Hola me llamo Alejandro...
Tengo 29 años y actualmente trabajo en el área de ventas para una empresa alemana llamada Indel - Industrial Electronic, encargado del desarrollo de nuevos clientes en centro y sur américa y su respectiva atención.
En venezuela trabajaba en el área de compras internacionales de maquinarias y repuestos de Empresas Polar, corporación industrial venezolana cuyas actividades productivas abarcan los sectores de alimentos, bebidas alcohólicas, refrescos y productos de consumo masivo bajo sus filiales Alimentos Polar, Cervecería Polar, y Pepsi-Cola Venezuela.
Me iba muy bien ahí, pero a mediados del año 2015 mi padre tuvo una repentina enfermedad, de la cual pensé podría morir o quedar incapacitado para seguir trabajando o tener una vida normal. Como hermano mayor, me preocupó la situación, porque mi padre generaba los ingresos para el sustento de mi familia y si moría o no podía seguir trabajando, tenía yo que afrontar los cargos. Por muy bien que me iba en Empresas Polar (la mejor o una de las mejores empresas para trabajar en Venezuela), la situación del país cada vez se agravaba más y en caso de que mi padre no mejorará, se me hacía casi imposible poder ayudar en casa. En ese entonces, ya tenía algunos amigos en Panamá y me decían que con mi experiencia podría conseguir trabajo fácil. Panamá ha venido siendo el país con mayor crecimiento en la región en los últimos años y muchas empresas transnacionales tienen oficinas acá. Realicé primero dos viajes a Panamá para conocerla, reunirme con abogados, analizar el costo de vida vs ingresos, oportunidad de crecimiento profesional y personal.
Para finales de abril del 2016 renuncié a mi cargo en Empresas Polar. Vendí mi carro y algunas otras pertenencias. Junté mis ahorros y para el 11 de mayo del 2016, me mudo a Panamá.
Llegué a casa de unos amigos de toda la vida junto a mi novia en ese momento a Panamá. Al día siguiente, ya había conseguido apoyar a una amiga con una auditoría a una administración de un edificio. Como no conocía mucho la ciudad, mi amiga me buscó y me llevó. Pero ya para el viernes me tocó moverse solo por la ciudad. No me da pena decirlo, pero gracias a dios, nací en una familia privilegiada donde a los 16 años ya tenía carro y no tuve la necesidad de moverme en transporte público. Así que moverme en Panamá en transporte público ya era una nueva experiencia. Acá, en un país de tercer mundo en desarrollo, el transporte público no es una maravilla como en Europa y normalmente es visto como un medio de transporte para la clase trabajadora.
Empecé a trabajar apoyando a mi amiga ese mes y a la vez, organizando para poder tramitar mi residencia en Panamá y poder estar legal. En Panamá hay varias formas de poder estar legal, pero a la que podía aplicar era a través de extranjero profesional. Algunas carreras están protegidas para los panameños. Yo soy Licenciado en Contaduría Pública y Licenciado en Administración de Empresas. En Panamá, no podía aplicar como contador porque es una carrera protegida pero sí a través de administración. Inicié mi trámite para homologar mi título en la Universidad de Panamá, el cual tiene un costo de 500 dólares y se tardaba aproximadamente de 3 a 5 meses. Sin esa homologación, no podía iniciar mi trámite migratorio, lo que significaba no poder trabajar porque seguía bajo el estatus de turista. Pero fui muy insistente e iba tres veces a la semana a la universidad para ver como iba el proceso para poder sacarlo antes de los 3 o 5 meses. Panamá es un país con un costo de vida alto. Alquiler de habitaciones en zonas céntricas a la ciudad pueden costar entre 300- 600 dólares. La luz, comida, medicinas también son costosas. Ya había pasado el mes de trabajo con mi amiga, donde recibí 600 dólares de pago (sueldo mínimo) pero en transporte público se me habían ido casi 100$. Mi proceso de homologación seguía en curso. Me llamaron de empresas importantes en Panamá. Tuve muchas entrevistas donde me decía el gerente de área que me quería, pero cuando iba a recursos humanos, el proceso no continuaba por no tener todavía papeles en el país, se caía la oportunidad. Era frustrante. Mis ahorros se consumían fácilmente. Me puse a dar clases de inglés a niños (soy bilingüe). Trabajé como mesero en la inauguración del segundo canal ampliado de panamá. Me seguían llamando de empresas, pero lamentablemente recibía la negativa por los papeles, a pesar de estar en curso el proceso. Llegó un punto, como cuatro meses después de llegar, que ya solo me quedaba dinero para un mes mas de habitación (tenía reservado el dinero para el trámite migratorio, el cual ni contaba con él). Llegaron las dudas... ¿habré tomado una buena decisión? ¿toca regresar y venir cuando ya tenga mis papeles? Pero soy una persona terca y perseverante. La semana siguiente, mi homologación estaba lista y podía iniciar mi trámite migratorio. Le pagué a mi abogada el dinero del trámite: 2.011$ (1050$ que se le paga al estado panameño, 800$ honorarios profesionales y el resto en permisos, timbres fiscales y notarías) En total, me salió 2.511 mi residencia provisional por dos años como extranjero profesional. Una vez me dieron el carnet de trámite, ya tenía mas oportunidad de conseguir empleo y así fue. A la semana empecé como administrador de una empresa de logística internacional.
De ahí en adelante, era como iniciar nuevamente de cero. Mi novia en ese momento también consiguió trabajo en el área de soporte técnico y todo empezó a coger forma.
En diciembre 2016 decidí pedirle matrimonio a mi novia. Pasamos navidad solos en Panamá. Habíamos pasado por los buenos momentos en Venezuela, luego los momentos rudos y complicados en Panamá y ahora que estábamos encaminados en Panamá, pensamos era momento de tomar el paso siguiente en nuestra relación. En enero 2017, alquilamos un apartamento para nosotros y de inicio íbamos a subalquilar la segunda habitación para ayudarnos con los gastos de la casa. En febrero 2017, iniciamos la operación acá en Panamá con mi nuevo jefe y trabajo que mantengo hasta ahora.
En julio 2017, mi relación con mi novia terminó. Así que fue un cambio que no me esperaba y me había planificado en gastos, en función de dos ingresos. Trabajar en la mente para que la soledad no te afectará.
Panamá me encanta. Todo país tiene su forma de ser. Uno como inmigrante tiene que entender que ese vacío que se lleva por dentro por extrañar lo nuestro, nuestra tierra, nunca lo vamos a poder llenar. Otro error es comparar tu país con el país al que emigraste. O comparar tu estilo de vida de tu tierra con el nuevo país. Aceptar que saliste de la zona de confort y las cosas serán distintas.
Panamá es un país que si puedes obtener tu residencia y tienes una experiencia laboral, tienes oportunidad de crecer acá. La moneda en Panamá es el dólar. La inflación es mínima acá. A diferencia de otros países latinoamericanos, te olvidas del trauma de la tasa de cambio al dólar y que tu poder adquisitivo se vea afectado. Panamá es un país donde puedes convivir con personas de todos lados del mundo. Es el “hub” de las Américas. Yo juego futbol tres veces por semana entre amigos. La partida de los martes, juegan personas de Alemania, México, Brasil, Noruega, Inglaterra, Bélgica, Colombia, Venezuela, Italia.
¿Volvería?, esa es la pregunta que creo nos hacemos muchos venezolanos. ¡¡Creo que todos o casi todos a la primera respondieran ¡SI! Pero la cosa es que, en mi caso y como mucho de mis amigos que también salieron de Venezuela, con el pasar del tiempo se van estableciendo, compran carros, apartamento, tienen hijos y luego regresar a iniciar de cero otra vez, lo veo difícil. En mi caso particular, nunca quise irme de Venezuela, pero por lo explicado anteriormente, tomé la decisión. Si mañana hay un cambio de gobierno, soy el primero que en mi empresa enviarían para apoyar a otras empresas a renovar sus plantas, pero irme a vivir a Venezuela lo veo difícil. Porque son muchos años de un gobierno que cambió la cultura del pueblo. No hay seguridad, retomar la confianza de los inversionistas toma su tiempo. Pero si me veo yendo y viniendo entre Venezuela y Panamá.