08 de Enero del 2020
No sé ni por donde empezar.
Hay tantas cosas en mi cabeza en este momento que desconozco cual es el paso mas adecuado para iniciar con este proceso. Ni siquiera estoy seguro de que pueda llevar a término esta batalla que de alguna manera tengo que iniciar. Y doy énfasis en el tengo que, ya que en mi interior está rugiendo algo, algo, alguien está hablando, me está mandando imágenes y sueños mientras estoy despierto, todo el día sueño.
Sueño con una historia, o más bien, trato de dar una secuencia lógica y poética a las imágenes que brotan en mi cabeza como si fueran destellos, chispas como las de un herrero en la forja de una espada... Sin embargo, yo no forjo la espada, alguien lo hace desde adentro. Esas chispas solo se ven ahí, y solo ahí existirán hasta que logre liberarlas en un objeto físico. De tantas chispas que hay ahí siento que podría provocar un incendio en el lugar adecuado, con las condiciones adecuadas.
¿Qué me resta a mí entonces? ¿Seguir como subordinado en una jerarquía que no tiene ni pies ni cabeza? ¿Seguir sintiendo que desperdicio mi tiempo viniendo a esta jaula de oro a ver lo poco que he construido? ¿Es a caso este un espejo del interior de mi espíritu? ¿Una obra incompleta, en constante y lento trabajo que no puede avanzar adecuadamente gracias a la falta de recursos de la cual yo no tengo una responsabilidad directa? ¿Es a caso eso lo que soy? Un eterno dependiente de las decisiones de los demás que solo está esperando respuestas para poder avanzar, que solo puede avanzar con el favor de otro humano.
Eso es lo que soy en estos momentos, un inútil remedo de ser humano. Quiero conquistar mi entorno y no puedo si quiera conquistarme a mí, y quizás esa sea la respuesta a estas dudas que me consumen poco a poco, y a veces cuando pierdo el foco me encuentran en el fondo del pozo buscando una salida.
Hoy me siento así. En la entrada de la torre de la montaña mas alta que he conocido. Inicio y final. Tengo miles de palabras y cientos de imágenes que quiero compartir, y eso me gustaría hacer con mi vida, expresar mis ideas y convertirlas en realidad, crear riqueza en el mundo, en mi sociedad.
Mi único consuelo a esta estéril realidad en donde vivo actualmente es escapar hacia mis memorias y a mis anhelos, solo ellos me mantienen de pie, porque son acompañados de esperanza. El universo es un tejido enmarañado de caminos y destinos que lo único que requiere es un impulso etéreo, no por ello suave, que solo es posible lograr a través de aquello que nos hace especiales, no por el hecho de ser humanos, sino por el hecho de estar vivos; la voluntad.
Y así como mis brazos y mis piernas, mi voluntad no es tan fuerte como requiero que sea, y me es muy fácil sucumbir ante el caos aparente que se desarrolla en frente de mis ojos. No soy más que un débil humano. No soy menos que un humano fuerte. Soy, una obra incompleta que no ha podido resolverse a sí misma. Soy una rana intentando convertirse en ave, con las alas semiabiertas y las ancas bien atadas a la tierra, eso... una quimera de mí mismo. Sin forma. Las aguas se han llevado todo, y solo resta una lluvia en este arco histórico de los eones que han vivido mis partículas. Pero.. no me siento tan fuerte.
Aún así, con todos mis temores y ansias, con todo este equipaje que cargo y aquella hidra que se vislumbra a medio camino, debo de seguir adelante, no por amor ni obediencia, no por imposición humana, sino por deseo propio. Dios, que vive adentro de mí, me lo pide; debo dejar de vivir en la tierra y en el agua, es tiempo de volar y conocer los cielos, aunque... Allá arriba se ve muy solitario.








