El enojarse no cambia la situación, no cambia a la persona con la que te enojas, no cambia la injusticia, no cambia nada, solamente se ve afectada tu salud y no para bien, así que la vida me ha enseñado que pase lo que pase de ahora en adelante ¡Sonríe! No sufras por aquello que no puedes cambiar y dejaselo a Dios que el sí puede y si quiere lo hará!















