[190126]
basta de hacernos tontas (o sea yo jaja). tengo muchos pensamientos dándome vueltas por la cabeza. llevo tres horas o más despierta y apenas pude hacerme el peor sándwich de desayuno que podría haberme hecho en los últimos años probablemente. pero es lo que hay, es lo que tengo y, aunque no tenía muchas ganas de comer (porque estómago revuelto) tenía que comer algo porque, antes de toparme con lo que me causó náusea, recuerdo que sí tenía hambre. así de tripas rugiendo y todo. y pues, de nuevo, me estoy haciendo bien pendeja. no sé qué más necesito ver o qué para dejar de hacerme tonta y hacer algo al respecto. siento que estoy en una situación donde se me está exprimiendo hasta lo último de todo lo que se pueda para llevar un vacío que no es mío. y, sinceramente, me hace infeliz. no me siento realmente amada (como dicen que lo hacen). no me siento cómoda (sino todo lo contrario) no me siento honrada. no me siento respetada... pero sí me siento ocultada, usada, conveniente, confundida. hay cierta deshonestidad y cobardía. no sé muy bien cómo explicarlo pero en mi cabeza de pronto no hacen sentido ciertas cosas en cuanto a palabras-acciones. y es bien complejo de aterrizarlo porque yo no solía tener tanto ruido al principio ni al momento de saber qué es lo que yo quiero de estar en una relación (tal vez). sé que me cuesta pedir cosas (y sé perfecto que puedo hacerlo porque merezco cosas, como lo más bonito) pero ya no sé si es porque me cuesta hacerlo o porque sé que de entrada no existe el ancho de banda del otro lado para pedir esas cosas. es como llegar a una pizzería y pedir sushi. es un ejemplo muy pendejo, sí. el punto es que sabes que no tienen lo que quieres. sino tienes que ir a un lugar japonés para que te den el pendejo sushi. y sería mucho más pendejo quedarte en la pizzería esperando a que te den el chingado sushi. y como bien dije: sé que me merezco cosas, me merezco lo más bonito, merezco paz, congruencia, claridad. y es cansado tener que pedir por algo que tendría que ya existir de entrada. es como pedirle a una planta que haga fotosíntesis. simplemente lo hace y ya. (en mi cabeza esta analogía hace sentido... déjenme en paz).
porque últimamente cuando me preguntan qué quiero y tal... me quedo pensando y es porque me di cuenta que tengo dudas. pero no porque no tenga claridad en sí de lo que quiero sino porque no me siento segura en el campo donde yo me encuentro. de nuevo, es pedirle peras al olmo. sé que no va a pasar. es un campo en el que no se puede sembrar, no puedo construir nada porque el suelo no es del fértil. cambia todo el tiempo. no sé dónde ni donde estoy parada. está impregnado de incertidumbres ajenas y ni se diga la presencia de fantasmas. aparte no es un suelo amigable, ni amoroso, ni cómodo, ni siquiera siento que haya espacio para mí como tal. entonces, ¿qué carajos hago en un lugar donde no puedo sembrar absolutamente nada? y no es porque no haya querido sembrar, sino porque ni la semilla más fácil de regar y hacer crecer lo hará. la semilla no romperá, se terminará muriendo. y podría decir que es en gran parte por estos fantasmas, estas energías que siguen merodeando (porque les han permitido merodear) y, me podría preguntar que por qué no ahuyento eso? ¿por qué no echo fertilizante y ya? (intentando seguir con la metáfora porque me maman las metáforas) pues porque esos fantasmas, esas toxinas no son mías y no voy a hacer una chamba que no es mía. que no me corresponde. es bien claro cuando estás en un lugar donde te sientes a gusto, no me dejarán mentir. todos lo hemos sentido. tienes ganas de probar cosas, de hacer muchas otras, de moverte más, de crecer, de tener proyecciones a futuro porque sabes que son viables (desde las más tontas hasta lo más increíble). tienes esa sensación de que se pueden concretar. te hace sentir súper segura, ligera, extremadamente radiante, te hace sacar tu mejor versión porque quieres ser esa persona excelente para todo y en todo. pero hay lugares donde te topas con pared hacia donde sea que camines. son de esos lugares llenos de una neblina que hasta te ahoga; donde hay un frío que te paraliza y no te lo puedes quitar, hagas lo que hagas. es una vista que deprime, que transmite confusión, incertidumbre y hasta miedo. y yo quiero colores, luz, claridad, presencias bonitas, seguras, con iniciativa, con cariño, con constancia. yo quiero palabras que caminen (o sea que matchen con las acciones), quiero emociones positivas. y, siendo un poco más precisa, quiero abrazos por las mañanas y por las noches, experimentar esas miradas que enganchan, quiero palabras de afecto (que me digan que me quieren, que me aman), quiero que me quieran tal como soy, con todo (con mi luz, mi oscuridad, mis colores, mis grises) y no sólo por lo conveniente que puede llegar a ser mi presencia y mi personalidad para fines egoístas.













