Estoy bien. Creo. Muchas veces me resulta complicado valorar si estoy siendo feliz en el momento presente. El otro día hablando con mi amiga Andrea, comentábamos de lo complicada que es la mente humana. Hace un año estaba de erasmus, sabía que era feliz, que era donde tenía que estar, pero creo que no lo valoraba. Ahora que ese tiempo ha pasado, veo que realmente era muy feliz. ¿Por qué no somos capaces de apreciar los momentos en el momento en el que suceden?
Ahora mismo soy consciente de que me encuentro en una etapa buena, que soy feliz, y quiero disfrutarla al máximo. Pero tengo un problema. A veces me obceco con aprovechar el tiempo, y quiero hacer tantas cosas que al final no lo disfruto como debería. QUIERO CAMBIARLO. Por eso voy a marcarme como meta este año tomarme las cosas con más calma.
Volviendo a lo que decía antes, creo que he llegado a una conclusión. Quizá cuando pasa el tiempo, las cosas malas se vuelven menos malas. Y las buenas, aún mejores. Quizá la mente solo recuerda lo que quiere recordar. Quizá no sea tan malo extrañar momentos.