-Uy, es cierto. Yo siempre os he considerado más sensuales que los franceses, creo que es por el clima cálido -se atrevió a decir entre risas-. Quizá no querían “malgastar” la cerveza en una bañera para dos universitarias borrachas, ¡pero vaya! Yo quería -alzó ambos brazos para después bajarlos cansada-. Podríamos proponer la piscina de chocolate para la fiesta en la fraternidad de Miranda Blake. Seguro que ellos tienen más presupuesto que nosotros y no tendremos problema en colarnos -al poco rato, llegaron al Monster Bar, cuyo interior se podría describir como un lugar algo oscuro, con música rock y con gente… vestida de monstruo, como si fuera Halloween.
“Bueno, ya sabes que mi zona no es especialmente cálida pero hey ¡muchas veces superamos los treinta grados y es terrible! Creo que si pasan más de dos semanas sin llover, la mitad de la gente de la ciudad y al rededores nos quedamos atontados.” comentó entre risas, negando un par de veces ante el comentario de su amiga. “¿Miranda Blake? Antes de hablar con esa prefiero dejar la marihuana.” exageró entre risas. “Yo no hablo con gente de la secta.” añadió sobre el tema alzando una ceja y tomó la mano de su amiga para llegar hasta la barra y así encargar la primera tanda de chupitos.












