Desde mi ventana
Observo el paisaje de concreto y ladrillo, lo noto distinto, mas vacío y triste de lo normal. Las ventanas de las casas están cerradas, con sus habitantes dentro, hace días o semanas; el aire ya no es pesado y toxico, el sonido de motores y música cesó, y el silencio ocupó su lugar.
Pero entre toda esa rareza hay algo que se mantiene igual; el niño solitario, sin padres, ni amigos,ni hogar, sigue sentado con frió, muerto de hambre y del olvido; de nosotros,de la sociedad.














