curara, me atrapó para mirar atrás. Todo por entrar a ese lugar al que tú me llevaste. Todo por culpa de la nostalgia.
La semana pasada leí en el New York Times un artículo llamado “Over Coming Love Addiction: One Apple Martini at a Time”. Se trataba de un hombre (sí, hombre...shocker...no me di cuenta que era hombre hasta que llevaba como 4 párrafos), tenía una enorme carencia de amor. Sus padres se habían muerto cuando era muy joven y desde ese entonces había una enorme necesidad en él de llenar un hueco que lo complementara, es decir, una relación. De esta forma, se obsesionaba con la mujer del momento; se dejaba ir por completo construyendo historias en las que “amaba” a personas que realmente no conocía pero que quería conocer. Como es de esperarse, el protagonista de esta historia era experto en relaciones fugaces donde él siempre terminaba lastimado por querer más.
Reflexionando un poco, me di cuenta que yo me encontraba en una situación un tanto similar. Tengo 27 años y jamás he tenido una relación que dure más de un año; una en la que realmente diga “aquí hay algo que construir”. Veo a mi alrededor y estoy rodeada de parejas estables, felices, gente que logra complementarse bien y empezar a formar un proyecto futuro. A mí, por el contrario, me resulta realmente complicado. Me enamoro de las historias y no de las personas.
“Tienes una obsesión con lo hermoso”, me dice mi psicoanalista. “Parecería que siempre buscas reflejarte a partir de lo que hace otro”. Estoy acostada en el diván y le cuento de mi ligue de la semana pasada. En esta ocasión de trata de un doctor, un antropólogo que viaja por el mundo haciendo trabajo social. Nos conocimos en una boda, bailé con él un par de canciones y después comenzamos a platicar. No es el tipo de hombre en el que usualmente me fijo; camisita planchada, voz fresa, cadenita. Es guapo sin que me fascine, pero comienza a platicarme de su trabajo y yo me encanto por cada cosa que dice: “tengo un doctorado” (me brillan los ojos); “quiero ser profesor” (saco las chichis), “he viajado por el mundo ayudando a comunidades” (¡encámame, por favor!). Pasamos el fin de semana juntos; fuimos a la playa a las 5 de la mañana, cenamos, nos dimos besos en el mar, tuvimos sexo mediocre en un hermoso cuarto de hotel. “Al final, creo que lo que buscabas con esta historia no era una penetración, sino un abrazo”, con esto mi sesión concluye, me paro del diván con los ojos rojos y una sonrisa aguada.
Llevo coleccionando historias de este tipo por varios años. Fines de semana pasionales, conversaciones en la madrugada, borracheras y caminatas nocturnas en las que pienso que nunca me he sentido tan cerca de alguien. Relaciones inconclusas que terminan con argumentos sin salida. Hace varios años conocí a un actor en Londres; yo estaba por regresarme y sabíamos que teníamos poco tiempo. Llegaba a su casa a las 2 de la mañana, con la boca pintada y una botella de vino barato. Platicábamos en la sala, escuchando música y coqueteando hasta que de pronto se me acercaba más y más hasta que terminábamos en su cuarto. Antes de regresar me pidió que le regalara una cadena que me acababa de compara. Con el dolor de mi corazón lo hice, “a token of my love”. Juré amor durante meses hasta que regresé a Londres a su mismo departamento ( una amiga mía vivía con él). Esperé a que llegara toda pacheca en un sillón (juré que me derretía). Cuando por fin abrió la puerta entró con una chica hippy de pelo cortito, su novia, pues. Me saludó sorprendido y unos minutos después de regresó con mi cadena “te estuvo esperando varios meses”, me dijo, “te estuve esperando varios meses”, pensé.
En otra ocasión fue un pintor. Nos conocimos en un bar y pasamos esporádicos fines de semana juntos. Fumábamos marihuana y escuchábamos los éxitos de los sesenta mientras me dibujaba. Sí, como a Rose en Titanic, como a Estella en Great Expectations. Siempre me dijo que no quería una relación conmigo, pero todo era demasiado hermoso como para dejarlo ir. Hicimos un viaje en carretera en el que diario nos bañábamos en la misma tina platicando. Caminamos por las montañas, visitamos ruinas y cogimos en un jardín bajo las estrellas. Posiblemente son de las escenas visuales más bonitas que he tenido en mi vida. Hasta que él no pudo con tanto romanticismo y yo no lo supe aceptar. Pensaba: ¿cómo le vamos a dar un trancazo así a nuestra historia de amor? Hoy en día sólo pienso en cómo me salvé.
Y así, he creado un larga lista de amores fugaces y divertidos. Algunos me han dolido en el alma, otros los he logrado superar en dos días, pero siempre he querido quedar en la mente del otro como ESA mujer. Esa musa. La persona que llegó a su vida de la nada y es todo lo que podían esperar: aventurera, divertida, cogelona, romántica, guapa, seductora, inteligente, loca, sensible. Espero que el otro me refleje lo que yo no puedo creer de mí. Se vuelve como una adicción, este tipo de historias me dan el placer más grande que conozco.
Después de muchos años puedo por fin aceptar lo que soy profesionalmente. Soy escritora. Es normal que busque sacudidas en mi vida personal, es normal que quiera vivir mi vida como una novela. Sin embargo, es mentira. Tengo tanto pánico al enamoramiento genuino y lento que me es imposible encontrarlo, le tengo pánico al desencanto de lo verdadero, al amor que no es como en las películas.
Termino este escrito sin conclusión. Aún no sé qué pienso al respecto o qué vendrá para mí. Sólo comparto la historia de ese hombre que me hizo pensar tanto, ese hombre tan enamorado del amor.
Ahora tengo como 4 amigas pero de fiesta... Trato de contarles algo de mi vida personal y me dan consejos muy banales... Realmente me siento muy sola, extraño mucho a mi mejor amiga pero me duele que le valió mi decisión, y le valió que me lastimo al indirectamente preferir a su wei terrible que a mi, no se que hacer no se consiguen amigas así de fácil, lo único que medio me alivia es pensar que en Agosto volveré a la escuela y estaré mas ocupada, de verdad un consejo suyo me vendría bien
¡Hola! Perdón por no responder antes, como habrás notado ya casi no nos metemos al blog. Creo que deberías leer nuestro último post, si es que no lo has leído.
Lo más importante en la vida son las amigas, porque esas son para siempre. Entiendo perfecto la frustración de tener a una amiga en una relación que no es buena para ella, pero muchas veces, como amiga nos toca quedarnos calladas y apoyarnos. Ella estará en esa relación por razones que a lo mejor para ti son incomprensibles, pero creo que lo mejor que puedes hacer si es que la quieres tanto y la extrañas tanto, es buscarla. Dile que es una de las personas más importantes en tu vida y que vas a estar aquí para ella no importa qué. A todas nos ha pasado que hemos estado con cuates que nos tratan mal y lo que queremos es que nuestras amigas estén ahí para apoyarnos cuando la cosa se pone fea. Nos dicen y nos dicen que el wey es un imbécil y que merecemos algo mejor, pero sólo nos enojamos con ellas porque no entienden nada y nos alejamos. Al final un día nos damos cuenta de lo horrible que es nuestra relación y nos salimos de ahí con el corazón roto, y más que amigas que nos digan “te lo dije”, queremos amigas que nos digan “vas a estar bien, aquí estoy para ti”. Espero que puedas sanar tu amistad con ella y que se den cuenta de lo importante que es tenerse, más allá de los hombres que pasen por sus vidas. Si quieres escribirnos más en privado, mándanos un correo a [email protected].
Lo sabemos. Hemos sido las peores. Después más de un año seguido de contenido constante: ranteos sobre hombres, consejos de belleza, neteos sobre el futuro, críticas a celebridades, o simplemente una hora nalga de libertad en la oficina en la que teníamos un espacio para expresar algo cagado, paramos. Fue sutil pero lo hicimos. Lo platicamos mil veces, hicimos el esfuerzo, pero por alguna razón el contenido no fluía con la naturalidad que en algún momento lo hizo. Aquí va un poco de nuestra historia:
Somos mejores amigas. Como en todo grupo de amigas cada una es distinta y de alguna forma cumplimos con los estereotipos: está la música, la abogada, la cineasta, la escritora, la artista, la historiadora. Pero más allá de los estereotipos que vemos en la televisión sobre los grupos de amigas, somos, como todo ser humano, gente compleja y confundida. Lo que nos unió fue la constante necesidad de expresar lo que para nosotros era ser mujer en tus veinte. En lo personal, yo lo veía como una segunda pubertad con más autosuficiencia y sin acné. Entonces teníamos este ritual hermoso: cada semana nos reuníamos en alguna de nuestras casa y llevábamos algo de comer y mucho, mucho alcohol. Entre cigarros y tragos de Las Moras platicábamos hasta que daban las 4 de la mañana y al día siguiente llegábamos a la oficina como zombies. En ocasiones lo que empezaba con Kim Kardashian terminaba con el miedo a la muerte. En otras, lo que comenzaba con un corazón roto terminaba con una sesión escatológica sobre caca y menstruación que ocasionaba carcajadas de dientes morados. Este ritual era lo que esperábamos cada semana; el desahogo, la compañía de una voz femenina que te entendía y que jamás te iba a juzgar (no importaba el tamaño de pendejada que hubieras hecho).
No crecimos juntas, algunas de nosotras ni siquiera somos de la misma ciudad, pero conforme nos fuimos conociendo vimos una compatibilidad que pocas de nosotras había tenido con otras amigas. Fue así que decidimos formar un blog: hacer algo con lo que muchas chicas se pudieran identificar que no fuera ni demasiado clavado, ni demasiado pendejo. Claro, hay clavadeses y pendejadas, pero buscábamos no ser ni la voz de cosmo ni la de un blog feminista para intelectuales furiosas a la Sylvia Plath. Algo simple, cagado, que te pudiera hacer llorar con un post y doblarte de risa con otro. Al final del día así eran nuestras conversaciones y era por esto que fluían con esa facilidad.
Cabe resaltar que en momento que creamos esto todas éramos o solteras o pasábamos por algún momento difícil con nuestra pareja. Por lo tanto, la necesidad del acompañamiento femenino era aún más reconfortante. Escuchar ese “¡te entiendo!” o “me he pasado”, a pesar de no sanar el problema, era reconfortante; poder llorar por el wey que se fue a vivir a otro país, o enojarse por el pendejo que te dejó de hablar. ¡Unámonos, úteros. Vamos a sangrar!
Sobre todo, teníamos una complicidad que yo jamás había sentido. Sabíamos que no importaba lo que pasara siempre podríamos contar en todas. Que nunca nos meteríamos con nuestros novios/amantes, que nunca íbamos a desear que a la otra la mandaran a volar o envidiaríamos a la que le dieron un muy buen trabajo o a la que tiene más pegue. En lo personal, yo venía de un grupo de chicas que constantemente se entrometían en la vida sexual de la otra (”zorra” y “piruja” siendo los adjetivos de preferencia). Donde una trataba de engordar a la otra y barría a la que usaba una ombliguera o una falda demasiado corta. A veces es difícil encontrar el respeto entre mujeres.
¿Qué paso entonces? Hablo en pasado por cuestiones de narrativa, no por que las cosas hayan dejado de ser así. Estas mujeres, con las que tengo la fortuna de haber formado esto son mis mejores amigas, mis hermanas. Sin embargo, nos dimos cuenta que con el paso del tiempo también viene la seriedad. Pronto todas comenzamos a tener una pareja; algunas más comprometidas, otras menos. Nuestro trabajo exigía más, nuestros compromisos sociales, nuestra ambición de formar lo que en diez años queremos seguir siendo. Con esto, la energía se fue depositando en otros lugares, otros sueños, otras ambiciones. Al punto que dos de nosotras se fueron a vivir a otro país y otra regresó.
Con esto y nuestras relaciones de pareja, el blog de pronto se fue deteriorando. No teníamos este anhelo de sacarlo todo porque, sin darnos cuenta, estábamos más tranquilas. Nuestro ritual de cenas comenzó a terminar más temprano y con menos botellas de alcohol. Lo que sucedía cada semana ahora sucede cada tres y no es triste, es el paso de la vida. Lo bonito de todo esto es saber que no somos amigas por haber pasado por el mismo momento juntas, sino que somos amigas que no requieren de una frecuencia para serlo. Seremos viejitas que toman tequila en la terraza y que ya no pueden hablar más que de lo bonito que está el jardín.
Estoy viendo Sex and the City por enésima vez. Hablando con una amiga (quien claro, es parte de este blog y es una crítica experta de las series y la cultura pop) me dijo: “lo más importante de Sex and the City no es el sexo, ni los galanes, sino la relación que hay entre ellas. Es eso lo que le llega a tantas mujeres y una buena parte del éxito de la serie.” El domingo llegué cansada de una despedida de soltera y me eché los últimos capítulos. En la cena antes de que Carrie (quien me caga y jamás sería mi amiga) se vaya a Paris ella le dice a sus amigas “¿qué hubiera sido de mí si nunca las hubiera conocido?”. Penosamente, del otro lado de mi Macbook, a mí se me hizo un nudo en la garganta. Cursi, cursísimo, lo sé, pero dentro de la cursilería posiblemente es lo más sabio que alguna vez dijo la mensa de Carrie.
Hace poco hablábamos de la época en la que lo primero que hacíamos al llegar a la oficina era checar el blog. Saber a quién le fue mal en la tráfico, quién se peleó con el novio o sobre la que estaba a punto de renunciar. Era otra de nuestras maneras de informarnos lo que sucedía en nuestras vidas (como si el gchat, whatsapp y cenas semanales no fuera suficiente). Decidimos retomarlo, no con las misma frecuencia, no con esa intensidad de antes, pero sí seguir compartiendo esto que para nosotros es tan importante. La intención jamás será la fama sino se quedará meramente en lo que fue desde el inicio: un espacio para compartir. Por supuesto, la invitación colaborar queda por siempre abierta y nos comprometemos a publicar los posts que nos lleguen.
Sin más, después de esta biblia sentimental sobre la amistad y las emociones, me retiro con la promesa de escribir. No diré con qué frecuencia ya que suelo mentirme mucho. Sólo prometo escribir y leer lo que las otras escriban. Al final, todas somos esas viejas.
Gilda Ambrosi, la nueva reina del street style sólo tiene 22 años. ¿De donde saca todo el dinero para tener esas prendas de diseñador? Sobre todo esos abrigazos que maneja... Ni idea. Pero síganla en @gilda_grazia_it
Vi ‘La Dama de Oro’ ayer (está en Cuevana), y es natural que ahora esté obsesionada con Gustav Klimt. Sobre todo estoy impresionada por todas las mujeres hermosas que pintó, todas con peinados padres, piel perfecta, mejillas coloreadas y ropas para morirte de envidia. Aquí, algunas de sus mujeres chic:
1. Por supuesto, la joya de la corona, La Dama de Oro, Helene Bloch Bauer, con su collarsón de diamantes, sus ojos delineados, su chongo elegante pero flojo, sus pulceras de oro, y ese hermoso vestido brillante lleno de detalles y bordados.
2. La mujer con el abanico, tan elegante a su edad, utilizando un kimono azul que cae del hombro y un abanico que la cubre estratégicamente, pero que en conjunto con el pelo despeindado y las mejillas rojas, me hace pensar en que está en medio de un juego de seducción, y que bonito lo hace.
3. Otra vez Helene Bloch Bauer con su collar (yo tampoco me lo quitaría nunca), parada casualmente con un sombrero que cualquier chica hipster querría, un vestido de encaje y una estola de alguna piel suave. Tan boho y contemporánea, podría ser un outfit que anhelaría Florence Welch (pero nunca le alcanzaría para los diamantes).
4. Uy, la famosísima chica de El Beso, mostrando también su hombrito flaco y sensual, pies liberados de cualquier tipo de calzado, un vestido campirano, y flores en el pelo. El epítome de lo campesino chic.
5. La pintura que representaba a la carrera de medicina en la Universidad de Viena, retrata a una misteriosa mujer que te ve como con orgullo y autoridad desde arriba, también con floresitas en el pelo, y un vestido sedoso y transparentoso que quiero para llevar a bodas en la playa y verme despampanante, pero sentirme cómoda al mismo tiempo.
6. Una chica muy reveladora y exótica, con mirada pispireta y coqueta, que trae puestos zapatos con agujetas de seda, pero no una blusa. Su chalina o cobijita en los hombros mientras arregla unas flores se me hace lo más romántico e íntimo del mundo.
7. Friederike Maria Beer, un poco malhumorada y con actitud de ‘me vale madres’, usa lo que CREO que es un jumpsuit muy Pucci, y un abrigo delineado con deliciosos pelitos de pequeños mamíferos. Es como una foto de cuando te arrestan, pero en nivel multimillonario, frente a un cuadro que trajo tu papá de Corea que vale miles de millones de dólares. Me encanta, con pumps semi Loubutin y todo.
8. Esta pintura hace alusión a serpientes de mar o de agua (dependiendo de la traducción). Siento que son las Victoria’s Secret Angels del momento, todas con pompis redonditas y paradas, pelo voluminoso, con ojos grandes y narices miniatura, chismeando desnudas con las amigas, todas estrellitas en la cabeza y chichis inexplicablemente hermosas.
9. Eugenia Primavesi era una mujer riquísima, y se le nota en esta pintura, con su vestido colorido y ligero, sicodélico y teatral. Aunque no tenía el cuerpo de las serpientes de agua, se ve muy fina e inteligente.
10. Estas son de mis favoritas... Sobre todo la mujer en primer plano, con un turbante que solamente alguien con mucha seguridad personal podría usar, un batón pesado y brillante que sugiere que le gustaba llamar la atención, y una cejita levantada como de ‘no te me cruces porque te hago la vida imposible’.
11. No se mucho de ella pero también tenía una pelazo que adornaba con (campanitas?) doradas. Seguramente para bailar sensualmente en las fiestas.
12. Todas estas mujeres cubiertas en sedas estampadas de colores brillantes, tomando la siesta en un capullo femenino, del cual seguramente despertarán siendo mariposas.
13. La mamá más hippie y hermosa de la época, apapachando al bebé más perfecto del mundo, me recuerda a fotos que ha hecho Kate Moss.
14. Mada Primavesi, la hija de Eugenia (no. 9), no se ve nada chiquita y tierna en esta pintura. Por el contrario, su mirada y postura claramente gritan que será una mujer hermosa y decidida, y que por el momento lleva perfectamente a cabo el papel de Lolita, con ese pelo tan femenino suave que seguramente huele a perfume caro. Yo no era así a los 11.
15. Una vez más, las favorita Helena Bloch Bauer (nunca sin su collar), pero ahora mucho más sensual que nunca, guiñando el ojo, con un chalequito lavanda y dorado, transparente, revelando su cuerpo flaquito (betch). También me pregunto si trae un CINTURÓN DE ORO y DIAMANTES. Maldita gente millonaria.
16. Bombón de la noche, no importa que tan pálida seas, con ese abrigo de piel y cejas de Cara Delevigne, eres la mujer más elegante y misteriosa.
17. ¿Acaso este es un jumpsuit de encaje?
18. Esta mujer no es ninguna tonta, y está guapísima, con un perfil tan casual pero fino, y unas boobs pequeñas pero perfectamente en su lugar.
19. Este mural sí está un poco creepy y surreal, (no ingoremos al King Kong zombie que está en medio, y a la mujer calaca a la izquierda superior ) pero los accesorios de pelo de las tres chicas de la izquierda, y el pareo con detalles dorados de la panzona, serían perfectos para el verano.
20. Esta chica embarazada rodeada de calaveras y monstruos, se mantiene tranquila y cool, con flores mini en su frondosa cabellera anaranjada.
21. Johanna Staude muy chida con ojito verde y un abrigo que American Apparel amaría reproducir en sudadera.
22. Y finalmente, esta guapura de ojo caído y cachete grande, me hace ansiar tener un amigo pintor que me deje por toda la eternidad en un lienzo.
Después de ver Jurassic World el Domingo pasado, he estado pensando mucho sobre lo chafa que es la personaje principal, Claire Dearing, la administradora, por así decirlo, del parque temático tras el cual la película toma su nombre. Traté de alejar ese pensamiento de mi mente porque no quiero que la película que retrata a una hermosa hermandad de raptors y un humano, se me arruine por mis incansables rants feministoides, y la informidad cada vez mayor que siento respecto de que las películas de ciencia ficción tienen un largo camino todavía que caminar en relación con su construcción de personajes femeninos. Pero entre más lo pienso, y más platico con la gente sobre esta película, más me doy cuenta que si se trata de un mal personaje, para todos (hombres, mujeres, niños y viejitos).
Claire, la heroína de Jurassic World es una franca confusión. Se trata de una chica al mando, que controla desde su fleco lacio (que aunque está en una isla caribeña de Costa Rica, no muestra ningún rastro de frizz o humedad, sino hasta después de toda una tarde de correr y evitar ser comida), hasta su outfit que está perfectamente limpio y almidonado, pero sobre todo, controla TODO EL MUNDO JURÁSICO. Ella es la manda más del parque y la jefa de todo.
En este sentido, Jurassic World nos hizo creer que por fin una mujer estaba al mando de todo, pero la verdad es que al final Claire demostró estar muy poco cualificada para su trabajo:
1) No sabe nada de DNA.
2) Nunca toca ni un solo botón del cuarto de control.
3) No tiene idea de dinosaurios.
Lo que nos hacen creer es que a Claire lo que le interesa son las ventas, el flujo de visitantes, las nuevas atracciones, los celulares, las dietas y los zapatos altos. Fuera de eso, los creadores de Jurassic World no le dieron ninguna otra pasión, ni si quiera sus sobrinos que la van a visitar después de 7 años o el hecho de que vive en una isla llena de hermosos dinosaurios la emocionan.
Entonces, una vez más, los amos de Hollywood nos dejan junto a una heorína frígida, concentrada únicamente en su profesión y en su carrera, y además, eso que ama tanto (su trabajo), ni si quiera lo hace tan bien, porque toda esta película se trata de la catástrofe después de todas las malas y estúpidas decisiones que ella tomó. Ella es ultimadamente la responsable de toda la tragedia
Además de esto, lo único logra sacarla de de su frialdad y control es un tipo muy buena onda que ama a los dinosaurios. Es decir, un hombre. O sea sí, sabemos que Claire tiene que mantener el control y la calma, porque el parque es su responsabilidad, pero al final de la película solo se da un beso con Owen y no se preocupa de que su asistente murió de una manera tan violenta, de que los dinosaurios están ahí sueltos en una isla de Costa Rica sin nadie que los cuide, de que su jefe también pasó a mejor vida, de que ella ya no tiene trabajo, de que se ROBARON el código genético del dinosaurio maligno que arruinó el parque, ni de las miles de demandas que ella tendrá que enfrentar después de tantas personas fueron asesinadas por pterodáctilos malignos que actuaron como si fueran pájaros en una película de Hitchcock.
Tampoco la conmovió ni impresionó que todos los dinosaurios que estaban bajo su custodia, unos ángeles buena onda, se unieron para defender a la humanidad y al mundo en contra del dinosaurio demonio, y que en el intento, muchísimos dinosaurios se extinguieron, incluyendo a 3 de los Raptors.
Es triste, pero parece que la única conclusión que podemos idear es que Claire solo estaba en la película porque necesitaban a una mujer, y las personas encargadas se tomaron menos de 5 minutos en crear a su personaje. TODOS los demás personajes eran hombres, los chidos y salvadores de todo, eran hombres. Las únicas otras mujeres eran la mamá de los niños, que no tiene ni vela en el entierro, y la programadora del cuarto de control, que es una cobarde y se va cuando las cosas se ponen muy adversas.
La primera película de Jurassic Park salió en 1993, nada mas y nada menos que 22 años atrás, en donde increíblemente parecería haber menos sexismo a la hora de crear a los personajes, pues la heroína original, la Doctora Ellie Sattler, que no solamente tenía una doctorado y usaba ropa adecuada para largas caminatas por la selva, era además muy lista y estudiada, energética, intuitiva, valiente, le importaban los niños y sobre todo los dinosaurios.
Y bueno, al final del día ¿porqué me importa tanto esto? ¿porqué clavarme? Pues por la sencilla razón de que amo a los dinosaurios y amo a la franquicia de Jurassic Park, y lo que más me gustaría en el mundo es que DE VERDAD pudieran hacer dinosaurios hoy en día para que yo los conociera. Otra buena razón es que es el mayor blockbuster de este año, posiblemente la película más taquillera del verano, y las mujeres que salen son una basura.
Finalmente, solo quiero implorar a los creadores de ciencia ficción porque de verdad ya es hora de ponerse las pilas, ya es hora de que nos den buenas heroínas, listas y en control; que entiendan los problemas y puedan solucionarlos; que sean expertas en algo; que no solo las hagan felices los hombres, sino también los dinosaurios; que no queden en nuestra memorias como ‘la mujer que no se quitó los tacones al ser perseguida por un T-Rex’; que no se queden esperando a que un wey las salve y salve a sus sobrinos y al mundo, y que tome buenas y valientes decisiones.
Hoy encontré a esta artista y me encantó. A veces hay cosas que sentimos, que son tan fuertes que quisiéramos escribirlas en un espectacular, o colgarlas afuera de su casa como estos letreritos.
La fotógrafa se llama Peyton Fulford, tiene 20 años y esta es su página: Abandoned Love
Me recordó a Jenny Holzer, de quien ya había posteado unas fotos el año pasado.
Debería haber estrellas para grandes guerras como las nuestras.
Estoy leyendo This Is How You Lose Her de Junot Díaz, y en la primera página me encontré ese pedacito de un poema. Lloré cuando lo leí. Busqué el poema completo y aquí va:
One Last Poem for Richard
December 24th and we’re through again.
This time for good I know because I didn’t
throw you out — and anyway we waved.
No shoes. No angry doors.
We folded clothes and went
our separate ways.
You left behind that flannel shirt
of yours I liked but remembered to take
your toothbrush. Where are you tonight?
Richard, it’s Christmas Eve again
and old ghost come back home.
I’m sitting by the Christmas tree
wondering where did we go wrong.
Okay, we didn’t work, and all
memories to tell you the truth aren’t good.
But sometimes there were good times.
Love was good. I loved your crooked sleep
beside me and never dreamed afraid.
There should be stars for great wars
like ours. There ought to be awards
and plenty of champagne for the survivors.
After all the years of degradations,
the several holidays of failure,
there should be something
to commemorate the pain.
Someday we’ll forget that great Brazil disaster.
Till then, Richard, I wish you well.
I wish you love affairs and plenty of hot water,
and women kinder than I treated you.
I forget the reason, but I loved you once,
remember?
Maybe in this season, drunk
and sentimental, I’m willing to admit
a part of me, crazed and kamikaze,
ripe for anarchy, loves still.
El word vomit es deli o no, o raro o confuso... el sábado en la noche tuve ganas de quitarme una máscara y ser yo verdaderamente. Le dije a mi guey dos o tres cosas que yo misma me oculto y fue un alivio. Por ejemplo, la presión que siento por parte de mis papás, el trabajo que me cuesta definirme, saber lo que yo quiero y no dejarme llevar por la tensión social, no sé, me puso a pensar. ¿por qué no puedo desligarme de mi educación recatada y ser libre? ¿qué es lo que realmente quiero? ¿será doloroso seguir mi instinto? ¿tengo ese instinto? ¿por qué no me atrevo? ¿por qué tengo esas ansias por agradar y ser la persona que mi familia quiere? ¿y yo? no sé.
Me empiezo a irritar pensando que soy muy demandante, que necesito sentir que compartes conmigo y que no somos amigos o hermanos, que nos gustamos y que hay una correspondencia casi sexual, que cuando no encuentro me asfixio, siempre dicen que el hombre de la relación debe estar más enamorado y yo siento que esto sucede de manera intermitente.
Me molesta no saber usar otra cosa que no sea netflix, no poder bajar películas, ni series, ni ser autónoma, me molesta aún más que todas las cosas en mi casa estén descompuestas y no pueda arreglarlas yo, porque ni siquiera sé qué comprar, me caigo mal porque no me he tomado el tiempo de comprar un control universal de tele o pintar mi cuarto o comprar sábanas extras y ser más feliz, disfrutar más ese espacio. La eterna molestia de mi casa-tu casa, del viaje, del traslado, del sacrificio, del no tener nada en tu casa, de que la comida se eche a perder, de gastar más, pero no me atrevo a cambiarlo, a desafiarme, a desafiarte, muchas veces dejo de entender lo que me afecta, lo que ya no me afecta ¿es sólo un berrinche?
De pronto se me vuelve a juntar todo, todas las cosas que me molestan y que trato de tapar, pero sigo sintiendo la sensación de ser para siempre una novia adolescente; si molesto o digo lo que pienso, soy mala onda. Siempre estás opinando y hablando de las cosas en las que no estuve, me siento insegura de ser, estar y la manera en la que te molesta que tus amigos me inviten a cosas, la forma en la que te cagó que yo estuviera en tu chat de amigos hace mil años y el berrinche que hiciste, lo celoso que eres de ese tipo de cosas y lo poco que te interesa integrarte a los planes míos que a veces son aburridos, como cuando no viniste a mi cena de navidad de amigas, a la que todos los novios fueron, como cuando no viniste al cumple de mi hermana, las veces que no has venido a mis comidas familiares, al cumple de Gaby, a algún evento importante en el que tengo que decir que tenías mucho trabajo.
Sentir que para ti todo es importante menos mis cosas, mis eventos, mis festividades, mis cosas familiares, que sientas que te puedes excusar con los pretextos más insípidos y ligeros. Y yo que luego prefiero no insistir para que no vayas con cara de hueva y aburrición, para que no te sientas presionado, para que pienses que soy una buena novia, pero no, no estoy contenta, no me gusta que no vengas a cosas que sí son relevantes en mi vida, que me significan.
Siempre estar vigilándote, a ver si me ofreces un cigarro, una cuba, una bebida, el asiento, no sé, no es que sea tu obligación mi bienestar, sé que mi bienestar depende de mi misma y quizá ese sea el problema, que no lo puedo aceptar y que te quiero cerca, quiero que me sorprendas y que me hagas sentir querida, atendida, escuchada.
Las vacaciones además de ser grandes momentos de desconexión te hacen darte cuenta de lo complicado que estar "buena" híjoles, se te desparrama la panza en un segundo y luego los shortcitos de mezclilla no te cierran :( tristeza total, pero luego ves estos trajes de baño tan increíbles y vale la pena echarle ganas a ser amiguita de pinche Alessandra Ambrossio.
Cameron Diaz y Benji Madden (uno de los gemelos que lideraban la banda emo 'Good Charlotte'), están comprometidos. No se ustedes, pero a mi se me hace rarísimo. Hollywood es un lugar terrible.
La casa francesa Balmain sacó su última campaña y está protagonizada por nada más y nada menos, que KIMYE. Desde que Oliver Rouseteing, es director artístico de la marca le ha dado un giro muy pop a la misma, escogiendo a las máximas celebridades para representar a la marca, y no tanto a figuras influyente del mundo de la moda. Puede que se deba a que Oliver tiene apenas 27 años y le impresione la opulencia y capacidad económica de Los Ángeles, Nueva York, el rap y la música pop, pero definitivamente, Balmain se ha alejado de las épocas en que el elegantísimo Oscar de la Renta era el diseñador o incluso cuando el propio Pierre Balmain dirigía todo.
No estoy diciendo que ahora los diseños sean menos impresionantes, por el contrario, creo que es claro que Rousteing ha revivido a la marca y le ha dado un toque mucho másmoderno, juvenil, nocturno y avant garde, sin embargo no termino de comprender su elección de representantes. El año pasado fue Rihanna, a quien amo, pero la verdad es que no representa el glamour y elegancia francesa; este año la Kendall Jenner fue una de las modelos principales durante sus pasarelas, y finalmente, KIMYE en la campaña.
Posiblemente Oliver ya entendió que sus verdaderos clientes ya no son la alta sociedad europea, sino las magno estrellas de Hollywood y les está dando por su lado. Chance tiene una visión de quitarle la carga tan snob que generalmente tienen las casas francesas de moda. No se cual sea su estrategia, pero bueno, aquí están Kanye y Kim.
Me decepciona un poco que las curvas que definen a Kim casi no se notan, pero me emociona mucho las sudaderas que diseñó Rousteing para hombres y que van perfecto con la personalidad de Kanye.