— No lo negaste, eso es nuevo. — Comentó tratando de ocultar su sorpresa. — Y más lindo también. — Dijo con una sonrisa sincera, realmente su nombre le parecía lindo. — Lo mismo digo. — Contestó mientras tomaba la mano que el chico ofrecía. — Creo que deberías vestirte. No es que nunca haya visto a un hombre en ropa interior, pero creo que no es lo éticamente correcto para un pasillo de un crucero. — Comentó con una pequeña risa.
—Me gusta lo honestidad— Encogió los hombros y estrechó la mano de la chica. —Pues gracias, mi madre lo apreciará cuando le diga— Bromeó y se mantuvo en su lugar. Escuchó las palabras y su boca se entreabrió, mostrando una falsa sorpresa. —¡Oh! Yo creí que era agradable para la vista— Comentó con decepción en su voz y bajando la mirada, para luego de unos segundos soltar una risa. —¿Qué no disfrutas lo que ves? Aburrida— Dijo con diversión mientras entraba a su camarote para tomar unos pantalones y ponérselos. Dejó la puerta abierta, indicando así que estaba invitada a pasar. —No tienes que quedarte allí afuera, ¿sabes?— Dijo desde el interior.












